Daniel Sánchez Arévalo: «Nada me gustaría más que ser millonario»

Anda estos días empeñado en que ‘Pony’, su perrita recién nacida, salga adelante. Eso le lleva buena parte del día, pero al creador de ‘Azuloscurocasinegro’ aún le queda tiempo para escribir

Inma Cuesta
INMA CUESTA

Pelis, novelas, guiones... Da la impresión de que su vida es un no parar. ¿En qué anda ahora un chico como usted?

– En realidad ando criando perros. Hace dos semanas que dio a luz mi perra. Tuvo tres cachorritos, pero dos nacieron con una malformación y no sobrevivieron más que unas horas. Pero la tercera, que le he puesto ‘Pony’, como el perro de mi novela, ‘La isla de Alice’, está sana y fuerte... Y aquí estoy yo, pendiente de que no le pase nada.

– Vale, puede que sacar adelante a ‘Pony’ le lleve buena parte del día, pero no me creo que no ande en algo más.

– La verdad es que me gusta aprovechar los veranos para trabajar. Como tengo cierta fobia a las masas y a la gente, me encanta estar en Madrid cuando se queda vacío, aunque ya no se quede tan vacío como antes. Además de estar con la perra, que requiere cuidados constantes, pues estoy escribiendo.

– ¡Quién le verá arropando a la criatura!

– Cada dos horas y media suena la alarma y hay que asegurarse de que se engancha a la teta. Siendo tan pequeños, si no maman se deshidratan... y se pueden morir.

– Hablando de fobias, ¿es verdad que se fraguó como guionista en el diván del psicólogo?

– En el psicoanálisis la única, o una de las más importantes premisas, es la libre asociación de ideas; tienes que contar lo que se te viene a la cabeza, pero, incluso en aquella época, con un caos mental muy grande, tenía cierta necesidad de entretener. Pensaba: ¡cuánta gente vendrá por aquí y lo que tendrá que escuchar! Así que me preocupaba de que mis historias tuvieran cierta estructura narrativa dramática. Mi psicólogo fue mi primer espectador. Ahí empecé a hacerme creador y a sacarle provecho a mis angustias.

– ¿Cómo va lo de rodar una película con la historia de su novela, ‘La isla de Alice’?

– Ese es mi proyecto a largo plazo. No sé si una película o una serie, porque creo que está más cerca de las ocho horas de ficción que de las dos. Pero sé que es un proyecto difícil de levantar y que costará dinero. Aunque ahora se va a publicar en Estados Unidos, y esa va a ser una buenísima carta de presentación para luego ir por allí y decirles: por favor... denme algo.

– Seguro que lo consigue. Ya logró una beca Fullbright...

– Sí, pero a la segunda. La primera vez que me presenté entré a la última entrevista y vi allí sentado a José Luis Cuerda. Fue verlo y quedarme como bloqueado, me salió fatal. La segunda no estaba él, me salió mucho mejor y me la dieron.

– Creo que de aquello volvió enamorado de Estados Unidos... ¿qué le parece el panorama actual del país?

– Sigo volviendo cada poco. Tengo la suerte de que la suegra de mi hermana vive en Manhattan y cada vez que se marcha unos días me llama y me dice: «Dani, el piso está libre», y yo salgo pitando para allá. La verdad es que las últimas veces, con Trump ya en la Casa Blanca, he notado una sociedad más dividida que nunca y un ambiente enrarecido. Da pena.

«Que Rajoy me vea»

– ¿No es usted muy joven para haber sido guionista de ‘Farmacia de Guardia’?

– Por aquel entonces fui el guionista más joven de España, entré con 22 añitos. Ahora hay más gente de esa edad en ese mundillo, pero entonces era muy raro.

– ¿Sabe si Rajoy ha tenido tiempo de ver las películas que le dejó en Génova cuando confesó no ver cine español?

– Me mandó una tarjeta dándome las gracias y asegurando que buscaría el rato. La verdad es que no sé si ha tenido tiempo, espero que sí. Y, puestos a elegir, que haya visto la mía: ‘Azuloscurocasinegro’.

«Me quedo con el del rodaje de ‘Primos’»

«Sin duda, mi verano fue el del rodaje de ‘Primos’ (2011) en Comillas (Cantabria). Para mí, desde siempre, las mejores vacaciones son las que están vinculadas a la creación; es cuando realmente descanso. Aquella vez había salido de una ruptura sentimental muy dolorosa, estaba deprimido y hecho polvo y se me ocurrió una manera de contar lo que me estaba pasando a través de una comedia, que además era muy luminosa. Todo el proceso y, por supuesto, el rodaje, fue fantástico; la terapia perfecta. Pero es que, en general, si estoy sin hacer nada, mi mente es muy peligrosa».

– Por cierto, ¿dónde guarda el Goya que le dieron por la peli?

– Lo tiene mi padre. A la mañana siguiente, cuando se marchaba para Santander después de la gala, se lo di. Le dije: ‘toma papá, llévatelo’. No quería levantarme todas las mañanas y tener aquí un Goya mirándome. Era como tener la sensación de que ya había llegado a algún sitio. Ahora, cuando voy a Santander, lo veo allí y me hace mucha ilusión.

– Hablando de padres, imagino que a los suyos se les caerá la baba...

– Sí, la verdad, pero igual que se me cae a mí con ellos. Hace unos días mi madre estrenó obra en el María Guerrero y yo estaba allí, feliz, pensando en lo mucho que la admiro. Y con mi padre me pasa exactamente igual.

– ¿Sigue queriendo ser rico?

– Me fliparía. Nada me gustaría más que ser millonario. Tener un chalet con piscina con vistas a la montaña o frente al mar. Tengo la fantasía de irme a vivir a Cantabria, a una zona como la de Comillas, en la que miras a la izquierda y ves los Picos de Europa y al otro lado tienes el mar.

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