Un festín a bordo del cine francés

El 19 de octubre se cumplen 16 años del estreno de 'Amelie¡ / SUR
Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Una de las citas imprescindibles de la cada vez más exigente programación cinematográfica de la ciudad comienza la semana que viene con la 23º edición del Festival de Cine Francés de Málaga, que se celebrará del 11 al 18 de octubre con el cine Albéniz como recinto principal. Esta muestra de cine francoparlante vuelve de manera puntual a su cita con el público malagueño que suele llenar buena parte de sus pases gracias a una programación atractiva para el gran público, con variedades de pasatiempo y auténtico arte, y que toma impulso del tirón del cine francés y de los 1.300 estudiantes que la Alianza, organizadora directa del festival, tiene en la provincia.

De hecho, es la institución la que celebra esta semana un histórico aniversario por sus cincuenta años de presencia en la provincia, enseñándonos francés. Para la fiesta, los de Alianza cumplen con su tradición y han organizado una ‘soirée’ por todo lo alto, soltando para ello una artillería que consiste en invitar a una hermosa parte de la cultura malagueña a un festín a bordo del Dixmude, un barco portahelicópteros de la marina francesa en el que probablemente podamos huir si en España se declara una guerra “con música y buen ambiente”, que es como deben emprenderse siempre las huidas y las invasiones. Pero no nos vayamos de madre: la escapada que propone este festival tiene más que ver con el celuloide, con esta preciosa manera de matar el tiempo que es sentarse en una sala de cine.

Películas recomendadas

La programación se nutre de dos colaboraciones importantes: el Festival de cine de Angulema y el de Angers. En este sentido, y aunque las películas son estrenos nacionales que todavía casi nadie ha visto, en esta sección es tradición recaer en la recomendación de evitar la “comedia del año en Francia” que este año viene traída por los responsables del gran éxito de taquilla ‘Intocable’ y que se trata de ‘Le sens de la fête’ (14 octubre, 20:30 horas). La verdadera perla de esta edición, al menos por el brillo de su atractivo, es sin duda el debut de Xavier Legrand ‘Custodia compartida’ (‘Jusqu'à la garde’, 16 octubre, 20:30 horas), premiada como mejor ópera prima y mejor puesta en escena en el Festival de Venecia y alabada por todo aquel que la ha visto. También resalta entre la programación ‘Tesnota’ (17 de octubre, 20:30 horas) una coproducción franco rusa que construye un drama familiar a partir de un intrigante secuestro. De Angulema llega una de sus películas premiadas, ‘Noces’ (13 octubre, 20:45 horas), un thriller protagonizado por una pakistaní de origen belga atrapada en un matrimonio amañado. Respecto a los documentales, que también tienen una excelente acogida en este foro y cuya selección suele estar marcada por el acierto, destaca ‘Caras y lugares’ (‘Visages villages’, 12 octubre, 20:30 horas) la última producción de Agnes Varda quien a sus 89 años todavía tiene talento y ganas de hacer películas como esta, en colaboración con el artista urbano JR y que viene con críticas que la ponen descaradamente por las nubes.

Actividades paralelas y un ‘after’

Un festival no sería más que un ciclo de cine sin actividades que traspasaran la pantalla. Este año, el certamen –que a estas alturas todavía no ha encontrado madrina- trae una coqueta exposición de fotos llamada ‘24 images’ y expuesta en la siempre festiva sede matriz de la institución en la calle Beatas, un homenaje a Jeanne Moreau mediante la proyección de dos de sus clásicos y sus habituales sesiones escolares para perfumar con aire francés a nuestra infancia. Resulta tentador un curioso ‘after’ que ha propuesto el festival para el día después de su clausura: el 19 de octubre se cumplen justo 16 años del estreno en España de ‘Amelie’ (como cantaba Fran Nixon, siempre es el cumpleaños de alguien) y para ello el Festival de Cine Francés ha organizado junto a los hacedores del festival de poesía Irreconciliables una velada de la que poco se sabe más allá de que se celebrará en el contenedor cultural de la UMA y que consistirá en una especie de acto de catarsis colectiva en torno a esta película y que habrá cerveza para los asistentes, un detalle que siempre ayuda a soltarse.

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