El circo pide pista en Málaga

Alfonso de la Pola, fundador y director de 'Rolabola', lleva más de dos décadas entre malabares y circo./ SUR
Alfonso de la Pola, fundador y director de 'Rolabola', lleva más de dos décadas entre malabares y circo. / SUR

Los premios nacionales concedidos de forma consecutiva a Rolabola y Bolo visualizan el empuje de las compañías andaluzas que llevan décadas sobre el alambre, pero sin perder el equilibro. A ellas se une La Carpa de las Estrellas, el único centro de formación de acróbatas en la provincia

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Un tipo con bombín, otro con gorra plana, un tercero en discordia con sombrero de ala corta y una chica con coletas se encaraman a la farola de una plaza. La escena exigiría de la autoridad policial y de la intervención de unos bomberos para bajar al personal, si no fuera porque varias decenas de niños y mayores asisten entre carcajadas a la demostración de estos saltimbanquis que se suben por las paredes. Algunos de aquellos infantes que se tronchaban de la risa son ya bachilleres y universitarios. Porque aquel espectáculo de circo callejero, 'Plazidos Domingos', tiene ya más de una década. Y debajo de aquellos sombreros estaban los malagueños Alfonso de la Pola y Miguel Ángel Moreno 'Bolo', ganadores los dos últimos años y de manera consecutiva del Premio Nacional de Circo, que concede el Ministerio de Cultura. Un galardón de prestigio que, tras poner su trapecio dirección al sur, ha visibilizado el trabajo de compañías y artistas malagueños como Rolabola, El Gran Dimitri, Manolo Carambolas, Jony Macarroni, Implica Teatro, Trotonix y Kristall Zirkus, que llevan décadas trabajando a pie de pista. Ya sea en la calle, en un escenario o bajo una carpa.

«Una de las claves es que la gente del circo nos hemos sabido unir, nos hemos impregnado unos de otros y, como te dejaban el listón alto, lo intentabas superar», explica el último ganador del Nacional de Circo, Alfonso de la Pola, fundador y director de la compañía Rolabola, un ejemplo de colaboración con otros artistas y escuela para otros muchos. No obstante, el galardonado malabarista, que lleva 21 años subido a sillas, rulos y escaleras inestables sin perder el equilibrio, asegura que este movimiento es un circo de tres pistas. Bueno, más bien apunta que habría que decir de ocho pistas, como las ocho provincias de la comunidad autónoma. «Aunque ahora se ha visto con los Premios Nacionales de Circo, el cambio se produjo hace unos años cuando las compañías andaluzas nos unimos», explica el malagueño, cuyo hilo argumental comparte su colega Bolo que, a punto de partir para Lisboa con su compañía Vaivén, habla desde su escenario adoptivo de Granada, donde ha contribuido a crear otro de los referentes circenses de Andalucía.

Arriba, la Carpa de las Estrellas, en Pizarra. Abajo, a la izquierda, De la Pola, Othmane, Manolo Carambolas y Laura Bolón. A la derecha, Miguel Ángel Moreno y Raquel Petrel, en un ensayo. / SUR | Álvaro Cabrera | Román

«Los orígenes de esta unión hay que buscarlos en el Carpa de Pizarra que hace más de una década sirvió para unir a mucha gente y de allí surgió la posterior creación de la Asociación de Circo de Andalucía», asegura Miguel Ángel Moreno que insiste en que, tanto los premios nacionales como los reconocimientos en festivales y la presencia en internacional de nuestras compañías, «no se podría entender sin el trabajo común que están desarrollando artistas de toda Andalucía».

No obstante, advierte que no estamos en un escenario idílico. Las empresas son muchas veces unipersonales o de pocos miembros, fucionan como autónomos y, como los actores, los músicos o los bailarines, tratan de sacar adelante un estatuto del artista que les dé estabilidad laboral. Con el añadido de que la principal herramienta para hacer acrobacias, malabares y equilibrismo no solo es el talento, sino el poderío físico. Y una dislocación o un pequeño dolor muscular, que son habituales, puede dejar fuera de juego a un circense por mucho tiempo. «Nuestro acróbata está ahora lesionado. Con lo que él tiene, un actor podría seguir trabajando, pero no ocurre lo mismo con un espectáculo circense», ilustra Bolo, que ha hecho del lenguaje corporal la principal seña de identidad de sus espectáculos.

Junto a Moreno, la compañía Vaivén cuenta también con Raquel Pretrel, una de las piezas indispensables de espectáculos como 'Do Not Disturb' (No molestar) o 'DES-Habitat'. Carolina Bustamante, Beatriz Garrido o Rebeca Pérez son otras de las mujeres que forman parte del renacer circense andaluz, aunque su presencia está todavía lejos de la igualdad, como explica Lolo Zamora, más conocido como 'Manolo Carambolas', que expone las dificultades para programar con «paridad» espectáculos en el Festival de Circo de La Cochera Cabaret que él mismo organiza. «No es sólo un problema de menos presencia, sino que también muchas veces están trabajando fuera... necesitamos más chicas y que se visibilice», explica este mimo, clown y malabarista. Los números de la Asociación de Circo de Andalucía (ACA) le dan la razón y sirven de barómetro del sector: solo una de cada cuatro socios es mujer.

Hasta la tele vale

Manolo Carambolas es otro de los referentes circenses en Málaga. Iba para futbolista pero se «aburrió» de aquel ambiente y acabó encontrando su vocación y un estilo propio en la farándula. «Mi interés no sólo fue hacer mimo, sino crear un personaje», señala Zamora que confiesa que a la primera persona que vio hacer malabares fue a un compañero de quinta, el actor Fran Perea. Después colaboró con Alfonso de la Pola -ambos coprodujeron 'Cirkea'- y siguió en su empeño de llevar el circo «a la calle y los teatros». «Siempre hemos apostado por la innovación... aunque a base de darnos también muchos cabezazos», ilustra de manera gráfica este artista que no dudó en participar en 2012 3n el programa de Telecinco 'Tú sí que vales'. Una carambola que le salió perfecta: ganó el concurso. «Estos premios nacionales no son casualidad; Andalucía ha dejado de ser cascarilla», apostilla Lolo Zamora, que anda de gira con 'Electrickmin' y 'Ludo', y recomienda el gran montaje de 'Circo Mediterráneo', el espectáculo con el que Rolabola ha recuperado la carpa como algo más que un espacio escénico. Como una herencia que imprime carácter.

Ese mismo legado que ha vuelto a renacer en Pizarra con La Carpa de las Estrellas, que anoche se inauguró con una gala circense en la que no faltó el propio De la Pola, junto a Carolina Bustamante, Ruben Mini Barroso, Darío Dumont y El Gran Dimitri. «El proyecto es doble ya que es un centro de formación para niños y adultos, a la vez que una residencia para compañías con el objetivo de que puedan venir, crear sus espectáculos y entrenar aquí», relata Antonio Ramírez, responsable de esta ambiciosa iniciativa que surge de la compañía Kristall Zirkus y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento pizarreño. Precisamente, esta iniciativa viene a cubrir uno de los puntos débiles de este sector en Málaga. E incluso en Andalucía, donde opera, no obstante, el CAU de Granada, uno de los centros más prestigiosos de España, junto a los que existen en Madrid y Barcelona.

Todas estas iniciativas son privadas, aunque el sector lucha para que el circo entre en la agenda oficial de la Educación. «Hace falta una escuela impulsada con fondos públicos que nos equipare desde un punto de vista institucional con la danza o el teatro, que ejerce de hermano mayor de los espectáculos», sostiene Miguel Ángel Moreno 'Bolo', que se confiesa un defensor del «circo» más allá del formato o el escenario. Por ello, saluda la instalación en Málaga de La Carpa de las Estrellas para atender esas necesidades que lo público desatiende. «Una escuela es fundamental, porque nos hace mejorar y transmite los conocimientos que ya tenemos», añade el alma mater de Rolabola, Alfonso de la Pola, que fue cofundador hace años de la Carpa de Pizarra, la primera iniciativa circense y de formación en el valle del Guadalhorce. Y como si lo escuchara, Antonio Ramírez le apostilla: «Hemos vuelto para quedarnos». ¡Pasen y vean!

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