NO LO ENTIENDO

SORA SANS

Una hora es suficiente tiempo como para abordar un tema, cualquier tema, como quien descorcha una botella de buen vino y acaba con un regustillo, una idea, una simple concepción del terreno, de la uva, del sol que la maduró, de los nutrientes que la moldearon. Un algo, un resquicio de razón, un mínimo, un comienzo. Pero en una hora no he visto ni la más mínima razón sincera por parte de Puigdemont. Entre la nada y la decepción, como quien espera una hora a que le sirvan una copa de vino y se va con la garganta seca, sin pronunciar palabra, con los labios agrietados y la lengua amarga. Los libros me educaron para abrir la mente, para tratar de entender a las personas más allá de mis creencias, para respetar las opiniones que no son de mi devoción, pero siempre, eso sí, con una razón detrás. Y aquí solo veo capricho, manipulación, cabezonería y estupidez. Seguro que hay motivos, pero no los veo, solo veo argumentos oscuros y borrosos, como acuarelas dispersas sin sol ni luna ni nada, un cuadro impresionista que no me impresiona, no me toca, no me motiva lo más mínimo. Un páseme usted al otro lado del río sin billete, por mi derecho heredado, aquel que dictan mis santísimos... colores. No lo entiendo, no puedo opinar si estoy de acuerdo porque no hay argumentos sinceros ni claros. Solo manipulación, triste e insana manipulación que arrastra a unos y a otros hacia un abismo que nadie desea. Y en medio de tanto mareo, la gran marea, el verdadero pueblo que se levanta cada mañana a buscar el pan y está muy lejos de beneficiarse de las migajas que quedarán tras todo este sinsentido. Ojalá toda esta hambre pantagruélica de lo que sea que anhelan quede en una indigestión de ego y la resaca nos deje curados de espanto.

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