El Cordobés: «Debemos luchar para que el toreo en la Costa del Sol recupere su vigor»

El Cordobés en el patio de cuadrillas de una plaza de toros. / SUR

El diestro, que este sábado hace el paseíllo en Fuengirola, lamenta el cierre de plazas como Marbella y Torremolinos

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Manuel Díaz ‘El Cordobés’, que estos días veranea en Marbella, ciudad a la que quiere venirse a vivir cuando se retire de los ruedos, hará el paseíllo este sábado en la plaza de toros de Fuengirola en un cartel dinástico junto al rejoneador Manuel Manzanares y el diestro Francisco Rivera Ordóñez ‘Paquirri’ ante reses del hierro de Núñez de Tarifa. Un espectáculo organizado por Vientobravo, empresa de la que forman parte su hermano Chema y el diestro José Antonio Cejudo ‘El Güejareño’, y para el que han puesto a la venta localidades a precios económicos desde 15 euros.

¿Cómo se está desarrollando su temporada?

–Muy contento e ilusionado por la sorpresa que ha sido par mí compartir cartel con mi hermano Julio Benítez y por el hecho de que mis hijos, que ya son mayores, puedan ver torear a su padre y conocer mi compromiso por esta fiesta que tanto me ha dado. El objetivo, como en estos últimos años, es lidiar en torno a unas treinta corridas. Mi meta es llegar a 2018, cuando cumpliré veinticinco años como matador de toros en activo y después plantearme mi futuro, que estará ligado a la tauromaquia, bien ayudando a mi hermano con su empresa taurina, toreando algún festival o apoyando a algún joven que quiera ser torero.

¿A qué se debe su ausencia de las grandes ferias?

–Es una decisión mía. Tenía propuestas este año para ir alguna feria importante pero no he visto el momento oportuno o no me ha convencido el cartel, los compañeros o los toros. No echo de menos ese circuito de las grandes ferias, que es apasionante, porque toreo lo que quiero. Además, hay que reconocer que hay un plantel de toreros jóvenes muy importantes que viene pisando fuerte; yo he tenido mis momentos fuertes y es lógico que uno vaya decayendo.

¿Qué le ha llevado a anunciarse en Fuengirola?

–En primer lugar el hecho de que sea un cartel de dinastía y después que tenga lugar en una plaza de la Costa del Sol, donde yo empecé a torear hace ya unos cuantos años. El observar lo deteriorada que esta la fiesta de los toros en la Costa del Sol, donde tanta tradición ha habido durante muchos años, con el cierre de plazas como Marbella o Torremolinos, es lo que me ha hecho rebelarme y dar el paso de contribuir con mi granito de arena a revitalizar los toros en la Costa del Sol.

¿Qué espera de esta corrida?

–Que vuelva la ilusión a la gente de Fuengirola. Hay que crear corridas de toros para la gente de la ciudad y la Costa del Sol, no para el turista. Con esta corrida pretendo contribuir a empezar a devolverle a Fuengirola su plaza de toros. Hay que sembrar la bases para el futuro y prender la mecha de la ilusión. Debemos luchar para que el toreo en la Costa del Sol recupere su vigor y su esplendor. Para mí, a día de hoy, el toro no es mi medio fuerte de vida, pero sí quiero ayudar y contribuir a mantener una fiesta a la que amo y debo tanto.

¿Qué destacaría de sus compañeros de cartel?

–De Manuel Manzanares, la ilusión de un chaval que empieza y que le está echando muchas ganas para intentar abrirse hueco en un mundo tan complicado como es el del rejoneo. De Francisco Rivera sólo puedo decir que para mí es como un hermano: hemos toreado mucho juntos, casi 200 tardes; hemos convivido mucho; y me siento muy unido a él porque su padre, Paquirri, me brindó el último toro de su vida. Es un torero muy honrado, todo lo que tiene se lo ha ganado delante de los toros, y siempre ha dado la cara. Además de despide de una plaza muy vinculada a su abuelo, Antonio Ordóñez. Es un cartel muy atractivo.

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