Contradicciones cotidianas a la venta en Factoría Echegaray

Un momento de la representación 'Curso de autoayuda para perversos y otros colectivos. /Álvaro Cabrera
Un momento de la representación 'Curso de autoayuda para perversos y otros colectivos. / Álvaro Cabrera

Juan José Afonso estrena mañana 'Curso de autoayuda para perversos y otros colectivos', un enfoque humorístico sobre la sociedad actual

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Traje de chaqueta satinado, corbata colorida, iluminada por un gran foco. Las miradas se centran involuntariamente sobre un personaje de éxito -aparente- que trata de vender al espectador un programa académico basado en sus experiencias vitales. Se trata del 'Curso de autoayuda para perversos y otros colectivos', la nueva producción de Factoría Echegaray en el que varias escenas diferentes, conducidas por un pseudo-gurú al más puro estilo teletienda, sitúan al público ante una reflexión sobre la sociedad contemporánea y sus contradicciones del día a día. Mañana a las 20.00 horas tendrá lugar en el Echegaray la primera representación de una obra ligera y «ácida», como adelantó ayer Afonso, en un pase para medios de comunicación.

Cada escena narra una situación diferente y cuenta con unos personajes propios, interpretados por el mismo elenco en todas las ocasiones: Antonio Chamizo, María Bravo, Andrés Suárez, Sara Suárez y Claudio Navas. Estas piezas son una forma de ilustrar los diversos momentos en la vida en los que las lecciones que imparte el gurú son útiles, a modo de anuncio televisivo. Sin escrúpulos y haciendo gala de la perversión en estado puro, el vendedor habla de «chantaje y manipulación», porque, al fin y al cabo, «en eso se basan las relaciones humanas».

Algunos de estos momentos cotidianos tienen como protagonistas a un ama de casa a la que los celos por una compañera de trabajo de su marido le hacen perder el control; o un 'casting' para 'chica joven y guapa' al que acuden una mujer madura, una adolescente y un travesti.

El texto de, Beatriz Mori viene a hacer una crítica directa sobre los cursos de autoayuda, poniendo este concepto generalmente asociado al lado bueno de las cosas a favor de un rufián que quiere ganar dinero. Según explicó Afonso, es una mirada puesta en los tiempos modernos: «Reflexiona sobre la necesidad de reafirmarse que la gente está teniendo».

El espectador se siente desde el primer minuto envuelto en la atmósfera de la obra, sencilla y basada prácticamente en la interpretación del elenco. El interior de la escena es sencillo: el decorado siempre es monocromo, y el vestuario gira en torno a un color concreto en cada una de las escenas.

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