Felipe VI: «Esperamos y deseamos que continúe el vínculo del Pompidou con Málaga, Andalucía y España»

Foto de familia de autoridades y premiados. /VÍDEO: PEDRO J. QUERO | FOTO: FERNANDO GONZÁLEZ
Foto de familia de autoridades y premiados. / VÍDEO: PEDRO J. QUERO | FOTO: FERNANDO GONZÁLEZ

Los Reyes presiden en la filial malagueña la entrega de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZMálaga

Un personaje de pelo largo y gesto ausente mantiene el equilibrio sobre una larga canoa naranja en un mar en calma. Cuesta poco imaginar que el solitario protagonista del enorme lienzo es una representación del propio artista, el escocés Peter Doig, que desde hace años vive y trabaja en Trinidad y Tobago; en concreto, en Puerto España. Y a otro puerto, el de Málaga, arribaban los galardonados con una de las mayores distinciones de la cultura española: las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes, cuya ceremonia se celebraba ayer bajo esa pintura de Doig, ‘100 years ago (Hace 100 años)’ (2001), que actuaba como telón de fondo en la ceremonia celebrada en la sala central del Centre Pompidou Málaga.

A ese proyecto cultural se refería Felipe VI en un claro mensaje de respaldo a esta iniciativa. «Nos alegra que este lugar consagrado a las artes, conocido como ‘El Cubo’ de la sede malagueña del Centro Pompidou, nos acoja hoy (por ayer), recién renovada la presencia de su colección permanente hasta el 2020. Espero no incomodar al decir que esperamos y deseamos que, parafraseando el título de la colección, continúe el vínculo del Pompidou con Málaga, Andalucía y España y que ese deseo no quede en mera ‘utopía moderna’ sino en una bella realidad por muchos años más», ofrecía el monarca –ante el presidente del Centre Pompidou, Serge Lasvignes, sentado en primera fila–, en alusión al acuerdo del Ayuntamiento de Málaga con el museo francés que expira en 2020 y que contempla una posible prórroga de cinco años en la permanencia de la filial.

«Somos afortunados haciendo lo que hacemos», sostuvo José Coronado en nombre de los premiados

Un espacio expositivo convertido ayer en auditorio que vivía uno de los toques de humor de la ceremonia en los primeros compases de la intervención del actor José Coronado, que comparecía en nombre de los galardonados y que empezaba parafraseando al rey emérito Juan Carlos I con un «me llena de orgullo y satisfacción». El intérprete hacía otro guiño, en este caso al ministro de Educación, Cultura y Deporte Íñigo Méndez de Vigo, mostrando su confianza en que el ministerio dé este año «una alegría» al cine español. «Se lo he repetido 21 veces», bromeaba Coronado, en alusión al 21% de IVA que soporta el sector.

Una sociedad mejor

«Somos afortunados haciendo lo que hacemos, no nos veo haciendo otra cosa. Todos hacen acopio de valores como humildad, solidaridad, responsabilidad, respeto, el amor por el trabajo», defendía Coronado, para quien estos principios son «necesarios para el buen funcionamiento de la sociedad». Para el actor, los premiados ayer deben trabajar por «una sociedad mejor, más justa, más sana, más unida, más culta».

Hablaba Coronado en representación de los galardonados ayer: el diseñador de moda Lorenzo Caprile, el actor Ricardo Darín, la cantante Gloria Estefan, el guitarrista José Fernández ‘Tomatito’, la Fundación Duques de Soria de Ciencia y Cultura Hispánica, el bailarín Rafael Amargo, el cocinero Pedro Subijana, el jotero José Iranzo Bielsa ‘Pastor de Andorra’ (a título póstumo), el torero Julián López ‘El Juli’, la actriz Magüi Mira, el exdirector del Metropolitan Museum of Art Philippe de Montebello, el Orfeón Pamplonés, la directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico Helena Pimenta, la pianista María Martha Argerich, el editor Manuel Borrás, la arpista María Rosa Calvo, el director del Festival de Jazz de San Sebastián Miguel Martín, el diseñador industrial Miquel Milà i Sagnier, la poeta Julia Uceda y el editor y promotor cultural Leopoldo Zugaza.

Tal y como ayer adelantaba SUR, Estefan, Darín y Montebello no pudieron acudir a la ceremonia por diferentes cuestiones profesionales o personales. El encargado de glosar la trayectoria de los galardonados fue Méndez de Vigo, quien tomó la biznaga malagueña como metáfora de la labor de los premiados: «La formación de una base sólida, la mejor materia prima, la suma de destrezas y buen gusto, la búsqueda de la belleza, en suma, el aroma que, como cultura, caracteriza a una ciudad».

El ministro repasaba la labor de los creadores y organismos distinguidos y en el tramo final de su discurso declaraba: «La cultura es el alma de la nación española. La vida. Durante siglos nos hemos reconocido en ella, como mirándonos a un espejo, hemos comprendido por qué en su interior aún la pluralidad nos acerca más y hemos experimentado cómo su fuerza, su innovación, su historia, su arte, su música, su cine, sus libros… conforman la identidad de España».

Y, en alusión a la crisis secesionista catalana, Méndez de Vigo abrochaba: «En un tiempo en el que algunos parecen empecinados en sembrar división, la cultura, esa cultura que en ocasiones parece estar en un segundo plano, emerge una y otra vez para fortalecernos y aglutinarnos».

La presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz tomaba la palabra para defender que «no hay crisis que pueda secar la capacidad creativa de tanta gente valiosa». Díaz recordaba que la creación artística «no es un camino de rosas», ya que se trata de «una vocación arriesgada».

Una tierra fértil en talento

«España es un país fértil en talento y Andalucía, una tierra rica en creatividad, genio y talento», reivindicaba Díaz antes de destacar la presencia de tres andaluces entre los premiados: la poeta Julia Uceda, el guitarrista Tomatito y el bailarín Rafael Amargo. Para la presidenta de la Junta de Andalucía suponía «un orgullo» que la capital malagueña haya acogido la entrega de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes y presentaba el Centre Pompidou Málaga que acogía el acto en el mediodía de ayer como un «referente de la mejor creación artística internacional».

Díaz comparecía en los compases finales de un ceremonia que abría el alcalde de la capital, Francisco de la Torre, quien también se detenía en la apuesta cultural de la ciudad: «Malaga ha establecido como ejes estratégicos sobre los que diseña su futuro, (además de la sensibilidad medioambiental, la inclusión social, el valor del litoral y la buena gobernanza) dos ejes fundamentales: la innovación y la cultura».

De la Torre presentaba ambas variables, la innovación y la cultura, «entendidas como elementos para la dinamización económica, la generación de oportunidades, la calidad de vida y la atracción de talento». Y acto seguido, el regidor aludía al gran lienzo de Peter Doig que presidía la ceremonia de entrega de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

«Peter Doig –cerraba ayer el alcalde de Málaga–, autor de la obra que nos acompaña en este escenario, es el pintor de la libertad y de la sorpresa. Son dos rasgos que bien pueden caracterizar a la ciudad que hoy (por ayer) les acoge».

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Arriba, Lorenzo Caprile, recibe el galardón. Grupos de malagueños esperan la llegada de los Reyes. José Coronado habló en nombre de todos los premiados. / Fernando González

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