EFECTOS DE LA SEQUÍA

JUAN FCO. GUTIÉRREZ LOZANO

No sé si la lluvia de anuncios, rótulos y otros cebos promocionales de la película '50 sombras de Grey' acabarían anoche en una tormenta caudalosa de audiencia para Telecinco. No es descabellado adivinar, en todo caso, que los preliminares habrán sido más placenteros que el propio pase de la película: título infame con ínfulas húmedas, símbolo de un tiempo seco de buenas ideas y seducciones menos retrógradas. Un clásico del género del masoquismo: más por el tostón provocado que por su propia chicha.

Lo poco de otoño televisivo que llevamos certifica, eso sí, que ya no llueve a gusto de todos. Y ante tanta sequía en las cadenas generalistas la audiencia acude cada vez más a las cantimploras de la tele bajo demanda, a hacer de su plasma un sayo. Ahora hasta el más analógico se hace su propia parrilla gracias a las plataformas que han calado en todos los hogares. Y ya ni programas otrora ganadores por goleada como 'Gran Hermano' las tienen todas consigo: no hay mal que por bien no venga.

Para hacerse notar entre tanto campo abierto, las teles juegan a generar rayos y centellas, a generar chispazos cortos sorprendan aunque sea un ratito: como lo de Grey, un poner. A veces tanto trueno no trae sino barro o charcos como lo de Carlos Herrera en La 1, formato también hermanado con lo masoca que ha sido al fin finiquitado.

En este secarral, quienes añoran la tele antigua, la que creaba expectación y emoción, disfrutan como agua de mayo de las gotitas que aún recuerdan a sus perfumes antiguos. De ahí el éxito de 'Masterchef celebrity', donde caen chuzos de punta a los famosos. O de ese nuevo retroinformativo de Ana Pastor en La Sexta, el éxito de la semana. Que también nos regaló, ay, una joya de versión de 'City of stars' en 'OT'. O a una Massiel verborreica en lo de Bertín, en esa reunión de autoayuda de divas eurovisivas. O una gran actuación de Laura, frutera malagueña de rompe y rasga, que la lió el viernes en 'La Voz' a lo Amy Winehouse. Sin duda la tele anhelada es como la lluvia tan necesitada: aquella que calaba hasta los huesos.

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