El flamenco levanta la voz

En primer término: Isabel Guerrero (izquierda) y Antonia Contreras. En segunda fila, de izquierda a derecha: Pepe de Campillos, Antonio Fuentes, Antonio de Canillas, Barquerito, Bonela Hijo, Cancanilla, Manuel de la Curra. /Fernando González
En primer término: Isabel Guerrero (izquierda) y Antonia Contreras. En segunda fila, de izquierda a derecha: Pepe de Campillos, Antonio Fuentes, Antonio de Canillas, Barquerito, Bonela Hijo, Cancanilla, Manuel de la Curra. / Fernando González

Se sienten orgullosos de pertenecer a una tierra de cante que ha aportado grandes figuras al flamenco. Pero los cantaores malagueños de hoy no ocultan su quejío: «No cuidamos lo nuestro»

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Les citamos en lo que fue el punto neurálgico del flamenco en otros tiempos, el lugar que le valió a la ciudad el título de 'Málaga cantaora' en los versos de Manuel Machado. Aquí, a finales del XIX y en un radio de 500 metros cuadrados, se concentraban tantos cafés cantantes que enumerarlos ocuparía varias líneas de esta página. Los más destacados: El Chinitas, La Loba, La Lobilla, el del Turco, el Siete Revueltas... No había cantaor de renombre que no soltara un quejío en alguno de estos locales. La llegada de los tablaos a mediados del siglo XX acabó con este formato y también ellos sucumbirían años después con la irrupción del flamenco en los teatros. Ahora en el Pasaje de Chinitas no quedan testigos de aquello, el único que sobrevive -a duras penas- es el edificio abandonado del que fue el café más famoso de la ciudad. Desaparecidos los escenarios físicos del cante primigenio, hoy quedan sus herederos, las voces que llevan los palos malagueños más allá de los límites de la provincia.

En el entorno del Chinitas se reúnen cuatro Lámparas Minera, como son Antonio de Canillas, Antonio Fuentes Melero, Barquerito de Fuengirola y Antonia Contreras (falta Alfredo Tejada, el último en ganarla hace unas semanas); los veteranos en activo Pepe Campillos y Cancanilla de Marbella; el relevo de sagas flamencas Bonela Hijo e Isabel Guerrero; y el jerezano adoptado en Málaga Manuel de la Curra. No están todos los que son, pero las agendas son irreconciliables. Se echan de menos el arte innato de La Cañeta, la sabiduría de Fosforito, la experiencia de Virginia Gámez y la juventud de Rocío Bazán y Antonio 'Canito', entre muchos otros que no aparecen en la foto.

Los artistas

Pepe de Campillos (Campillos, 1949)
«Si bebes agua como yo, la voz es lo último que envejece», asegura. A sus 67 años es uno de los cantaores más activos en peñas flamencas y festivales. Es el creador de un nuevo estilo de cante por saeta en Málaga, incorporando el martinete.
Antonio Fuentes (Alameda, 1948)
Ni ganar la Lámpara Minera del Festival del Cante de las Minas de 1996 le hizo dejar su profesión de electricista. Era un sueldo más estable que ir de peña en peña. Ya jubilado se dedica de lleno al cante y lanza una petición: «Que me llamen más».
Isabel Guerrero (Fuengirola, 1983)
Lleva el arte jondo «de herencia» como hija de Barquerito de Fuengirola. Y lo demuestra en su último espectáculo presentado en la Bienal de Málaga: en ‘La cajonera de los cantes’ rescata cantes perdidos y olvidados que escuchaba en casa de pequeña.
Antonia Contreras (Málaga, 1963)
La Lámpara Minera devolvió el año pasado a la primera línea a esta representante de los cantes malagueños. En los últimos meses, ha compaginado los recitales con la publicación de su disco ‘La voz vivida’, donde da letras nuevas a palos antiguos.
Barquerito (Fuengirola, 1945)
Fue Pepe Marchena quien le bautizó. Ganador de la Lámpara Minera en 1975, es el segundo cantaor con más primeros premios en el festival del Cante de las Minas. Ahora acompaña a su hija Isabel Guerrero en muchos de sus espectáculos.
Bonela Hijo (Málaga, 1974)
Hijo del también cantaor Niño Bonela, gana su primer premio a los 12 años. Hoy acumula más de cien. Compagina los escenarios con su faceta didáctica como cantaor acompañante en conservatorios profesionales de música.
Cancanilla (Marbella, 1951)
Cantaor y bailaor de larga trayectoria. Siendo un adolescente hizo las Américas con José Greco y con Lola Flores. En Madrid, Manolo Caracol lo fichó para el tablao Los Canasteros y con Blanca del Rey trabajó en el Corral de la Morería.
Manuel de la Curra (Jerez, 1979)
Jerezano afincado en Málaga, procede de una familia de tradición flamenca. Guitarrista y cantaor, formó parte de la Compañía de Antonio Gades, ha cantado para la Lupi y ha sido miembro de la banda de Diego Carrasco.
Antonio de Canillas (Canillas de Aceituno, 1929)
A sus 88 años, es el cantaor más veterano en activo y no olvida sus inicios: «Se pasaban muchas fatigas». Es el padre de la saeta malagueña y entre sus premios destaca la Lámpara Minera.

Todos son estandartes del cante en Málaga de distintas generaciones y con trayectorias dispares, gargantas más que autorizadas para ofrecer juntos una radiografía del arte jondo en la provincia. Y coinciden en algo: Málaga ha aportado mucho al cante, desde estilos únicos hasta nombres históricos. Ahí están los cantes abandolaos de Juan Breva que divertían al mismísimo Alfonso XII, los tangos con los que El Piyayo vendía sus peines y sus jabones por las calles de Málaga y los tangos percheleros con los que La Pirula animaba las fiestas en los corralones. Y aún queda margen para el ingenio. Si a Antonio de Canillas se le atribuye la creación de la saeta malagueña; de Pepe Campillos es un nuevo estilo de este cante. «El flamenco es tan grande que se va innovando solo, no puedes decir 'voy a crear'. Esta saeta no sé ni cómo me salió», admite el de Campillos.

Ellos llevan en su repertorio los palos de la tierra «a rajatabla», dice Isabel Guerrero; «por bandera», apunta Antonio Fuentes. «A donde voy me preguntan: ¿Cantarás por malagueñas, no?», asegura Antonia Contreras. «Porque una malagueña tiene más éxito que cualquier otro tipo de cante, incluso fuera de aquí», asegura Cancanilla de Marbella.

Presencia en festivales

Solo hay un problema: no tienen donde cantarlas en su tierra porque en los festivales de Málaga, dicen, no se cuenta con ellos. «Es complicado triunfar en Málaga, no cuidamos lo nuestro», apunta Bonela Hijo. «Málaga no arropa a sus cantaores como sucede en otros sitios. Hace cuatro años que no hago un festival», dice Antonio Fuentes. «He hecho tablaos y festivales de toda España y no me llaman ni para uno de Málaga como cantaor», se queja Antonio 'Canito'. Tras ganar la Lámpara Minera, Antonia Contreras ha tenido este año «menos presencia» en Málaga que en otras provincias. «Hace falta que tengamos nuestro sitio en Málaga y en nuestros festivales. Eso es lo que va a mantener vivo el cante malagueño y al cantaor», añade Rocío Bazán.

Un lamento que todos, jóvenes y mayores, suscriben. Pero cuando se trata de mirar hacia el futuro, salen a relucir diferencias generacionales. «¿Te acuerdas de cuando veníamos por aquí?». Antonio de Canillas y Barquerito de Fuengirola intercambien recuerdos en el Pasaje Chinitas. A sus 88 años, el de Canillas puede presumir de ser el cantaor más longevo en activo con un disco recién publicado de malagueñas y abandolaos. Él sabe lo que es pasar «fatigas»: «Después de la guerra no había dónde cantar. Teníamos que aguantar a los señores que se tomaban la copita, ir a los pueblos y subir por las noches a las ventas».

Eran momentos difíciles para el cantaor, pero no para el cante. Lo contrario, en su opinión, que hoy. Teme que algunos palos de Málaga se estén olvidando y cayendo en desuso en favor de otros que son más fáciles. «Muy poca juventud domina hoy los cantes antiguos de Málaga», confirma Barquerito. Cancanilla de Marbella va más allá: «Cuando pasen 15 o 20 años va a ser difícil que se escuche un buen cante por seguiriyas o martinete. Van quedando pocos cantaores primitivos. Se está perdiendo la pureza por la cosa de ser más comercial». Eso sí, mantiene que los de Málaga seguirán «porque esos los da el pueblo».

Afincado en Granada, es el ganador de la última Lámpara Minera del Cante de las Minas. alfredo tejada. Málaga, 1979

Hija de La Pirula, es una de las cantaoras y bailaoras en activo más veteranas. La Cañeta. Málaga, 1932

Malagueño de adopción, es dueño de la quinta y última Llave del Cante del Flamenco. fosforito. Puente Genil, 1932

Cantaora internacional y versátil que combina la tradición con la renovación. rocío bazán. estepona, 1977

Joven cantaor con gran presencia en tablaos de fuera de Málaga, como Barcelona y Tokio. antonio 'canito'. Cártama, 1991

Profesional desde los 12 años, es un nombre indiscutible de la escena malagueña. virginia gámez. Málaga, 1978

Las nuevas generaciones, en cambio, no comparten del todo esa nostalgia de que cualquier tiempo pasado fue mejor. «Yo me considero un cantaor tradicional, me gusta más lo antiguo que lo nuevo», mantiene Bonela Hijo. «Yo empecé desde lo más puro del cante, esos son los cimientos», apunta Isabel Guerrero, que sí coincide con los mayores en la necesidad de que los recién llegados al cante «investiguen más». Ambos lo han mamado «desde chiquitillos» como hijo del Niño Bonela e hija de Barquerito de Fuengirola. Los cantes de Málaga los tienen asimilados como algo «natural» desde siempre. Pero también quien viene de fuera los hace propios, como el jerezano Manuel de la Curra. «Me he criado en una familia llena de artistas, siempre estuve escuchando cantes buenos y los de Málaga son una referencia. Cuando me vine, profundicé más en su estudio», explica. En cualquier caso, como aporta el joven cantaor Antonio Luque 'Canito', ya no es necesario haber nacido en Málaga para clavar esos palos por obra y gracia de Internet: «Se va perdiendo esa pureza de que cada tierra tiene sus cantes».

Ahora bien, «la tradición no está reñida con la evolución y la renovación», defiende Rocío Bazán, que acaba de concluir una gira por Miami y Orlando. «Me considero una cantaora tradicional porque arrastramos una tradición de muchos años, pero una cantaora que evoluciona hacia el futuro porque el flamenco es una música inquieta», indica. «Los cantes antiguos se pueden adaptar a los tiempos que corren, a las guitarras de hoy y a tus facultades», señala Bonela Hijo. A Manuel de la Curra le «entusiasma», por ejemplo, rescatar letras de otros tiempos que pasaron inadvertidas y acercarlas al siglo XXI.

Como dice Isabel Guerrero, no es incompatible hacer un cante puro y clásico con «ser dueña de tus propias creaciones, de tu personalidad y tu estilo»: «No me quiero frenar en cantar lo que ya existe, para que te reconozcan tienes que dejar huella». Virginia Gámez, por su parte, apuesta por renovar las letras «sin alterar las melodías que ya están hechas»: «Se pueden hacer otras cosas, pero lo que ya está hecho es una lástima tocarlo. Si no lo vas a mejorar, estate quieto».

ALGUNOS CANTES DE MÁLAGA

malagueñas
Es el final de un proceso evolutivo que comienza con el fandango verdial. Es un cante con múltiples variantes y estilos (alrededor de 25 bien definidos y con autor) marcados por la personalidad de sus cantaores. Destacaron El Canario, La Trini, El Cojo y El Pena.
cante de las jaberas
Cante de enorme dificultad que requiere de mucha fuerza en la voz. Es un fandango abandolao que, se dice, nació de la manera en que dos hermanas pregonaban a finales del XIX la venta de habas en la calle Padre Miguel Sánchez de la Trinidad. Otra teoría apunta a una cantaora llamada La Jabera a la que menciona Serafín Estébanez en 1845.
cantes de juan breva
Casi un siglo después de su muerte, sigue siendo el más grande cantaor de Málaga. El suyo es un cante abandolao al que él imprimía personalidad con tres estilos representativos: la bandolá corta, la bandolá larga y el verdial de Vélez.
rondeña
Debe su nombre a las rondas nocturnas y amorosas de donde nacen sus coplas; y toma además el gentilicio de la zona de la serranía donde más se cultivaban. Pertenece al grupo de los fandangos abandolaos derivados de los verdiales.
jabegotes
También llamado cante de los marengos, nace de lo que cantaban los pescadores que usaban la jábega para la pesca de bajura en el litoral. El Niño de las Moras es una de sus voces.
cantes del piyayo
Tangos que incorporan elementos de la guajira, influenciado por la participación de El Piyayo en la guerra de Cuba (según se desprende de sus letras). Con esos cantes, vendía peines y jabones en las calles de Málaga.
tangos percheleros
Era el cante festero que sonaba en las calles La Puente, Polvorista, Zurradores, Cerrojo y Cañaveral. Animaban al baile con un ritmo y una cadencia especial que los distinguía. La Pirula fue su mayor artífice.
bulerías de málaga
Más propio de la zona de la Cruz Verde, de la calle de Los Negros y Altozano, el otro foco flamenco de Málaga. Reúne elementos del villancico, del romance, de las canciones tradicionales y hasta infantiles.

Ese mirar hacia adelante sin destruir las bases es una de las señas de identidad de Antonia Contreras y así lo deja plasmado en su disco 'La voz vivida', recién publicado. En la canción 'Málaga de raíz', por ejemplo, aúna verdiales, el cante de Juan Breva y la malagueña de la Trini con letras nuevas de Salvador Pendón.

Al margen de debates sobre la evolución del flamenco, de estilos y de gustos personales, una charla con ellos transmite una idea clara: Málaga sigue dando el cante.

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