ESAD, setenta años creando talento

Un emocionado Antonio Banderas recogió el premio aniversario del XX Festival de Málaga en 2017. /Ñito Salas
Un emocionado Antonio Banderas recogió el premio aniversario del XX Festival de Málaga en 2017. / Ñito Salas

Antonio Banderas, Fran Perea o Maggie Civantos pasaron por la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga, que celebra su aniversario con el reto de seguir creciendo

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Teatros, salas de cine, programas y series de televisión. La interpretación en España está plagada de malagueños que han llenado de talento las tablas y las pantallas a lo largo de muchos años. La mayoría de estos nombres propios comparten mucho más que su ciudad natal: la mayoría de ellos aprendieron a actuar y se estrenaron entre las bambalinas de la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga (ESAD), institución que celebra sus setenta años descubriendo y creando talento.

Fue creada en 1947 como sección del Conservatorio Superior de Música de la ciudad, en 1972 pasa de ser una sección a compartir nombre con el conservatorio y en 1988 los estudios se separan definitivamente, aunque seguían compartiendo edificio. En el 2009, la escuela abandona finalmente El Ejido hacia un nuevo edificio en Teatinos, actual sede del centro de estudios.

Arriba, Adelfa Calvo (d) junto a Lola Carrera representando ‘Bodas de Sangre’ en la escuela. Abajo, Lola Marceli se estrena en ‘Vivir como cerdos’, durante su primer año en la ESAD. A su lado, Fran Perea bromea durante una clase de caracterización.

Antonio Banderas, María Barranco, Adelfa Calvo, Joaquín Núñez, Juanma Lara, Alberto Amarilla, Lola Marceli, Nuria González, Mercedes León, Maggie Civantos, Chico García o Fran Perea son algunos de los máximos exponentes del talento interpretativo malagueño que desfiló por las salas de ensayo de la ESAD. La mayoría de ellos vivieron una etapa en la que los recursos escaseaban y las instalaciones eran insuficientes, al igual que los medios, pero todos coinciden en que aprendieron a base de esfuerzo:su paso por la escuela les abrió la mente y le puso los pies en el suelo.

Muestras de apoyo

Una de las muestras más representativas del cariño que los antiguos alumnos le profesan a su escuela corrió de la mano de Antonio Banderas, que le donó los 30.000 euros del Premio Nacional de Cinematografía que el Ministerio de Cultura le entregó el año pasado. «En contra de su opinión, mi madre me matriculó en la Escuela local de Arte Dramático, con la condición de que también estudiara para ser profesor», recordó Banderas.

La apertura de la nueva sede de la escuela en 2009 supuso un gran avance.
La apertura de la nueva sede de la escuela en 2009 supuso un gran avance. / ESAD

La ganadora del último Goya a mejor actriz de reparto por ‘El Autor’, Adelfa Calvo, recuerda sus años en la escuela con una sonrisa: «Ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida y creo que todo el mundo que quiera dedicarse a esta profesión debe formarse y estudiar; el talento debe ir acompañado siempre del estudio y del esfuerzo». Destaca que en su promoción, de 1982, también estudiaron los ganadores del goya María Barranco y Joaquín Núñez.

Núñez, que se proclamó mejor actor revelación por ‘Grupo 7’, define su aterrizaje en la ESAD como «maravilloso, mágico, nuevo». El director de teatro Leo Vilar visitó su instituto, el Nuestra Señora de la Victoria, promocionando la dramaturgia y la escuela, y desde entonces su pasión por el teatro no tuvo vuelta atrás: «Cuando entré estaba tan flipado que las clases eran por la s tardes, pero yo me iba por las mañanas a hacer todos los talleres posibles». Explica que, por aquel entonces, el funcionamiento del centro docente estaba muy centrado en la producción constante de obras, lo que le dio «muchas tablas» porque pudo cambiar de personaje «constantemente» y trabajar con diferentes directores, «un gran aprendizaje para toda la vida».

De forma paralela a la evolución de la escuela nacieron muchas compañías de teatro

Antes del crecimiento de la ESAD, el teatro ARA (Ángeles Rubio-Argüelles) era el referente de la formación en la interpretación. En aquellos ochenta, en plena movida madrileña, Málaga vivió su propio estallido cultural y muchos de los miembros de la ESAD comenzaron a fundar compañías de teatro con las que crear tejido artístico en la ciudad, coincidiendo con la consolidación de los estudios. Juanma Lara, uno de los rostros malagueños más populares del teatro, el cine y la televisión nacional, fundó por aquel entonces Teatroz «para crear una industria propia en la ciudad y poder llevar obras grandes a otros sitios». De forma simultánea nacieron Brea Teatro o Acuario Teatro, entre otras muchas de las cuales pocas siguen en activo.

María Barranco, una de las grandes estrellas del cine español, también se formó en la ESAD.
María Barranco, una de las grandes estrellas del cine español, también se formó en la ESAD. / SUR

En esa efervescencia de los ochenta llegó a la escuela Lola Marceli, otro de los nombres propios malagueños más sonados en el teatro y la televisión. Marceli recuerda que la ESAD le abrió los ojos frente al mundo de la interpretación, una realidad que nunca había alcanzado a imaginar: «Me sentí como si pasase de un pueblo pequeño a vivir en Nueva York», relata divertida. Recuerda que interpretó el papel protagonista de su primera obra en la escuela –‘Vivir como cerdos’, de John Arden– por la intuición de una de sus profesoras:«Vio algo en mí que yo desconocía».

Arriba, Mercedes León, junto a algunos compañeros en ‘La Historia de los Tarantos, dirigida por Óscar Romero. Abajo, Juanma Lara y varios colegas representan una de las obras que preparó el actor mientras estudiaba. Al lado, Joaquín Núñez, en el año 1986, durante la interpretación de la obra ‘Las fiestas gordas del vino y del tocino’.

Mercedes León, medalla de oro del Ateneo de Málaga por su dedicación al teatro y nominada al Goya por su breve pero intenso papel en ‘La Isla Mínima’, recuerda que llegó a la ESAD por casualidad. «Estaba en la cola para matricularme en unos talleres del conservatorio y ahí me enteré de que la escuela existía», relata. El caso de León representa unos tiempos en los que el centro no gozaba de toda la repercusión que tiene ahora, ni disponía de los mismos recursos: «Teníamos que emplear la creatividad a tope, había reuniones y pequeñas manifestaciones pidiendo un sitio nuevo; recuerdo haber ensayado en los corredores por falta de espacio».

‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, en 2018.
‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, en 2018. / Ñito Salas

Alberto Amarilla y Fran Perea coincidieron en su paso en la ESAD y aunque su fase estudiantil tuvo lugar más tarde que la de León y la generación de los ochenta, sus promociones eran «muy reivindicativas». Perea recuerda que su paso por la ESAD, de 1996 al 2000, estuvo marcado por diferentes protestas en las puertas del Edificio Negro, pidiendo su espacio (un cambio que no llegó hasta el 2009). Amarilla, que no terminó su formación por trabajar en Canal Sur, define su paso por el centro docente como «una gran apertura» en la que tomó consciencia de su cuerpo y de su voz.

El televisivo Alberto Amarilla y varios compañeros de promoción durante un ensayo en la ESAD.
El televisivo Alberto Amarilla y varios compañeros de promoción durante un ensayo en la ESAD.
Una buena excusa para reunir a antiguos alumnos

El setenta aniversario de la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga será el centro de una serie de actos y representaciones a los que acudirán algunos de los antiguos alumnos de la escuela. Además, según explica Cristina García, actual directora del centro, se representarán tres obras de Shakespeare: ‘Lear’, ‘Macbeth’ y ‘Hamlet’, se impartirán clases abiertas, y habrá conferencias y mesas redondas sobre la escuela y su historia. En la página web del centro se pueden consultar los horarios del programa festivo, que concluirá el domingo 8 de abril con el concierto ‘El alma del musical’ y el espectáculo acrobático ‘Fire Soul’.

Además de celebrar y reivindicar el valor del centro como fábrica de talentos, este evento sirve para situar a la escuela en el presente y evaluar sus necesidades de cara al futuro. Según explica García, que ha sido precedida por grandes figuras de la docencia como Juan Carlos Vilaseca o José Óscar Romero entre otros, la intención de la dirección es ampliar la oferta del centro: «Nos gustaría tener el máximo número de especialidades posibles, actualmente tenemos tres y queremos ampliar». De igual manera, siguiendo el ejemplo de su propia historia, la ESAD pretende seguir aumentando el prestigio de su formación, por lo que la opción de añadir los estudios de master es una constante en el trabajo futuro: «Solo espero que no tengan que pasar otros setenta años», bromea la directora.

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