La Cueva de Nerja instala un nuevo sistema para analizar y mejorar su conservación

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

La conservación de una cueva turística declarada como Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de yacimiento arqueológico, exige constantes esfuerzos de los investigadores. Éste es el caso de la gruta de Nerja, donde acaba de instalarse un nuevo equipo de espectroscopia láser en el marco de una investigación de la Universidad de Málaga (UMA), lo que permitirá entender mejor las tasas de renovación del aire en la cavidad, un aspecto de gran importancia para la gestión y protección de las cuevas turísticas.

La Fundación Cueva de Nerja detalló ayer que la implantación del equipo 'Picarro G2201-i', a principios de este mes, refuerza la posición de la cavidad «como laboratorio subterráneo de referencia en España». Según la Fundación, este sistema de última generación tecnológica «pone en evidencia la apuesta por la investigación como herramienta para la conservación de la gruta de la Axarquía, al tiempo que la coloca a la vanguardia del exclusivo elenco de cuevas que, como Altamira, desarrolla este tipo de avances científicos».

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