La vuelta al cine

Las salas malagueñas recuperan 900.000 espectadores en los últimos tres años y se olvidan de la crisis. La provincia se mantiene como líder en recaudación en la comunidad autónoma con 21’8 millones, aunque a costa de pagar las entradas más caras de Andalucía

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Hace apenas unos años parecían que iban a desaparecer. Las descargas bajo pabellón pirata, los altos precios de las entradas y la crisis golpearon los cines de tal forma que la asistencia descendió a mínimos alarmantes. La gran pantalla tenía la muerte en los talones, aunque el sector parece que se vuelve a ver los pies y no parecen tan de barro. El cambio de coyuntura económica, el descenso de la piratería y la agresiva política de descuentos de los propios cines para detener la sangría y las pérdidas han devuelto los espectadores a las grandes salas. Sin duda, el espacio donde mejor se disfruta una película. Desde que tocó fondo en 2013 con apenas 2,9 millones de espectadores, Málaga acumula ya su tercer año consecutivo de recuperación de público al sumar desde entonces cerca de 900.000 entradas más y cerrar 2016 con una asistencia de 3.796.705 personas. La provincia recupera así los niveles de espectadores de 2009/10.

La recuperación de público por parte de los locales de exhibición de la provincia –un 8% en el último año– contrasta no obstante con la evolución de otras provincias andaluzas, especialmente Sevilla que, por segundo año consecutivo, arrebata a Málaga el primer puesto andaluz en asistencia con 3.929.566 espectadores. Pese a ello, los datos del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA) del Ministerio de Cultura indican que nuestra provincia sigue siendo la más rentable para los cines, ya que mantiene el liderato de la comunidad autónoma al ingresar en 2016 21,8 millones de euros frente a los 21 millones de la provincia hispalense. Esto supone, no obstante, una realidad de la que Málaga sale perdiendo, ya que sus aficionados al cine siguen soportando la taquilla con las entradas más caras de Andalucía, con una media de 5,75 euros, mientras en Sevilla, con un precio más moderado de 5,35, consigue llevar a más espectadores a las salas. Un precio más barato que, de reproducirse en Málaga, también empujaría a más público a las butacas.

En el aspecto más positivo, esos 5,75 euros de media es ligeramente inferior a lo que se pagaba en 2015 en nuestra provincia (5,80), pero sobre todo dista mucho de las entradas ordinarias de la mayor parte de salas que están por encima de los 6,50 euros, con topes incluso de 8,80 euros en el caso de Yelmo Plaza Mayor y Vialia. El gerente de este último cine, Jonás Pascual, señala que la diferencia entre la tarifa oficial y lo que el usuario acaba pagando realmente se explica en el «esfuerzo de las empresas exhibidoras por dar promociones a los espectadores, ya que si te acercas a una taquilla es muy raro que no tengas algún descuento al que te puedas acoger».

La gran competencia de precios entre cines ha provocado que el público busque los días del espectador para acudir a los estrenos a un coste más económico o bien aproveche promociones de las propias salas que rebajan las tarifas generales. Esta moderación en las entradas ha tenido como consecuencia que, desde el punto de vista de la recaudación, todavía estemos lejos del gasto en cine previo a la crisis. Así, en 2016 las salas de Málaga recuperaron los niveles de audiencia de los años 2009 y 2010, pero por contra la taquilla se quedó en 21,8 millones de euros frente a los más de 24 millones que se facturaron en aquellos ejercicios.

A nivel nacional, Málaga sigue conservando su quinto puesto en recaudación tras Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante. Y sus porcentajes de asistencia y taquilla presentan además un comportamiento más positivo que la media del país. Así, mientras en España la asistencia sólo mejoró un 4,6% con respecto a 2015, en Málaga casi se duplica el porcentaje al llegar al 8% y sumar 282.000 espectadores más en el último año. En lo que se refiere a la recaudación, los ingresos de los cines mejoraron en todo el territorio al sumar 602 millones de euros y un aumento del 5,9%. El incremento en la provincia fue ligeramente superior, 6,14%, al sumar 1,3 millones de euros más y cerrar la cuenta de resultados en los mencionados 21,8 millones en 2016.

En cuanto a la cuota de mercado del cine español, las películas de producción nacional ganaron 5.100 espectadores en Málaga en términos absolutos, aunque la venta de entradas para nuestras películas en la provincia (619.593 localidades) solo supusieron al 16,3% del total, mientras que en 2015 fue más de un punto superior (17,4%). Pese a la presencia del Festival de Málaga Cine en Español y su fuerte atractivo para el público, este dato provincial de la asistencia en 2016 a los estrenos patrios también se sitúa más de dos puntos por detrás de la media nacional, que alcanzó un 18,4%.

Como novedad, el ICAA incorporan los datos de consumo de cine de la capital frente al resto de la provincia. Y los números arrojan un reparto casi ecuánime. Así, el 51% acude a salas de Málaga ciudad, mientras que la otra mitad (49%) opta por los complejos repartidos por la costa y el interior. Eso sí, esta división salomónica de la taquilla convierte los cinco cines de la capital en los más rentables ya que Plaza Mayor, Vialia, Málaga Nostrum, Rosaleda y Albéniz rozaron en 2016 los dos millones de espectadores malagueños y recaudaron 11,3 millones de euros. Por su parte, el doble de cines que se distribuyen por la provincia, nueve multisalas y un cine tradicional con una sola pantalla (San Francisco, en Alhaurín el Grande), acogieron a 1,86 millones de usuarios que dejaron una caja de 10,5 millones de euros.

Más allá de la letra –cifra– pequeña, los grandes valores de la asistencia al cine en Málaga dejan a las claras que, aunque el cine parecía estar tocado de muerte hace solo cuatro o cinco años, el mal momento ha pasado al mismo tiempo que ha ido remitiendo la recesión económica. Un panorama al que hay que unir el descenso de las descargas ilegales que, según los datos del Observatorio de la Piratería en 2016, se redujeron un 4%. No obstante, Internet sigue siendo un duro contrincante ya que si bien han descendido las películas piratas, las fórmulas legales de cine en casa –Netflix, HBO, Movistar+...– se han abierto hueco con fuerza en el ocio de los espectadores.

«Nos encontramos ante una oferta que no existía antes y suponen una competencia fuerte», explica el responsable de programación del cine Albéniz, Juan Luis Artacho, que ve estos nuevos operadores especialmente atractivos para el público joven «ya que su reducido coste puede hacer que, si no tienen el hábito de ir al cine, esperen a que las películas lleguen a estas plataformas». Seducir a estos futuros cinéfilos es una de las claves de la subsistencia de las salas tradicionales que llevan contando historias y fascinando a generaciones desde hace más de un siglo. Y es que, como corroboran los datos, los miles de malagueños que sitúan el cine entre sus preferencias de ocio tiene claro que las películas se disfrutan en gran pantalla. «Yeso es insustituible», remacha Artacho.

Multinacionales de México y Francia controlan la exhibición en Málaga

málaga. No hace mucho que los cines de la provincia se conocían por las familias que los regentaban. El Astoria y su circuito tenían la impronta del clan de los Moreno, el Regio y el Palacio del Cine iban unidos a los Zambrana, y el Álbéniz o el París a los marbellíes Gómez Reyes. Estas empresas familiares fueron sustituidas desde los 90 por grandes grupos nacionales, aunque la crisis económica de los últimos años ha vuelto a alterar el ecosistema de la exhibición en Málaga. En este momento, potentes multinacionales de México, Francia y China son las que controlan el negocio del cine en Málaga, el quinto mercado más rentable en España.

El liderazgo lo tiene el grupo azteca Cinépolis, el exhibidor más importante de Latinoamérica y el cuarto del mundo, que hace dos años adquirió los circuitos de Yelmo, la empresa con mayor implantación en Málaga con los complejos de Plaza Mayor y Vialia (en la capital) y Rincón de la Victoria. Tres cines que concentran 49 pantallas de las 144 que operan en toda la provincia, lo que supone una de cada tres salas en funcionamiento (34%). Si reducimos el ámbito de actuación a la capital, la influencia de Cinépolis/Yelmo es todavía más incontestable, ya que sus 33 salas suponen un 55% del censo de cines que alcanza un total de 60 pantallas.

El siguiente grupo con mayor presencia es la multinacional gala Mk2, que en 2014 se hizó con el control del grupo andaluz Cinesur, que había entrado en pérdidas. Una operación que permitió al exhibidor francés desembarcar en Málaga con los complejos Málaga Nostrum, Miramar (Fuengirola) y El Ingenio (Vélez). Tres multisalas como en el caso de Yelmo, aunque con un número menor de salas operativas, 35 pantallas (24,3% del total de la provincia), ya que de las 20 con las que se inauguró el cine de la capital (Nostrum) solo funcionan 11 desde que estalló la crisis económica mundial. No obstante, entre Cinépolis y Mk2 controlan más del 58% de los cines del territorio malagueño.

El último gran exhibidor extranjera presente en la provincia es el china Wanda, aunque su penetración es menor ya que opera a través de su marca Cinesa en La Cañada de Marbella (8 salas). El resto se reparte entre compañías que regentan un solo cine con varias pantallas y que, por regla general, están situados en la provincia. Es el caso del veterano empresario Francisco Gómez Reyes, que conserva Alfil en Fuengirola; la empresa madrileña Cine Teatro Goya que se hizo con la gestión del cine de Puerto Banús, la cadena salmantina Sercine que reflotó las salas de La Verónica en Antequera y la cadena de distribución de aparatos de exhibición Pixel DC que también rescató en plena crisis el cine de Coín.

Al panorama se une el Multicines Ronda que mantiene la oferta de estrenos en la serranía, mientras que el caso más singular es el Cine San Francisco de Alhaurín el Grande que mantiene su cartelera con una sola sala que tiene medio siglo de historia. En la capital, el grupo sevillano Unión Cine Ciudad, creadores del desaparecido América Multicines y que llegaron a ser los más poderosos en la ciudad, mantiene de forma testimonial su presencia a través de Rosaleda, mientras que el Albéniz ha conocido una nueva etapa próspera como cine municipal con una ‘clientela’ fiel de espectadores aficionados al cine español, europeo y en versión original.

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