La película más antigua ya no es muda

Rafael Díaz, junto al piano con el que ha puesto música a ‘Un día por Málaga’ (1914). /Migue Fernández
Rafael Díaz, junto al piano con el que ha puesto música a ‘Un día por Málaga’ (1914). / Migue Fernández

El músico Rafael Díaz pone labanda sonora al filme ‘Un día por Málaga’, que se rodó en 1914 por encargo del cine Pascualini

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

En la práctica, el cine primitivo nunca fue mudo. Las barracas que sirvieron de improvisadas salas no tardaron en llenarse de narradores que comentaban las jugadas de la pantalla y de pianistas que le ponían emoción a los dramas o alegría a los personajes. El sonido ha acompañado a los fotogramas desde su nacimiento aunque, en las primeras tres décadas de vida de este invento, las canciones y los parlamentos surgían a pie del patio de butacas. Heredero de aquellos pioneros, el músico Rafael Díaz (Málaga, 1943) ha convertido su casa en una sala de cine retro para proyectar la película más antigua que se conserva sobre la capital, ‘Un día por Málaga’ (1914), y crearle una banda sonora original. Imágenes y sonido se llevan más de un siglo y el autor ha querido que la música potencie las escenas, pero también que el espectador identifique ese juego entre el pasado visible y el presente que se escucha.

El documental, que fue rescatado por la Filmoteca de Andalucía, completa sus fotogramas de hace más de un siglo con una partitura contemporánea

«Es música sinfónica que trata de rescatar el sonido de las películas en blanco y negro de la España de los años 40, pero con un toque electrónico», resume Rafael Díaz la filosofía de esta banda sonora que igual acompaña el paseo de esos antepasados nuestros que se lucen ante la cámara, que busca el contrapunto, como esa imagen sonora de dibujos animados que predomina en el capítulo de los espectadores saliendo del Pascualini tras una proyección. «Mi padre me hablaba de este cine», descubre el músico su conexión con aquella mítica sala que tanto protagonismo tuvo en esta película.

De hecho, el Pascualini aparece en el metraje del documental ‘Un día por Málaga’, porque su empresario, Emilio Pascual, fue el productor de este filme de encargo que rodó el cineasta catalán José Gaspar. Pero el guion que el exhibidor le dio al director no fue rodar un filme sobre Málaga. Su olfato comercial le hizo encargar una película sobre los malagueños, lo que explica que en el metraje aparezcan cientos de personas cruzando la pantalla. En el Paseo del Parque, en las salidas de misa en Santiago y San Juan, en las fábricas de Ferrocarriles Andaluces e Industria Malagueña o en el Tennis-Club, lugar este último el que se reunía la alta sociedad. Todos aquellos protagonistas que se asomaban a la cámara, junto a familiares, amigos o enemigos, se convirtieron después en espectadores que durante semanas abarrotaron el Pascualini para verse en gran pantalla o ver a sus vecinos.

l más antiguo que se conserva. La Filmoteca Andaluza recuperó ‘Un día por Málaga’ (1914), tras una donación. El filme recorre la ciudad a través de los malagueños de que aparecen ante la cámara del pionero José Gaspar. / Sur

«Ahí están todos nuestros antepasados», asegura Rafael Díaz que, después de retratarse ante el piano para este reportaje, se ha plantado ante un pantallón de su estudio para repasar una vez más las imágenes y escuchar acompañado su banda sonora «panorámica» cuyas notas cruzan de un altavoz a otro –izquierda-derecha, delante-detrás– como los personajes del filme atraviesan y se mueven por la pantalla. Unos ‘actores’ que ha visto tantas veces que incluso ya tiene sus teorías sobre algunas identidades. «Ese creo que es el propio Emilio Pascual», afirma señalando a un señor robusto y con bigote que, francamente, se parece a los retratos fotográficos que nos han llegado del propietario del cine que encargó y estrenó esta singular película.

Estreno con música

La entrada en escena de las cuerdas de una guitarra recuerda a Rafael Díaz que, para la interpretación de la banda sonora, ha contado con los profesores del Conservatorio de Málaga Juan Carlos Almendro y Víctor López, además de su propia hija, la violinista Ana Díaz. «Han hecho un trabajo de interpretación magnífico», asegura este músico titulado en piano, clarinete y dirección, que durante más de cuatro décadas ha formado parte de la Banda Municipal de Málaga. Antes de esta aventura cinematográfica, Díaz había revisado la gran obra de Eduardo Ocón, ‘Cantos españoles’, y experimentó con el diálogo de imágenes y sonido en ‘Ciudad de horizontes no acabados’, que editó en formato digital la Universidad de Málaga.

Tras concluir este ambicioso proyecto de ponerle música a ‘Un día por Málaga’, el compositor malagueño busca ahora precisamente la edición de un dvd que tiene previsto presentar en el Ateneo con la proyección del documental y el estreno de esta partitura todavía inédita de música contemporánea. Un final feliz para esta aventura que, durante el último año, ha «obsesionado» a este inquieto autor que ha unido sus pasiones en este proyecto: la música que le ha acompañado toda su vida y el cine que le marcó desde que su madre le llevó a ver su primera película en technicolor.

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