Enrique Ponce: «Los toros también son una seña de identidad de Cataluña»

El Premio Nacional de Tauromaquia 2017 reconoce al diestro por su última temporada y por «una trayectoria excepcional de 27 años»

ÁLVARO SOTO

madrid. A Enrique Ponce le hace especialmente feliz que el jurado del Premio Nacional de Tauromaquia le haya concedido el galardón «por una brillante temporada en la que ha alcanzado éxitos incontestables en las principales ferias taurinas». Y es que, después de 28 años en los ruedos, el torero valenciano (Chiva, 1971) continúa en lo más alto del escalafón. «A mi edad, estas noticias las saboreas más», explica el diestro desde México, donde viajó, desde Ecuador, para despedir a su amigo y compañero Miguel Espinosa, 'Armillita', fallecido el lunes.

«Yo nunca fui conformista y siempre quise conseguir lo máximo y ser una gran figura, pero puedo decir que he logrado más que lo que había soñado», cuenta Ponce, al que el jurado también reconoce «por ser capaz de desarrollar su magisterio tanto dentro como fuera de los ruedos» y por su contribución «a la proyección de la tauromaquia como patrimonio cultural español».

«Yo vivo en torero y siento en torero. Ser torero no es solo pegar pases en la plaza, es una actiud ante la vida que conlleva responsabilidades», explica. Y entre esas responsabilidades está defender la fiesta en un momento en el que una parte de la población la rechaza e incluso pide su abolición. «A los radicales no les vas a convencer, pero tenemos que intentar divulgar la fiesta porque mucha gente no la conoce. Hay que enseñar que el toro es un animal único que vive, se cría y existe para las corridas de toros, que a su vez son una riqueza en el aspecto económico, ecológico y cultural», afirma.

Ponce defiende que la lidia «es una seña de identidad de toda España, también de Cataluña. Yo soy valenciano con mucho orgullo, pero también me siento orgulloso de Cataluña», asegura.

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