El Festival de Málaga afianza su estrategia como referente del cine iberoamericano

Organizadores y colaboradores del Festival de Málaga acudieron ayer a la presentación del cartel de Teresa Relancio. :: salvador salas/
Organizadores y colaboradores del Festival de Málaga acudieron ayer a la presentación del cartel de Teresa Relancio. :: salvador salas

El certamen presenta el cartel de su próxima edición y espera sumar el patrocinio de la Diputación Provincial

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Suele repetir Manuel Alcántara que los cumpleaños cruciales son aquellos que terminan en cero, los que marcan al entrada en una nueva década. En el Festival de Málaga siguieron esa máxima este año y aprovecharon su edición número 20 para abordar un cambio esencial, desde el nombre hasta la vocación general del evento: pasó de ser un festival «de cine español» a convertirse en un encuentro de cine «en» español.

El certamen integraba las cintas latinoamericanas en su sección oficial y tendía con mayor decisión un puente de película(s) a ambos lados del Atlántico. Y esa estrategia se vio afianzada ayer en la presentación de la vigésimo primera entrega del la cita. «Para nosotros, hoy día lo español en un espacio de confluencia cultural, con más de una veintena de países y 500 millones de hablantes, con una identidad que nos acerca y dimensiona en el ámbito internacional», sostuvo el director del festival, Juan Antonio Vigar.

«En la 21 edición queremos hablar del siglo XXI. Veintiuna ediciones suponen dos cosas importantes: un largo camino recorrido y una visión de futuro en la que vamos a seguir potenciando lo español para ser uno de los festivales de referencia para el cine iberoamericano», añadía Vigar en el acto de presentación del cartel de la nueva entrega de la cita cinéfila, que se celebrará del 13 al 22 de abril de 2018 y que espera sumar el patrocinio de la Diputación Provincial, tal y como avanzó el presidente de la institución, Elías Bendodo.

De las 233 propuestas presentadas al concurso, el jurado se ha decantado por la obra de Teresa Relancio (Zaragoza, 1993), que firma un cartel basado en el 'collage' con una estética «vintage futurista», en palabras de la propia autora. Relancio desgranaba los elementos de su obra, titulada 'Proyección 21', comenzando por el retrato en blanco y negro de un niño de los años 50 que preside la imagen y que ha tomado del Archivo Bettmann.

Para Relancio, ese niño «personifica» el pasado y al mismo tiempo el futuro, al que añade el «factor sorpresa» del objetivo incluido en sus gafas. El triángulo amarillo de la parte superior alude a «la luz que genera una proyección» de cine y que en este caso pone ante los ojos el número 21, en referencia a la edición del festival, pero también al siglo actual. La línea roja que cierra la base de la composición sería «la alfombra por la que desfilan los actores y otros miles de protagonistas que hacen posible el festival», mientras que el círculo azul verdoso que ocupa el segundo plano representa «el mar que abraza a una ciudad que ama al cine y a la cultura». Una ciudad que a su vez tendría como elemento identificador tanto las hojas de palmera de la zona superior como las biznagas que asoman en la parte central.

Grado superior en Bellas Artes por la Universidad de Málaga y en Amueblamiento y Diseño de Interiores en la Escuela de San Telmo, Relancio gana con esta pieza un concurso que cuenta con una dotación económica de 3.000 euros. «El cine como cultura y como hecho social enfrenta al público con sus cuestiones, dramas y problemas. Hechos sociales que, a su vez, pertenecen al mundo real y a una época cuya característica es el cambio y la renovación sin tregua, rumbo al futuro», compartía la creadora.

Una visión de presente y de futuro aplicada al propio Festival de Málaga que ayer era glosada por los representantes de algunas de las entidades públicas y privadas que colaboran con el certamen malagueño. Así, el director de SUR, Manuel Castillo, destacaba que ese vínculo con el festival permite al diario «seguir implicado en el mundo de la cultura».

Motivo de orgullo

Acto seguido, la directora regional de Relaciones Institucionales de Heineken España, Ada Bernal, reivindicaba el «matrimonio» que Cruzcampo (integrada en ese grupo empresarial) mantiene con el festival desde hace nueve años y que ahora piensa renovar por cuatro años más. Otro de los principales patrocinadores de la cita es Caixabank, cuyo director territorial en Andalucía Oriental y Murcia, Juan Ignacio Zafra destacaba que la entidad ha encontrado su «espacio social dentro del festival».

Desde la parte institucional, el anuncio más destacado ha llegado de la mano del presidente de la Diputación Provincial, Elías Bendodo, quien avanzaba los planes de la entidad supramunicipal para sumarse como patrocinadora al certamen. La institución ya colaboraba con la cesión del Centro Cultural María Victoria Atencia y la organización de actividades para escolares de la provincia y ahora «incluirá una partida de 30.000 euros en el borrador del presupuesto de 2018, para que tras buscar el consenso con el resto de partidos políticos en la institución, se pueda reforzar el apoyo de cara a la nueva edición», según la nota emitida por la Diputación minutos después de la presentación.

«La Diputación Provincial ya patrocinaba una parte, cortó en 2009 y estamos en plena elaboración del presupuesto y nuestra intención es incluir una partida», defendía Bendodo, que se mostraba «convencido» de que la iniciativa encontrará el apoyo de Ciudadanos, como sucedió cuando la Junta de Andalucía decidió regresar al festival como patrocinador de la cita.

Antes, el turno de palabra recaía en el delegado de la Junta de Andalucía en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, quien confirmaba el «compromiso de colaboración con el Festival de Cine y con Málaga». Por su parte, el subdelegado del Gobierno, Miguel Briones, presentaba el certamen como «uno de los resortes sobre los que pivota el proyecto cultural de Málaga» y también recordaba el «compromiso firme e indiscutible del Ministerio de Cultura» en el festival malagueño.

Entre tantos parabienes, el alcalde de capital, Francisco de la Torre, presentaba el Festival de Málaga como «un motivo de cohesión y de enriquecimiento y orgullo» para la ciudad y la provincia. «La presencia tan nutrida de empresas e instituciones demuestra que el festival ha sido y es un acierto», cerraba De la Torre sobre un certamen que ya enfila una nueva cuenta atrás.

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