«Espero que el movimiento #MeToo haya venido para quedarse»

La actriz Charlize Theron, en una escena de 'Gringo'. :: efe/
La actriz Charlize Theron, en una escena de 'Gringo'. :: efe

«Me parece necesaria la legalización de la marihuana», asegura la actriz, que lidia con el narcotráfico en la comedia 'Gringo' Charlize Theron Actriz

MARÍA ESTÉVEZ LOS ÁNGELES.

La belleza y el talento de Charlize Theron brillan en su nueva comedia negra, 'Gringo', una película donde da vida a una empresaria sin escrúpulos. Una narración sobre el narcotráfico y la violencia en México que pone de relieve el papel que juegan las corporaciones norteamericanas en el submundo de las drogas. Sin pelos en la lengua, la ganadora de un Oscar confiesa sentirse muy orgullosa de lo que ha conseguido y asegura que no piensa pedir perdón por ello.

-Las cosas que dice su personaje no son políticamente correctas.

-No. Me encontré disculpándome con el equipo de rodaje durante todo el día. Hubo momentos en los que me daba miedo ir al comedor porque ese día podía haber ofendido a siete personas, sin querer, y no sabía si habrían orinado en mi comida. Ahora en serio, el equipo fue increíblemente amable y comprensivo. Entendieron el personaje y aceptaron todo lo que me vi obligada a hacer interpretándolo. Ella dice cosas que no imaginé nunca que fuera a ser capaz de decir.

-¿Qué le gustó del personaje?

-No es una mujer con filtros que pida perdón por ser quien es. No hablo como ella, pero tampoco pido disculpas por gritarle a alguien o por ser yo misma. Ella ha vivido mucho tiempo dentro de la burbuja del mundo corporativo y se comporta como un hombre, porque es un mundo de hombres. No solo aplica esas reglas a su vida, sino que ha creado una serie de normas muy parecidas para sí misma. Es un producto de su medio ambiente.

-¿Usted también?

-Supongo que sí. Sin embargo, una vez que haces las paces contigo mismo abrazas tu personalidad. En el caso de ella, abracé su narcisismo y su brutalidad.

-¿Qué tal en México?

-Nos trataron de maravilla. Es un país fascinante al que he ido muchas veces de vacaciones, sin miedos y con mi familia.

-¿Hay que legalizar la marihuana?

-Me parece necesario. Yo fumé durante mucho tiempo y he visto de primera mano lo que puede hacer con las personas que padecen dolores. Mi madre sufrió una lesión en su pie durante años y no podía practicar deportes hasta que le compré una crema de marihuana. Tenemos que educarnos un poco más y no generalizar con las drogas. En los Países Bajos y en otras partes del mundo han despenalizado las drogas. A los adictos se les trata igual que a las personas con diabetes y eso crea una sociedad más saludable. No creo en la criminalización de las drogas.

-¿Pide perdón por ser como es?

-Para nada. Por la gracia de lo que sea, estoy aquí y no me limito. La alternativa sería meter la cabeza en la tierra y dejarme llevar. No, yo conduzco el volante de mi propio coche. Mi sueño siempre ha sido pagar mis cuentas y no depender de nadie. Sé que, a veces, mi actitud puede parecer desafiante, pero me importa una mierda lo que piensen de mí los demás. Creo que tiene que ver con el hecho de que fui criada por una madre muy fuerte, sarcástica, y con amplitud de miras. Eso tiene mucho que ver con la forma en que veo el mundo de hoy. Creo que una es verdaderamente libre cuando se atreve a decir las cosas como son y como las piensa.

-¿Qué opina del movimiento #MeToo?

-Que espero que haya venido para quedarse. Hemos visto muchos amagos a lo largo de los años que han acabado diluidos en la nada. Lo importante es no renunciar a lo que consideramos nuestro, no dejar escapar lo que hemos conseguido. Ahora mismo me provoca felicidad.

-¿Es difícil ser empresaria, actriz y madre soltera de dos niños?

-Tengo la suerte de contar con una abuela que vive a una calle y adora comportarse como abuela. En los momentos en los que estoy más ocupada, acudo a ella para que me ayude.

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