Daniel Abreu: «Dejémonos de rollo: si no diera para vivir, no nos dedicaríamos a la danza»

Daniel Abreu, en una imagen del espectáculo de calle ‘Vertebral’. /Sur
Daniel Abreu, en una imagen del espectáculo de calle ‘Vertebral’. / Sur

El Premio Nacional de Danza inaugura mañana Huellas en los alrededores del Edificio Mena, un ciclo que acerca el baile a los entornos urbanos

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Que si no hay público para la danza, que si es la ‘hermana pobre’ de las artes escénicas, que si muchos espectadores tienen ciertos prejuicios con esta disciplina... «No es real, es repetir un principio ya superado. Hay compañías con una calidad impresionante y hay danza en vídeos, en teatros, en la calle... y todo tiene su público», argumenta el bailarín Daniel Abreu. El Premio Nacional de Danza 2014 quiere evitar a toda cosa la «mala promoción» que con frecuencia se hace de la danza. «Porque ha cambiado mucho. Dejémonos de rollo: si no diera para vivir, no nos dedicaríamos a esto», sentencia el tinerfeño.

Ciclo Huellas

6 de septiembre.
Cía. de Daniel Abreu con ‘Vertebral’ y El Punto! Danza Teatro con ‘El Olimpo no es aquí’.
7 de septiembre.
Hermanas Gestring con ‘Good Girl’ y Cía. Beyond Dance/David Segura con ‘Ponte en sus zapatos’.
13 de septiembre.
Cía. La Phármaco con ‘Embodying what was hidden’ y Cía. Carmen Fumero con ‘…Eran casi las dos’.
14 de septiembre.
María Cabeza de Vaca con ‘Paisaje imperfecto’ y Cía. Gero Domínguez con ‘El Afilaó’.
Lugar y hora.
Entorno del Edificio Mena. 21.30 horas.

Lo dice con la respiración aún acelerada tras una sesión de ensayo y entrenamiento para los próximos compromisos en la agenda. Entre ellos, Málaga, mañana miércoles (21.30 horas), en la inauguración del ciclo Huellas-Danza en Paisajes Urbanos. Daniel Abreu llevará ‘Vertebral’ a la calle, al entorno del Edificio Mena, la sede malagueña de la UNIA (Plaza de la Legión, 1), impulsora de la programación junto a la asociación Eléctrica Cultura.

El malagueño David Segura se deja seducir por la calle y versiona ‘Ponte en sus zapatos’

Acostumbrado a bailar en espacios cerrados, sobre la estabilidad de un escenario y con todos los elementos bajo control (luz, vestuario, sonido...), este verano se ha lanzado de lleno al riesgo del espectáculo de calle. Y ahora que lo ha probado, no lo quiere dejar. El malagueño David Segura participa en el ciclo Huellas por partida doble. Por un lado, mañana miércoles será parte del elenco de ‘El Olimpo no es aquí’, obra de la compañía de Fernando Lima, El Punto! Danza Teatro, con la que lleva varias semanas de gira. Por otro, el jueves estrenará una versión de calle de ‘Ponte en sus zapatos’, la obra de su propia compañía, Beyond Dance, que le valió el Premio Lorca 2016 al mejor intérprete.

«En la calle ves el movimiento en estado puro, no hay escapatoria, ni luz que engañe, ni vestuario en el que esconderse. La calle es mas comprometedor para el bailarín y más enriquecedor para el público», detalla el malagueño.

Tener al público cara a cara a 360 grados, engancha. Tanto que a partir de ahora hará una versión de calle de todos sus próximos espectáculos. Le ha gustado la experiencia, pero también le abre la puerta a nuevos circuitos, convencido de que esto es «el futuro». Son montajes más económicos y, además, «en Andalucía tenemos un clima que nos permite estar en la calle incluso hasta noviembre», indica.

De entrada, versiona ‘Ponte en sus zapatos’ con una selección de los mejores números: de hora y pico, todo se reduce a 30 minutos. «Y el resultado es muy goloso», avanza.

Encontrarle en la calle es una excepción. Su entorno natural, donde se siente más «cómodo», es en una sala, pero tras el Premio Nacional recibió este encargo de la Red Acieloabierto. «Y no pude decir que no, me han apoyado mucho», admite.

Al aire libre se enfrenta a un público más disperso, con espectadores que han ido expresamente a ver esa pieza y muchos otros que se la encuentra por casualidad. «Hay muchas distracciones y, por eso, hay que ser más directos, más fuertes. No podemos usar esa atmósfera poética que la compañía desarrolla en teatros. Estás en un espacio donde puede pasar de todo y hay que estar preparado para eso», explica.

En ‘Vertebral’ reflexiona sobre la imagen distorsionada. Juega con la idea del disfraz y se convierte en ese bailarín al que, a través de diferentes recursos, no se le puede llegar a ver. En un trasfondo más filosófico, habla de la confusión y «de lo paradójico, por ejemplo, del hombre en el medio, de cómo destruimos nuestro propio medio, nuestra propia imagen». «No voy de moralista, pero tiene sentido que cuidemos donde estamos. ¿O seguimos haciendo edificios y teatros que no sirven para nada?», se pregunta. Lamenta que, salvo en las grandes ciudades, numerosos espacios escénicos están infrautilizados «por una mala gestión». «Siempre vamos a la cuestión económica, pero tenemos que dejarnos ya de frases hechas. Con ceder el espacio a compañías que produzcan y que hagan intercambios, se dotaría ya de actividad», argumenta. En su opinión, no es tanto cuestión de dinero como de voluntad.

Ser dueño de «un lenguaje personal» y la creación «de un universo propio sustentado en un código original, innovador y arriesgado» le valieron a Abreu ingresar en la exclusiva nómina de los premiados con el Nacional de Danza en 2014. Y desde entonces, las cosas han cambiado. Admite que, por eso de la «titulitis», tener un aval como ese «hace que todo sea un poquito más fácil». Además de colocarle en el circuito, de permitirle acceder a teatros que antes estaban cerrados, el galardón tiene el valor del «reconocimiento» del esfuerzo y «pone en su lugar a la danza contemporánea».

Por lo demás, él sigue siendo el mismo. Aunque ha conseguido delegar parte del trabajo, continúa en la producción, respondiendo emails, haciendo llamadas, gestionando las giras... «Me gusta tener lo que yo hago bajo control». Mantiene también la inquietud de buscar y buscarse en la danza con un objetivo: evolucionar.

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