Crítica de arte

La creación

Miguel Ángel Melgar, con una de sus obras.
Miguel Ángel Melgar, con una de sus obras. / SUR

Melgares presenta un complejo y multidisciplinar proyecto que nos envuelve en varias atmósferas y en el que se escenifica metafóricamente la creación y orden del mundo

JUAN FRANCISCO RUEDA

Esta segunda exposición del Programa Iniciarte en la Sociedad Económica Amigos del País, nos reserva una propuesta tremendamente sólida, compleja y sorpresiva. Esto último se debe a la solvencia con la que Miguel Ángel Melgares (Málaga, 1980) genera un dispositivo de exhibición cruzado por distintas disciplinas (instalación, escenografía, escultura, sonido, iluminación) que operan a la perfección para sumirnos en un relato y en una atmósfera, exigiendo que nos adaptemos a un tiempo (al menos al de la narración mediante una ‘voz en off’) y que recorramos esa puesta en escena.

'Orbit'

autor
Miguel Ángel Melgares.
la exposición
Se articula en dos ‘environments’ (instalaciones ambientales) que ocupan las sendas salas en las que se divide el espacio expositivo. Se emplean efectos sonoros y lumínicos para generar una atmósfera que ocupa una suerte de metafórica recreación del cosmos compuesta por una enorme superficie en blanco, una figura hiperrealista que lo levanta y decenas de piedras que parecen precipitarse.
lugar
Sociedad Económica Amigos del País. Plaza de la Constitución, 7, Málaga.
fecha
Hasta el 29 de julio.
horario
Lunes a viernes, de 11.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 21.00 h.; sábados, de 11.00 a 14.00 h.

Melgares nutre su propuesta de discursos tan disímiles como la ciencia (la astronomía, con la recurrente presencia de un asteroide o cometa), la teología, aunque ambas convergen en un ámbito que gira en torno a la creación/destrucción del mundo, y, por último y entre alguna más, como la película ‘Stalker’ de Tarkovsky, la sutil alusión al juego popular de piedra, papel o tijera. Esta heterogeneidad y complejidad, sin embargo, no está afectada de vacua pretenciosidad. Ni siquiera genera hermetismo a pesar de los asuntos que aglutina; otra cuestión bien distinta es si se puede escapar del gran asunto en el que nos vemos sumidos, que no es otro que el de la creación del mundo, para conseguir experimentar otros distintos. Ello obedece a la eficiencia de las armas de Melgares, a su capacidad para generar una ficción que se apoya en elementos científicos, en documentos históricos (la ‘voz en off’ lee ‘Las cinco vías’ de Santo Tomás de Aquino) y, sobre todo, en el valor metafórico de los elementos plásticos que configuran los ‘environments’ (instalaciones ambientales) que ocupan los dos espacios de la Sociedad Económica.

Esta doble articulación ha sido aprovechada con buen criterio, generando dos ámbitos distintos pero que se complementan. De un lado, la luz, la palabra (el texto de Santo Tomás), el sonido, así como la alusión a la acción y al discurrir que encontramos en el texto ‘tomista’ y que podemos intuir materializados en la sala. De otro, la penumbra permanente, el silencio, la quietud. En uno, la intervención ‘se’ proyecta (luz, sonido), es centrífuga, es densa, es parlante, mientras que en la otra, el recogimiento y lo mínimo adquieren un valor centrípeto, haciendo que el espectador se proyecte y concentre en un meteorito suspendido.

Resulta, por fortuna, sumamente sorprendente y estimulante que, aunque pudiera ser a modo de ‘medio’ o excusa para otros fines, un artista joven construya su propuesta en torno a la Teodicea y a la cosmogonía. La existencia de Dios –su probatura– y el origen y orden del mundo han sido atendidos a lo largo del arte del último siglo en episodios como el del Neoplasticismo holandés (años diez del siglo pasado), así como otros artistas, con una estética fría y racional e influidos por algunos de los escritos de Piet Mondrian, como Elena Asins, han abordado el orden del universo. En definitiva, un intento de explicarse el mundo. La incomprensión es el motor que revela la necesidad de seguir preguntándonos. Y ello se hace a través de la ficción, a través del arte (literatura y, ‘a posteriori’, de las artes plásticas), a través de un pensamiento simbólico, de milenarias mitologías que cruzan nuestro planeta y que, de la palabra se traslada a la imagen artística; como también mediante los sistemas filosóficos encaminados a cuestionar o refrendar esos principios y creencias. El objetivo de Melgares no va en esa línea, pero sí genera –nunca mejor dicho– un universo visual acerca de la creación, del motor de la misma y, por tanto, del mundo. Melgares lo hace a través de la metáfora, entre la ficción y lo real, empleando la filosofía (la palabra de Santo Tomás) que nos introduce en la comprensión de lo visual, de la instalación propiamente. No obstante, también introduce elementos, como el carrete de pesca que permite mover las piedras o meteoritos –imposible no pensar en el ‘Bing Bang’ como creación mediante la destrucción– que amenazan con golpear el plano, convirtiéndonos en «motor» y causa del movimiento –es una invitación a literal a «mover los hilos»–. Motor que parece ser una figura hiperrealista de una joven que levanta ese enorme plano blanco sobre el que se han precipitado o amenazan con precipitarse las numerosas piedras que gravitan. Esta primera sala vendría a ser el cosmos; la creación y lo divino se metaforizarían en la presencia de la luz, que acompaña las palabras de Santo Tomás.

La segunda sala, dominada por ese meteorito suspendido que proyecta su sombra, nos traslada a un ejercicio volcado a la traducción del objeto (el meteorito) en imagen y recreación tridimensional mediante un recortable de papel con la forma de la piedra. El juego de piedra, papel y tijera aparece, un juego de poderes, una suerte de equilibrio de jerarquías, ya que ningún elemento es superior a los otros dos, sólo a uno de ellos.

Proyectos como éste difícilmente pueden realizarse por artistas jóvenes sin el Programa Iniciarte, que los ampara y que, tras su desaparición, volvió a ser puesto en marcha en noviembre de 2013, siendo prácticamente el único –y escuálido– programa que, junto al Certamen Desencaja, la Junta de Andalucía mantiene para fomentar y difundir la creación visual. Hace casi un año (27 de julio) el programa estuvo a punto de cancelarse. A principios de 2017, el que había sido Espacio Iniciarte (Muelle 2) durante 3 años, que acogió numerosas y valiosas exposiciones, se clausuró para ocupar las salas de la Sociedad Económica. Desde entonces asistimos a un descenso del número de exposiciones, del número de proyectos y, por tanto, de las oportunidades. A vueltas con la creación-destrucción.

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