GRAN CONCIERTO DE JOHN POWELL EN EL MOSMA

John Powell recibe el premio del Mosma. :: eloy muñoz
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John Powell recibe el premio del Mosma. :: eloy muñoz

MANUEL DEL CAMPO

La tercera edición del MOSMA (Movie Score Málaga), jornadas de dedicadas a la música de cine y televisión organizadas por el Festival de nuestra capital, incluyó en un concierto en honor del compositor John Powell, protagonizado por la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga, un interesante programa, la 'Tercera Sinfonía' ('Sinfonía Pastoral') de Ralph Vaughan Williams, que dirigió Pablo Urbina y 'Un Requiem Prusiano', de John Powell, presente en la sala, quien fue objeto de un gran reconocimiento, con dirección de Arturo Díez Boscovich. En esta última obra colaboraron el Coro Ziryab cuyo director es Albano García, el tenor Luis Pacetti y el barítono David Lagares.

Vaugham Williams es sin duda uno de los más destacados compositores ingleses después de Henry Purcell. En su producción hay que destacar sus sinfonías, entre las que se encuentra esta 'Pastoral' que escuchamos. Una lástima que las notas al programa no ilustraran sobre ella -ni siquiera con el enunciado de sus movimientos- a cargo de nuestra Sinfónica Provincial cada vez, afortunadamente, con más presencia y actividad entre nosotros. La percibimos equilibrada y con matices bajo el eficaz mando de Pablo Urbina.

Grandiosidad no exenta de refinamiento el de 'Un Requiem Prusiano' de John Powell con Batu Soner transcriptor / orquestador sobre libreto de Michael Petry, que se estrenó el año 2016 en Londres. Un total de diez números se suceden en los que resaltó el magnífico trabajo de Arturo Díez Boscovich al concertar, seguro en el gesto y con mando, pendiente de todas las entradas y resaltando el papel preponderante en su caso de instrumentos y voces. Buenos los solistas de la propia OSPM en particular clarinete y trompeta, sonoros los vientos y percusión y tal vez en minoría las cuerdas. El barítono solista lo incorporó David Lagares, siempre a punto; y sobre el tenor solista, aquí Luis Pacetti, recaía lo más importante de la obra. Muy difícil su parte vocalmente y en el mismo sentido melódico, la abordó y dio vida -expresión, afinación, fijeza y brillantez de agudos- que de todo ello hizo gala Pacetti en sus numerosas intervenciones. Gran momento el suyo, en continua superación, que está pidiendo a voces, en el mejor de los sentidos, protagonismo en la ópera y el concierto. Cumplió en su misión el Coro Ziryab, puede que en demasiado segundo plano, pensamos. Final de apoteosis con numerosos saludos, salidas a escena y el público puesto en pie. La mejor de las acogidas.

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