DELICATESSEN

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Todos los años comienzan con algo tan viejo e indispensable como la Marcha Radetzky del Concierto de Año Nuevo que, por fortuna, he perdido su origen belicista para convertirse en el himno de la alegría del 1 de enero. Tan imprescindible en estas fechas como la pedrea de la Lotería, los cuentos de Dickens, el soñador George Bailey de 'Qué bello es vivir' o la sorpresa del roscón de reyes. Y, por supuesto, las listas y recopilaciones de lo que hemos visto y/o vivido. En estas páginas, Miguel Ángel Oeste nos hacía ayer una, pero no miraba atrás. Sino que nos repasaba las series a las que habrá que echarle el ojo en este todavía joven año. Y la noticia es que, a la época dorada de las series, la industria española se suma al fin con producciones originales que van más allá de la copia de fórmulas magistrales de importación. Con títulos que se salen del guion. Comenzando por lo último de uno de nuestros directores más personales, Alberto Rodríguez ('La isla mínima' y 'Grupo 7'), que en apenas unos días estrenará la ambiciosa serie 'La peste' (Movistar +), que recrea una de las ciudades más esplendorosas y decadentes del siglo XVI, Sevilla, en la que desembarcaron todas las riquezas procedente de los territorios de América. Pero también sus perversiones. Un 'thriller' que no será el único a tener en cuenta porque otro cineasta con firma, Cesc Gay ('Truman' y 'Krampack'), también tiene preparada la historia de 'Félix' (Movistar +) tras el rastro de una mujer misteriosa, mientras que un todoterreno de las series como Carlos Sedes ('Las chicas del cable') recreará la Galicia de los 80 azotada por la droga y la lucha de clanes mafiosos en 'Fariña' (Antena 3).

La que no está en ninguna lista -ni presente ni futura- es la serie norteamericana 'Goliath' (Amazon), protagonizada por un Billy Bob Thornton insuperable que da vida a un abogado decadente pero brillante que se enfrenta en los tribunales a un mundo inverso: una organización tan brillante que no puede ver su propia decadencia. Y no está en ninguna lista porque es una producción de 2016. Una delicatessen que merece la pena recuperar y disfrutar antes de que alguien decida cargársela con una segunda temporada.

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