D.Darko: la madurez del grafitero salvaje

D.Darko inicia su intervención 'Primer movimiento'. :: ñito salas/
D.Darko inicia su intervención 'Primer movimiento'. :: ñito salas

El autor cambia el color y las formas voluptuosas que marcaban su obra por una intervención cercana a la abstracción basada en el blanco y negroUno de los autores de referencia del arte urbano malagueño estampa su obra en el Museo Ruso de la mano del MaF

ANTONIO JAVIER LÓPEZ MÁLAGA.

Fue en un pequeño cortijo abandonado en un pueblo de la Costa. Hacía meses que había cambiado las urbanizaciones varadas tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria por esas viviendas. Buscaba paredes diferentes, con más «texturas», con más historia guardada entre los cementos, el ladrillo y los recuerdos. Empezaba una pieza y no la venía, tampoco la terminaba. No le salía nada. Luego estuvo semanas tomando sólo fotografías, documentando el espacio, allanando el terreno para lo que se iba cociendo en su interior en medio de crisis personales, de dudas.

Y poco a poco fue abandonando los animales que habían sido su sello personal como grafitero, el alarde de técnica y color que lo habían convertido en una referencia indispensable del arte urbano malagueño hasta abrirle las puertas de las galerías de arte y, ahora, de los museos. Y así, despojado, sereno, D.Darko intervenía ayer en las escaleras interiores de la Colección del Museo Ruso hasta firmar una pieza que evidencia la madurez creativa de un autor que supera con mucho las fronteras, también mentales, del grafiti. Un artista autodidacta, de talento salvaje, que ahora vira hacia la contención de la madurez.

EL PROYECTO

uAutor
El artista malagueño D.Darko.
uTítulo
'Primer movimiento'.
uLugar
Escaleras interiores de la Colección del Museo Ruso instalada en Tabacalera.
uOrganiza
El ciclo Málaga de Festival (MaF) previo a la celebración del Festival de Málaga Cine en Español, en colaboración con la agencia municipal que gestiona la Colección del Museo Ruso.
uFecha
Hasta marzo de 2019.
uEntrada
Gratuita.

«Cuando terminé la serie de los animales en las urbanizaciones abandonadas de la Costa acabé saturado de color. Sentía que había cerrado un ciclo, que tenía que empezar de cero», admite D.Darko, mientras traza con el espray dos círculos. No dos ceros vacíos, ausentes, sino todo lo contrario, dos cigotos con la vida por delante. Porque también se cruza la paternidad en la biografía del autor de 'Primer movimiento', el título de la pieza seleccionada por el ciclo Málaga de Festival (MaF), previo a la celebración del Festival de Málaga Cine en Español, que por primera vez incluye entre sus propuestas una intervención artística en las escaleras interiores de la filial instalada en Tabacalera.

Ecos del arte ruso

D.Darko deja atrás el estallido de color y el virtuosismo en el dibujo de su obra anterior para destilarse en el blanco y negro, en el punto y la línea. De la rabia del pop a la abstracción mística, de las siluetas voluptuosas al geometrismo en una intervención que trae ecos de El Lissitzky y Kandinsky, justo, en el Museo Ruso. Ahí está, como en una evocación de esos autores, la única concesión al color en la única línea recta de la pieza, un trazo rojo en la base de uno de los círculos. Una línea recta, pero oblicua, volcada hacia el exterior del muro, para dar equilibrio y al mismo tiempo inestabilidad a todo el conjunto.

«El grafiti tiene un fuerte componente de ego, de firma, de estilo y creo que esto es otro rollo, más contenido. Creo que al limitar mis recursos estoy sacando más de mí», reflexiona D.Darko, ya a cara descubierta, sin sudaderas con capucha, sin dar la espalda para esconder su identidad como antaño, aunque siga con un pie en los muros clandestinos y con otro en las galerías t los museos.

«Si estas paredes me las dan hace dos años hubiera hecho algo totalmente distinto», aporta el artista, que ya no aspira a empatar, a llenar los muros y los ojos del que mira. Ahora D.Darko presenta su 'Primer movimiento' como una alusión desde el título a una nueva partida que se abre en su obra, como si lo hiciera sobre un tablero de ajedrez. O una sinfonía. Porque D.Darko cambia los rulos y el puñado de aerosoles por el bote de negro, el frenesí por la calma. «Antes pintaba, por ejemplo, un pájaro, hacía la cabeza, las alas y después podía jugar con el espacio, llenarlo todo. Ahora voy justo en la dirección contraria. Ahora lo llevo todo medido al milímetro», prosigue el artista, que ha dado a su próxima exposición 'de interior', prevista en junio en Fuengirola, un título también ilustrativo: 'Cambios'.

Esos cambios saltan a la vista en la intervención de D.Darko que ocupará las escaleras del Museo Ruso durante el próximo año. Dos círculos intersecados, uno creado con líneas y puntos y otro de color plano, o eso parece a simple vista. Y junto a ellos, una circunferencia vacía rodeada de una malla de puntos y líneas ondulantes. Imágenes que el visitante irá completando conforme baje las escaleras, piezas que ofrecen una evocación irremediable a las escenas del espermatozoide adentrándose en el interior del óvulo. Un primer movimiento que anuncia lo que vendrá. Porque ahí dentro, como en lo nuevo de D.Darko, acontece un milagro: la vida.

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