Sinécdoque

Collage y pintura

SORA SANS

El Sr. García tiene una voz profunda y grave. Siempre sonríe, siempre optimista. Hace muchos años comenzamos a trabajar en un librito llamado 'Oscuros elefantes blancos', sin habernos visto en persona ni haber cruzado nuestras voces, creamos un universo entero que compartíamos por email. Mis elefantes no eran más que humo hasta que el Sr. García los recortó con la precisión de sus tijeras y los convirtió en seres diferentes, imágenes en las que uno querría perderse para encontrar esas preguntas que todos escondemos. Su collage es una colección de objetos imposibles donde se funden el tiempo y el espacio, las especies, los colores, las formas, la perspectiva y las escalas, para resurgir en forma de vibrantes conceptos. Una alegría de retales que, como él bien dice, ahora tienen una segunda vida. Imagino su estudio como un museo del futuro construido con elementos del pasado, poblado por miles de millones de diminutas piezas que él sabe encajar a la perfección. Aquí no hay trastos tristes ni modas mudas. Aquí se construye deconstruyendo. Cuando terminamos nuestros elefantes, 'El Hombre Pájaro vino a vernos' y fueron sus collages los que inspiraron mis palabras. Creo que nunca he disfrutado más escribiendo porque cada imagen tenía una historia que contar, solo había que mirarla fijamente y escuchar. Hablaban del amor y del cambio, de las costumbres y los límites, de la libertad y la humanidad. Quizás no eran más que un reflejo de mis preguntas, ese espejo que responde a lo que buscas. Y me hizo seguir buscando hasta hilvanar en 'La Hebra Amarilla', un puzle de relatos que solo Sr. García podía ilustrar porque, como sus collages, está formado por pedazos de recuerdos tan diminutos como un insecto. Hay que ser muy realista para alcanzar la abstracción de artistas como el Sr. García y arrancar sonrisas, emociones, pensamientos sin decir palabra, recortando la vida para alargar su significado.

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