Del filósofo nihilista al compositor electrochocado

Cole Porter. /
Cole Porter.
Albas y ocasos

Tal día como hoy nacía Fiedrich Nietzsche, que un día decidió que el hombre era un ente miserable e inmundo y como a medio hacer, y moría Cole Porter, autor de más de mil canciones que tuvo además el dudoso honor de ser uno de los primeros cobayas del electrochoque

MARÍA TERESA LEZCANO

Tal día como hoy nacía Fiedrich Nietzsche, que un día decidió que el hombre era un ente miserable e inmundo y como a medio hacer, y moría Cole Porter, autor de más de mil canciones que tuvo además el dudoso honor de ser uno de los primeros cobayas del electrochoque.

Fiedrich Nietzsche. Del 15-10-1844 al 25-8-1900

El 15 de octubre de 1844 nacía, en un pueblo cercano a Leipzig, Fiedrich Nietzsche, que unas décadas más tarde se convertiría en uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX, abanderado de filósofos existencialistas, postestructuralistas y posmodernos. Ahí es nada. Partiendo de la base de que la cultura occidental estaba viciada desde su origen debido al error de pretender instaurar a toda costa la racionalidad, Nietzsche se puso a criticar moral y religión a destajo, la primera por ir en contra de los instintos primordiales de la vida y la segunda por encarnar la incapacidad del hombre a enfrentarse a su propio destino, a la vez que le daba toda suerte de varapalos a la metafísica clásica en general y en particular a Platón, cuyos tímpanos espectrales le debían de estar pitando en el éter como una locomotora a causa de las empecinadas y nihilistas refutaciones de Herr Nietzsche. Andaba el joven Fiedrich buceando afanosamente entre los principios fundamentales de lo apolíneo y lo dionisíaco, es decir entre lo sereno y lo excesivo, cuando se entretuvo en dividir la moral como un bocadillo filosófico de jamón y queso, siendo el jamón la moral de los señores y el queso la de los esclavos, tras lo cual decidió rotundamente que el hombre era un ente miserable e inmundo, como a medio hacer, y que el destino humano era el tránsito de la pura animalidad a la superhumanidad gobernada por el superhombre, es decir superman, aunque sin capa voladora ni leotardos ni alter ego clarkkentiano y metropolitano.

También llegó a la conclusión de que, para convertirse en superhombre, el homo sapiens europeo tenía primero que autosuprimirse, no autodegollándose o autoempastillándose de somníferos o autovolándose los sesos en algún eurorincón, sino transitando el poder hasta dominarlo y engullirlo, y para reafirmarse así habló enfáticamente por boca de Zaratustra: “Habéis evolucionado del gusano al hombre, pero todavía hay mucho de gusano en vosotros”. Pues eso.

Cole Albert Porter. Del 9-6-1891 al 15-10-1964

Ciento veinte años después del nacimiento casi leipziguiano de Nietzsche, moría en la californiana Santa Monica Cole Porter, autor de más de mil canciones entre las que se incluían numerosos clásicos del cancionero estadounidense o Great American Songbook, como My Heart Belongs To Daddy, sensual y rubiamente interpretada por Marilyn Monroe. Porter, al contrario que la mayoría de célebres compositores de Broadway y de la American Songbook, que trabajaban sistemáticamente en equipo, componía tanto la música como las letras de sus canciones y no tardó en ser encumbrado por su vitoreada aportación a la comedia musical aunque, como el cartero siempre llama dos veces y en ocasiones tres o cuatro y te revienta la siesta o la ocasional pegada de sábanas, cuando Cole Porter se hallaba en el cenit de su carrera se cayó del caballo, no de la eufemística montura de la fama sino de un équido real que al descabalgarlo por exceso de equipaje le partió las dos piernas y todas las creatividades, ya que las más de cuarenta operaciones a las que fue sometido para intentar reconstruir los deconstruidos huesos lo catapultaron a una enquistada depresión que a su vez le confirió el dudoso honor se convertirse en uno de los primeros cobayas del electrochoque, y a ver quién es el menda que compone algo con las neuronas fritas a eléctricas y regulares descargas y las ideas como una genuina fuga de Bach, I´ve Got You Under My Skin. Cuarenta años después de la muerte de Cole Porter, Irwin Winkler dirigió un musical sobre la vida del ciudadano más conspicuo de Perú, no del Perú Sudamericano sino del Perú perteneciente al norteamericano estado de Indiana y, en la woodyallenesca “Midnight in Paris”, un Cole Porter interpretado por Yves Heke actúa parisina y medianochemente y compone su propia música antes de ser una vez descabalgado y cien electrochocado. Begin The Beguine.

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