Crítica de Música

ÉXITO DE LA OFM Y SCHELLENBERGER

MANUEL DEL CAMPO

La vigésima octava temporada de la Orquesta Filarmónica de Málaga, en su abono del Teatro Cervantes, alcanza su undécimo concierto, en esta ocasión con el maestro Pablo González como director invitado y el concurso de Hansjörg Schellnberger como solista de oboe. En programa, obras de Richard Wagner y Richard Strauss, en la primera parte de la sesión, y de Carl Nielsen, en la segunda.

Arrancó la jornada, la del jueves 5, con la obertura de la ópera 'El holandés errante' (también conocida por 'El buque fantasma'), de Wagner (1813-1883). Entre las versiones que hay del tema conoció su autor -libretista y compositor- la del poeta alemán Heinrich Heine, incluso matizando sus impresiones al sufrir en un velero en aguas del mar Báltico y el mar del Norte una borrascosa travesía. El sentido del poema -precursos de Ibsen y otros dramaturgos en algunos aspectos- es la redención del hombre pecador por el amor de una mujer. La música conserva aún rasgos de la ópera romántica pero va más allá. Admirable descripción de la tormenta en el mar y contraste de emociones, podríamos considerar la obertura como un poema sinfónica donde ya se encuentran temas caracteríscos wagnerianos -los futuros 'leitmotivos'- desde el trémolo inicial de las cuerdas y su carácter tormentoso. Compuesta la ópera entre 1839 y 1841, se estrena en 1843 y Wagner revisa la obertura para interpretarla en un concierto en París el año 1860. Goza de una gran popularidad y acusa cierta influencia de Beethoven y sobre todo de Weber en la descripción de la naturaleza. Buen inicio de concierto el de la OFM en el desarrollo de las melodías, afinados los vientos madera y metal buscan el clímax desde esas pausas dramáticas a momentos más alegres, también tormenta que ruge y se apacigua, caminando la obertura hasta su final. Equilibrada la Filarmónica malagueña, no parca en sonoridad, ya sonaron los primeros aplausos de la noche para Pablo González y los profesores de la OFM.

'Los movimientos del 'Concierto para oboe y pequeña orquesta&rdquo interpretado anteayer parecen recordar a Mozart en temas del 'Allegro moderato', el 'Andante' es de un gran melodismo, espíritu mozartiano con cadencia del solista, y el 'Vivace' se presenta como un rondó dando paso a un 'Allegro' brillante sobre un ritmo de siciliana. Los últimos años de Richard Strauss, al igual que sucediera con otros compositores, le condujeron a retirarse buscanso en parte una música más simple y menos impresionante y grandiosa. Asumió la parte solista del 'Concierto' de Strauss por enfermedad a última hora comunicada de Ramón Ortega Quero el alemán Hansjörg Schellenberger, gran solista y profesor de la cátedra de oboe de la Escuela Superior Reina Sofía de Madrid, maestro de los más destacados oboístas de la actualidad, que interrumpió sus vacaciones para tocar con la OFM. Lección magistral la suya por técnica, sonido y expresividad, magníficas cadencias y virtuosismo, bien secundado por nuestra Filarmónica y Pablo González. Aclamadísimo, correspondió con un precioso bis de Benjamín Britten.

En la segunda parte del programa de anteanoche, que ayer tendría repetición, escuchamos la 'Sinfonía n.º 5' Op. 50 de Nielsen (1865-1931), uno de los más importantes compositores daneses. La más completa de las seis 'sinfonías' que compuso Nielsen es sin duda la 'Quinta', donde abandona la forma tradicional y la divide en dos grandes partes, aspectos neoclásicos, energía y con una orquestación verdaderamente extraordinaria. El 'Adagio' encierra una melodía cantabile serena y hay una cadencia para solo de clarinete e intervenciones de la caja clara dentro y fuera de la escena. Enérgico 'Allegro', crecen las intensidades y concluye la obra con un metal victorioso y los timbales que ofrecen un redoble sólido y de refuerzo. Notable es el solo de caja clara -lo apuntábamos más arriba- «para ser interpretado como pensado en romper a toda costa el curso de la música». Cohesión en la OFM, dirección clara del maestro Pablo González, con una muy expresiva traducción, excelente trabajo de las cuerdas y no menos precisos vientos y percusiones. El público, que no llenaba la sala, 'entró' en esta 'Sinfonía n.º 5' de Nielsen, tampco suficientemente conocida, aplaudiendo a todos los intérpretes y en especial al director y al caja de la OFM, quienes recibieron los insistentes y sostenidos aplausos del público, que compartieron con todos los profesores de la Orquesta Filarmónica de Málaga.

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