Eslava: «Hay un hilo sentimental que une a los españoles con los rusos»

El escritor Juan Eslava Galán durante su conferencia en sede de la Colección Museo Ruso/. Ñito Salas
El escritor Juan Eslava Galán durante su conferencia en sede de la Colección Museo Ruso / . Ñito Salas

El escritor ahonda en las claves de su libro ‘La Revolución Rusa contada para escépticos’, un enfoque humano y pedagógico sobre el conflicto bolchevique

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Juan Martínez era un ‘bailaor', de Burgos que se marchó a Rusia huyendo de París en los albores de la Primera Guerra Mundial. Se marchó al país de donde venían los clientes más generosos con los que lidiaba en sus espectáculos de la ‘belle epoque’, convencido de que encontraría paz y fortuna entre la tundra. Al llegar, se topó con el cuerpo sin vida de un policía frente a las puertas de la estación de tren. Esa es una de las peculiares perspectivas desde las que Juan Eslava Galán, (Arjona, 1948), narra el nacimiento de la URSS en su último libro, ‘La Revolución Rusa contada para escépticos’. Se trata de un tomo histórico que busca explicar de forma amena las claves del conflicto que marcó al pueblo ruso, nación conectada por un «hilo de sentimiento» a la española, ambas marcadas por el «espíritu romántico» de sus luchas, presente además en su literatura.

Eslava profundizó en los entresijos de su libro y desveló la identidad de «los ojos españoles» de los que se ha aprovechado para escribirlo en una conferencia celebrada ayer en el auditorio de la sede de la Colección del Museo Ruso. El acto generó gran expectación y, de hecho, la sala se quedó sin localidades tras agotarse las 195 plazas de aforo. El escritor fue introducido –y estuvo acompañado– por Ignacio Jáuregui, de la agencia que dirige la Casa Natal de Picasso, el Centro Pompidou y la Colección Museo Ruso; y por José Manuel Cabra de Luna, presidente de la Academia de Bellas Artes de San Telmo.

Eslava cuenta con el testimonio de dos españoles que vivieron la Rusia del siglo XX

Así, con el tono pedagógico que le caracteriza, recorrió sin perder detalle la frenética primera mitad del siglo XX en Rusia. «Debido a mi vocación docente intento explicar con sencillez cosas que no lo son», reconoció al comienzo de la ponencia.

Palacios y pobreza

Aparte del bailaor de Burgos, que contó sus vivencias tras sobrevivir haciéndose pasar por proletario al periodista Chaves Nogales, el escritor ha contado con la visión que Juan Valera transmitió en las cartas que enviaba a España desde el país eslavo. El artistócrata y catedrático se codeaba con la nobleza que representaba el ostentoso lujo de la época –«haría falta visitar cuatro o cinco capitales europeas para ver los mismos palacios que hay en las ciudades de Rusia»–, y contaba a su madre y a sus amigos las experiencias que vivía en la embajada. Con estos dos testimonios, Eslava recoge las dos realidades que se enfrentaron en la Revolución Rusa: la obrera y la noble –esta última sólo podía mantener su estatus aprovechándose de la pobreza del populacho–.

Desde el conocido como el Domingo Sangriento de 1905, en el que la Guardia Imperial abrió fuego contra una gran masa de manifestantes pacíficos, hasta el triunfo de los bolcheviques, que querían una revolución como la francesa, «en la que cortarle el gañote a la nobleza», el escritor repasó en poco más de una hora «la base de la historia contemporánea». En el mismo tono ilustrativo y casi docente que los lectores encuentran entre las páginas del libro, Eslava hizo gala de una facilidad inusitada a la hora de desgranar las claves de la Historia.

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