El fraude de la autopsia del marciano

John Humphreys, experto en efectos especiales de series como 'Max Headroom' y películas como 'Charlie y la fábrica de chocolate', recorrió en furgoneta Londres una noche de 1995 repartiendo entre cubos de basura los restos de unos monigotes de extraterrestres cabezones. Los había hecho él y no quería dejar rastro de su trabajo después de haberlos empleado en el rodaje de una película en blanco y negro en la que simulaba ser un médico que practicaba la autopsia a un alienígena accidentado en Roswell en 1947. Poco después, las revistas esotéricas de todo el mundo se hacían eco de la existencia de la cinta y ufólogos, como el español Javier Sierra, defendían su autenticidad hasta el extremo de afirmar que demostraba que alguno de los tripulantes del platillo volante de Roswell había sobrevivido al siniestro.

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