Factoría Echegaray: primera promoción

El laboratorio escénico despide el curso con siete obras que han involucrado a más de 500 personas. Toca hacer autocrítica: dignifica el sector y genera industria, pero le falta visibilidad y salida al exterior

De izquierda a derecha, Rebeca Carrera, Alessandra García, Nacho Albert, Fernando Jiménez Salmerón, Virginia Nölting, Alejandra Cid y Fran Perea, en el escenario del Echegaray.
De izquierda a derecha, Rebeca Carrera, Alessandra García, Nacho Albert, Fernando Jiménez Salmerón, Virginia Nölting, Alejandra Cid y Fran Perea, en el escenario del Echegaray. / Álvaro Cabrera
Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Les citamos en su entorno natural, el teatro, para hablar de lo que más saben, de teatro. Basta con que una sola pregunta abra la veda para que ya no haga falta hacer ninguna más. Los argumentos se enlazan unos tras otros, se preguntan y rebaten entre ellos, se cruzan conversaciones… Hay un tiempo limitado porque en cuestión de horas se levantará el telón del Echegaray, pero da la sensación de que podrían estar debatiendo durante horas. Es normal. Es la primera vez que se reúnen para abordar este tema, entre otras cosas porque es la primera vez que se hace. Son la promoción inaugural de Factoría Echegaray, actores, directores y una bailarina que se han ‘graduado’ esta temporada en el pionero laboratorio escénico puesto en marcha por los teatros municipales.

Reconocen las virtudes de un proyecto que genera industria escénica y «dignifica» el sector («Esto es un pelotazo»), no esconden las deficiencias de una iniciativa aún embrionaria (falta visibilidad, promoción y sacarlo al exterior) y proponen soluciones (implicar a profesionales de otras disciplinas, llegar a los barrios, fomentar la distribución). Ellos son Fernando Jiménez Salmerón, actor de ‘Los puercos’; Rebeca Carrera, bailarina de ‘Rama’; Alessandra García, protagonista de ‘El proceso’; Virginia Nölting, intérprete de ‘La presa’; Nacho Albert, director de ‘Monogamia’; Alejandra Cid, actriz de ‘El último beso’ y Fran Perea, director de ‘Souvenir’.

«Cada uno tiene su papel y eso profesionaliza y dignifica a la profesión. Aquí he tenido tiempo para sentirme actriz» alejandra cid. actriz de 'el último beso' (estreno: 16 mayo)

En el gremio ha sido muy sonado, pero no hemos llegado a los barrios. Aún así pasar de cero a siete obras está muy bien» alessandra garcía. actriz de 'el proceso' (Estreno: 23 de noviembre)

«Hace falta un empujoncito. Es fundamental que los proyectos salgan fuera y recuperen la inversión» fernando j. salmerón. actor de 'los puercos' (Estreno: 28 de septiembre)

Siete producciones se han lanzado al escenario en el primer año de esta plataforma escénica que construye un equipo ‘ad hoc’ para cada obra. No se seleccionan compañías, sino a personas. Profesionales que durante dos meses cobrarán el sueldo que establecen las tablas salariales del sector y estarán dados de alta en la Seguridad Social mientras ensayan y representan las doce funciones por obra acordadas. Algo que parece una evidencia en cualquier empleo, pero no en este.

«Así debería ser siempre»

Por eso intentan evitar expresiones como «es un regalo» o «nos ha tocado la lotería». «No, porque es así como debería ser siempre. Aquí he tenido tiempo para sentirme actriz», asegura Alejandra Cid, acostumbrada a ser desde la taquillera de la sala a la protagonista en las tablas.

En su primera temporada, Factoría Echegaray ha involucrado a más de 500 personas, entre equipo artístico, técnicos y convocados a cada uno de sus ‘casting’. «La gente empieza ya a hablar de este proyecto fuera de aquí», apunta Virginia Nölting. El director del Cervantes, Juan Antonio Vigar, lo corrobora: «Muchas otras ciudades se dirigen a nosotros para que les expliquemos qué es Factoría Echegaray». En los últimos Premios Lorca del Teatro Andaluz, por ejemplo, se reconoció a Miguel Gallego por sus años como jefe de producción de los teatros municipales, pero también por ser el promotor de esta idea. Una iniciativa de la que, como dice el director Nacho Albert, «no hay precedentes en España, es el germen de una futura industria teatral en Málaga».

«Es un pelotazo. La inestabilidad es parte del sector y ahora al menos existe la posibilidad de currar dos meses en Málaga» fran perea. director de 'souvenir' (Estreno: 13 de junio)

«Es el germen de una futura industria teatral en Málaga; pero tras la última función te sientes perdido, no tienes un horizonte claro» nacho albert. Director de ‘Monogamia’ (estreno: 19 de abril)

Y por eso, precisamente, por su carácter pionero, evoluciona a base de prueba y error. «Hemos sido los conejillos de indias de un proyecto embrionario que ha ido mejorando desde el principio hasta ahora», confirma Fran Perea, el encargado de echar el cierre al curso al frente de ‘Souvenir’. «Nosotros fuimos los primeros y sufrimos las carencias típicas del arranque», reconoce Fernando Jiménez Salmerón. Porque es una iniciativa nueva para ellos y también para el teatro, que ha debutado como productora teatral –hasta ahora había coproducido ópera– apoyando la parte técnica de las funciones y creando las escenografías.

Pero ahí reside el primer obstáculo a subsanar: «El equipo de producción se reduce a Matías, el hombre para todo», coinciden entre risas. Vigar aclara, no obstante, que otros dos técnicos se han destinado a esta labor. «Y en diálogo con las propias compañías hemos incorporado directores de iluminación, músicas de diferentes creadores y escenografías sugeridas por personas ajenas al Cervantes, como en el caso de ‘Souvenir’», detalla. Ese plus lo asume de momento el teatro hasta que en futuras convocatorias «el público se implique más y el nivel de ingresos aumente».

El escollo de la distribución

Tras los ensayos en la última planta del Cervantes y con el armazón de la obra ya preparado, llega la puesta en escena. Por delante, doce sesiones en el Echegaray para dar tiempo a que funcione el boca a boca y a que la obra se engrase con vistas a su salida a otros escenarios.Y aquí llega uno de los grandes escollos del laboratorio escénico: solo dos de los siete montajes –‘El proceso’ y ‘Souvenir’– han pisado otros teatros españoles. Y lo han hecho porque, en ambos casos, los directores tenían previamente una compañía propia que se ha hecho cargo de la distribución de la obra.

Hay un pensamiento triste: sabes que tienes dos meses de trabajo, pero también sabes que se va a quedar ahí. Salir de gira es difícil» Virginia Nölting. actriz de 'la presa' (Estreno: 22 de febrero)

«Sería importante invitar a colectivos, colegios, hacer ofertas... Que el teatro se llene de gente que no suele venir al teatro» Rebeca Carrera. Bailarina de ‘Rama’ (Estreno: 2 de noviembre)

Factoría Echegaray cede el espacio para la creación, cubre los gastos de su puesta en marcha y pone los recursos técnicos a su disposición (con un máximo de 25.000 euros por proyecto), pero una vez que se baja por última vez el telón, ya es la obra la que tiene que andar por sí sola. «El último bolo es como una pompa de jabón», compara Albert. Si no hay un CIF detrás que la acoja, el proyecto se disuelve porque no es compañía.

Vigar reconoce que hay que seguir trabajando en el aspecto de la distribución, pero «todos», puntualiza. «Nace como un proyecto conjunto entre los teatros municipales y el sector de las artes escénicas. Cumplimos con nuestro cometido que es la producción, la selección de los textos, la realización de los ‘casting’, los ensayos y estamos trabajando por impulsar la distribución, pero creo que es un trabajo que también corresponde a los propios integrantes de cada una de las obras. Deben constituirse como compañía y conseguir que estos montajes vuelen», mantiene.

Para Nölting esa es una tarea arduo complicada, porque «somos cada uno de nuestro padre y nuestra madre», seleccionados a través de un ‘casting’ abierto. «Y es un pensamiento triste. Te llaman y sabes que tendrás dos meses de trabajo, pero también sabes que se va a acabar ahí», añade la actriz de ‘La presa’. No todos lo entienden así. Para Fran Perea, que ha incorporado ‘Souvenir’ al catálogo de la compañía Feelgood de la que es socio, eso es «lo habitual» en este sector. «Si la compañía no es tuya, estás contratado para el tiempo que te han llamado. La diferencia es que ahora existe la posibilidad de currar dos meses en Málaga y antes no. El siguiente paso es muy complicado. Nosotros, que somos compañía, vamos híper mega ajustados. Yo no tengo ahorros. Trabajo sí, pero no dinero», argumenta.

Ambos coinciden en algo: si la necesidad despierta el ingenio, «sería fantástico» que esta carencia diera pie a la creación en Málaga de una productora que ‘fiche’ y mueva los proyectos de Factoría Echegaray. La sugerencia va en la línea de lo que Alessandra García propone para dar un impulso al laboratorio: implicar a más gente para conseguir darle el toque «cool» que ahora echa en falta. «Esa cosa de que la gente diga con orgullo ‘yo estoy en Factoría Echegaray’», añade. Cuantas más personas se involucren, «más se sentirá como un evento grande, que hay que defender y del que presumir».

Se lograría, por ejemplo, abriendo una bolsa de trabajo paralela de publicistas y profesionales del audiovisual para que diseñen acciones promocionales para cada obra. «Porque no somos nadie sin un vídeo o una campaña de publicidad», reconoce. De esta forma llegarían a donde los funcionarios del teatro no tienen acceso, pero también costaría un dinero que ahora no hay.

En cualquier caso, Vigar admite que la comunicación es una vía en la que trabajar para la próxima edición. La primera promoción de la Factoría Echegaray está de acuerdo. «En el gremio ha sido muy sonado, pero no creo que hayamos llegado a la gente de los barrios», reflexiona Alessandra, mientras sus compañeros asienten. «Mi madre no hubiera venido si no soy yo quien está allí porque hay lugares donde no estamos llegando», corrobora Rebeca Carrera. «EnCampanillas nadie sabe lo que es esto. Falta visibilidad, que haya un autobús con un cartel», apoya Albert. Es más, Perea cuenta que fue a la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) para dar una charla «y muchos no sabían qué era Factoría Echegaray». La ocupación del teatro lo evidencia: salvo un par de funciones de ‘Souvenir’ con lleno técnico, no se ha colgado el ‘no hay billetes’.

Propuestas

Invitar a colectivos específicos a las funciones, entrar en colegios e institutos y hacer ofertas especiales para familias son algunas de las ideas que lanza Carrera «para que el teatro se llene de gente que no suele venir al teatro». «Al final nos hemos visto nosotros a nosotros mismos, no se ha hecho público todavía», apostilla el director de ‘Monogamia’.

Hacen autocrítica, pero eso no quita para que todos sean conscientes de que Factoría Echegaray sienta las bases de una nueva forma de hacer teatro en Málaga. «Lo importante es que no decaiga, que no se quede aquí», dice Alejandra Cid. «¡Ojalá otras ciudades y teatros públicos hicieran lo mismo!», exclama Fernando Jiménez. Es cuestión de tiempo. «Los grandes proyectos culturales tardan mucho años en cuajar. ¿Cuánto ha tardado en hacerse a sí mismo el Festival de Málaga?», pregunta Nacho Albert. «Vamos dando los pasos en la dirección correcta», concluye el director de los teatros. De momento, la segunda promoción Factoría Echegaray ya está en marcha: ‘37 Guernica 17’, del bailarín y coreógrafo malagueño Fernando Hurtado, abre la temporada en octubre. Continuará.

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