La Eurocámara da la espalda a los creadores europeos frente al imperio digital de EE UU

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

El Parlamento Europeo sigue sin ponerse de acuerdo sobre qué postura defender a la hora de negociar con el Consejo Europeo (los países) y la Comisión Europea la adaptación de la directiva comunitaria de derechos de autor (el copyright) que data de 2001, la prehistoria digital. Se busca proteger a los creadores europeos de las políticas del 'todo vale' y del 'todo gratis' que dominan Internet, el imperio que los gigantes estadounidenses como Google o Facebook mecen a su antojo. La clave era convencer a los usuarios de que vivían en un mundo idílico y que los cambios propugnados ni son una «censura» ni limitan su libertad de expresión, como denuncian algunos. Se trata de un complejo equilibrio que parecía haberse logrado y que estalló por los aires. Vuelta a empezar.

Ya sea para desinformar o por simple desinterés, la votación de ayer en el Pleno se desenvolvió en un terreno farragoso en el que varios eurodiputados habían denunciado «amenazas de muerte» a ellos y a sus hijos, como desveló el ponente del informe, el alemán Axel Voss. Las presiones de los lobbies han sido enormes, ya que Google o Facebook se jugaban muchísimo con una normativa que, de aprobarse, les obligaba a extremar el control de todo lo que publican y a pagar a los creadores por usar su obra. Pese al enorme ruido, ayer no se votaba la aprobación de la directiva propuesta por la Comisión en septiembre de 2016. No era el día D. Lo que tenía que decidir el Pleno era si avalaba la posición negociadora que la Eurocámara mantendrá en su negociación posterior con el Consejo, y que fue aprobada en su día por la comisión parlamentaria de Asuntos Jurídicos. Al final, no hubo vía libre.

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