Los zombis lloran al cineasta George A. Romero

Fallece a los 77 años el director de 'La noche de los muertos vivientes', la película que sentó las bases del cine de terror moderno

O. B. MADRID.

Alfred Hitchcock abrió en 1960 la caja de Pandora a la hora de representar la violencia en pantalla. Ocho años después, otra película traspasaría todas las fronteras establecidas aprovechando los convulsos tiempos que vivía Estados Unidos y la desaparición del Production Code, el tristemente célebre 'código Hays', que establecía los contenidos moralmente aceptables en una película. 'La noche de los muertos vivientes' era una salvaje alegoría en la que un grupo de personas trata inútilmente de escapar del ataque de una plaga de zombis hambrientos de carne humana.

Su autor, George A. Romero, no inventó el género: ya existían los cadáveres animados haitianos, que trabajaban recolectando caña de azúcar y que protagonizaron clásicos como 'Yo anduve con un zombie'. Sin embargo, nunca antes se había mostrado a los no-muertos desde una perspectiva tan nihilista y de deliberado mal gusto. Romero sí patentó una gramática en la que los zombis (nunca se les nombraba como tal) son como electrodomésticos defectuosos, que siguen funcionando después de haber sufrido la avería final en una incansable búsqueda de combustible: la carne humana.

El hombre que sentó las bases del terror moderno y que acabó con la imaginería gótica para decirnos que el monstruo somos nosotros mismos falleció el domingo en Toronto a los 77 años a causa de un fulminante cáncer de pulmón. El culpable de millones de pesadillas eligió para morir la evocadora banda sonora de Victor Young para 'El hombre tranquilo', una de sus películas favoritas. Romero nunca volvería a rodar una cinta tan influyente y rentable como su ópera prima. El crítico Scott Weinberg afirma que el director merecía llevarse el 5% de cada película de zombis hecha desde 1968. Sería multimillonario.

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