Decálogo para dar la vuelta al mundo en moto

Alicia Sornosa, ayer, sobre una moto antes de su charla en el Aula de SUR./F. Silva
Alicia Sornosa, ayer, sobre una moto antes de su charla en el Aula de SUR. / F. Silva

La viajera Alicia Sornosa ofrece su fórmula para afrontar este reto sobre dos ruedas en una charla del Aula de SUR y el Fancine

FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Fue un poco diferente. La cinefilia es lo que suele protagonizar la sesión que cada año organizan de forma conjunta el Fancine y el Aula de Cultura de SUR. Pero anoche los espectadores se mezclaron con los que venían con casco y chupa de cuero. Y es que la motera Alicia Sornosa, la primera mujer de habla hispana en completar una vuelta al mundo sobre dos ruedas (2011-13), se bajo de su Ducatti para hacer parada en Málaga en un acto patrocinado por la Obra Social La Caixa en el que habló de su fórmula para que una experiencia «dura» como recorrer el planeta sobre dos ruedas sea también «divertida». Este es su decálogo:

1. La moto

Va a ser la compañera del viaje así que su elección es fundamental. Sornosa hizo su ruta urbi et orbe en una trail de BMW, pero ahora ha encontrado una moto más pequeña y clásica, Ducatti Scrambler, que se adapta mejor a su forma física y estatura. «Prefiero llevar menos cosas y ganar en seguridad», afirma Sornosa.

2. Ruta y preparativos

Hay que planificar muy bien el principio y el final del camino. Y la época en la que se realizará para encontrar el clima más favorable. En cuanto a la ruta hay que trazarla, pero Sornosa avisa que «nunca se cumple». Por supuesto, evitando autopistas y siempre por pistas o carreteras pequeñas. En cuanto a los visados de país en país asegura que no son complicados y que no hay que olvidar que la moto también lleva su ‘pasaporte’.

3. Viajar sola o acompañada

La respuesta de Sornosa es evidente: acompañada. Pero ella aclara que «aunque vayas solo, te encuentras con gente por el camino que está más loca que tú y es muy divertido».

4. Gasolina

No suele ser un problema. «Hoy, hasta en el pueblo más recóndito encuentras combustible», aseguró la viajera que no obstante advirtió de zonas como en Rusia con tramos de 400 kilómetros sin avituallamiento de carburante. «La única vez que me he quedado sin gasolina fue estando en Madrid», relató esta motera que es más previsora cuando está de aventura.

4. Imprevistos

Son parte fundamental del equipaje mental. La motera contó que uno de las experiencias más traumáticas fue un terremoto en México de 7,5 grados. «La carretera se levantaba como nunca había visto y hubo que salir de allí porque después llegó aviso de tsunami», relató.

6. Incidentes y accidentes

«De averías mecánicas sé lo justo, cambiar un pinchazo y unas pastillas de freno, así que si ocurre un contratiempo gordo comienzo por no enfadarme», explicó ayer Sornosa que se mostró categórica: «Mientras no tengas un accidente y te rompas tú, todo se puede arreglar».

7. Seguridad

Le habían advertido mucho sobre Sudamérica. Desde robos a mordidas. Pero ella atravesó México y Colombia sin problema alguno. Y cuando una vez le paró la policía «no se creían que yo viajara sola, por lo que acabaron escoltándome hasta el siguiente pueblo», contó divertida.

8. Dormir

Lo ideal son los hostales y albergues por su escaso coste. «Aunque el mejor hotel es mi tienda de campaña... aunque al menos cada dos o tres días hay que buscarse un sitio que te permita darte una ducha», confesó.

9. Viajar en directo

Ya que la tecnología lo permite, Sornosa recomienda contar en directo la experiencia. Ella se dispone a partir a finales de noviembre desde Etiopía a Sudáfrica y lo irá «retransmitiendo por el móvil» en su web. No solo por la sensación de ir acompañada, sino que le ayudará a recaudar fondos para una ONG que trabaja en África.

10. El presupuesto

El dinero es un problema relativo. Asegura que una vuelta al mundo es «más fácil de lo que parece» y más barato de lo que se cree. Con unos patrocinadores –que aporten en metálico o con material– y un tiempo de ahorro previo ya es posible. A ella, le salió su ruta planetaria por 38.000 euros, que dividido por el año y medio que duró da una cifra mensual muy asequible. Más económico que quedarse en casa.

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