Ernesto Artillo: «Mis trajes son una experiencia de empatía necesaria con las mujeres»

Ernesto Artillo, con uno de los trajes de ‘La mujer que llevo fuera’. /Sur
Ernesto Artillo, con uno de los trajes de ‘La mujer que llevo fuera’. / Sur

El malagueño Ernesto Artillo ha causado sensación con ‘La mujer que llevo fuera’, una intervención artística en trajes para poner en valor la palabra ‘feminismo’

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Ernesto Artillo (Málaga, 1987) es fotógrafo, creativo publicitario y artista en general. Quienes le conocían hace 20 años no se sorprenden de los éxitos que ha ido cosechando, que le han llevado a protagonizar varias exposiciones, además de haber trabajado para multinacionales como Dolce&Gabanna, Oysho, Adolfo Domínguez, Six Lee, Pepe Jeans, Mango y Swarovski, entre otras. Sin embargo, a finales de 2017 el malagueño terminó por saltar a la palestra pública con un proyecto, ‘La mujer que llevo fuera’, cuyo eco se ha visto y oído incluso en un programa tan popular como ‘Operación Triunfo’.

Sus trajes pintados con símbolos de mujeres han causado tanto impacto entre las audiencias que no le han faltado peticiones para poder llevarlos. El mundo de la música, el cine y la televisión bebe los vientos por formar parte de este proyecto feminista y reivindicativo que es capaz de juntar el mensaje con la estética, y sin llegar a ser un producto comercial con el que ganar dinero.

‘La mujer que llevo fuera’: un proyecto que une a políticos, artistas, periodistas y jueces

El proyecto artístico de ‘La mujer que llevo fuera’, de Ernesto Artillo, ha dado en la diana con un concepto que impacta a primera vista, rápido y fácil de explicar y que trata de reivindicar el verdadero significado de la palabra ‘feminismo’: la igualdad entre hombres y mujeres.

Pese a ello, la intervención en estos trajes no hubiera tenido el mismo recorrido si en él no hubieran participado personas del mundo de la política, del arte, del periodismo e incluso de la judicatura, que al ponerse la prenda le han brindado una enorme visibilidad.

Alejandro Amenábar, Gonzo, Toni Garrido, Jon Sistiaga, Manuela Vellés, Jorge Drexler, Fernando Grande-Marlaska, Boris Izaguirre, Benjamín Prado, Carmen Calvo, Marta Sanz, Macarena Gómez y Eva Hache fueron algunos de estos personajes públicos que vistieron los trajes de Ernesto Artillo en el primer reportaje publicado en prensa en diciembre pasado.

Unas semanas más tarde, en los premios de cine que concede la crítica, los Feroz, Bárbara Santacruz, Jorge Suquet, Alba Flores, Brays Efe y Gema Galán fueron algunos de los nombres que lucieron el traje unisex intervenido por el malagueño, a los que después se unió la cineasta Isabel Coixet. Ya en la gala de los Goya, fue el turno de la prensa, ya que Artillo pretendía señalar que no era una cuestión elitista.

El proyecto, que no es comercial pese a que existen multinacionales que han querido ‘comprar’ la idea, acabará en unas semanas con una subasta de todos ellos, cuyos beneficios irán donados a asociaciones de mujeres.

«El proyecto surge a raíz de observar a mi alrededor. A los que somos feministas nos ha pasado que en un momento dado nos hemos llevado un golpe de realidad en la cabeza que nos ha hecho identificar claramente la falta de igualdad entre hombres y mujeres que existe hoy, y que se nota no solo en las acciones, sino en las leyes y en los comportamientos comunes», relata por teléfono desde su estudio de Madrid, donde vive hace años. «A todo esto se añade el lenguaje y otras cosas más pequeñas y cotidianas que no dejan de repercutir negativamente en las mujeres», añade.

Para el artista, la percepción de que había un «pavor» a la palabra ‘feminismo’ fue otros de los elementos centrales que le lanzó a construir el proyecto. «Hay como un rechazo absoluto, una estrategia patriarcal para convertirlo en un antónimo del machismo. Me parece que las palabras están para utilizarlas con su significado y que es muy importante respetarlo. Para llegar hasta ahí me inventé un nuevo concepto, ‘La mujer que llevo fuera’, que unido al desarrollo artístico de la intervención en trajes masculinos –que representa el patriarcado pero con símbolos de mujeres– pretendía acercarme a lo que me interesaba, que era la palabra feminismo y su definición», cuenta.

Dar en la diana

Ernesto Artillo supo que el objetivo de esta intervención había dado en la diana prácticamente desde el primer momento. «Me hice el primer traje a finales de verano. Salí a la calle con él, con el concepto. Tenía un nombre, tenía un discurso, y tenía una conceptualización artística que era el propio traje», explica. Así fue como comenzó a identificar las miradas de la gente hacia la intervención. «Me di cuenta de que era una experiencia muy parecida a la que tienen que sentir muchas mujeres cuando van andando por la calle. Te miran el pecho, la vagina, el culo… Y creía que ésta era una experiencia de empatía con las mujeres necesaria e importante», reconoce. Además, relata que desde la primera vez que salió así a la calle no pararon de preguntarle por el traje, por una necesidad de justificar por qué había un cuerpo de mujer representado en una prenda de ‘hombre’. «Era evidente que el traje hablaba, que generaba preguntas, y eso era lo que quería hacer yo con mi propuesta».

A partir de ahí, ‘La mujer que llevo fuera’ empezó a sonar, especialmente en los círculos más artísticos. Fue entonces cuando varios representantes del mundo del cine se pusieron algunas de estas prendas en los Premios Feroz y ya se hizo público del todo. Aún así, Artillo reconoce que el gran «highlight» del proyecto fue cuando se lo puso Alfred de ‘Operación Triunfo’ en la gala que eligió la canción que iría a Eurovisión. «Fue una de las cosas que me hizo más ilusión, porque este proyecto estaba pensado desde el principio para apuntar directamente al ‘mainstream’, que es donde hay que hablar de estos temas».

«Yo conozco el personaje a través de un programa al que me engancho locamente. Me doy cuenta de que estaba hablando de feminismo en la televisión pública, y eso es muy importante. Un chaval heterosexual de esa edad y con ese talento y espontaneidad que habla delante de toda España de lo que significa el feminismo, que se identifica como feminista... era la persona perfecta para representar el proyecto», señala.

Tras pasar los filtros, Ernesto Artillo cuenta que Alfred recibió la propuesta con una sonrisa. «Yo le pedí que no fuera simplemente un traje, sino que estuviera unido a un discurso. Sólo me interesa el traje si se entiende lo que significa», añade. «Le dije que utilizara la palabra símbolo, porque esto representa a una parte de las mujeres, y también que usara la palabra feminista, que es de lo que estábamos hablando».

A la vista de los sucedido en general con ‘La mujer que llevo fuera’, el éxito parece evidente. «Lo que estamos viviendo es una oleada en la que se ha producido una cosa importantísima: que los hombres blancos, heterosexuales y machistas se sientan reprimidos, porque sienten que hay cosas que ya no pueden decir en público. Esto no tiene vuelta atrás, y eso es maravilloso», afirma. En unos meses, Ernesto Artillo subastará los trajes y donará el dinero a la causa. «Me alegra que mi creatividad haya servido a un movimiento –el feminismo– que espero que sea irreversible e histórico».

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