«He pagado mis pecados»

Melñ Gibson. :: sur/
Melñ Gibson. :: sur

«Siempre tengo hambre de dirigir», dice el australiano, a quien la industria otorga una nueva oportunidad Mel Gibson Actor y director

MARÍA ESTÉVEZ LOS ÁNGELES.

Llega 'Dos padres por desigual' con un Mel Gibson que resurge de sus cenizas a los 61 años en un filme que promete ser un divertido caramelo navideño. Acusado de racista, antisemita y violento, Hollywood le levanta el castigo y él acepta la nueva oportunidad con la humildad que exige el gesto de la industria.

-¿Fue un papel divertido?

-Sí. Hilarante, porque no me parezco en nada. Solo tuve que ver la primera película para entender qué querían que hiciera, qué requería el personaje. En realidad, nosotros duplicamos la personalidad de nuestros hijos, al menos en el filme.

-¿Tiene proyectos como director?

-Sí. Estoy cocinando algo. Espero dirigir muy pronto. Escoges una carrera porque tienes una vocación, en especial en el tema de la dirección, que te mueve a expresarte a través de las narraciones. Eso es parte de mi ADN.

-Descríbase como cineasta.

-Como director me gusta callarme y dejar que los actores cuenten la historia que está en el guion. Soy un tipo con suerte. Mi último filme con Andrew Garfield fue un éxito y tengo ganas de empezar mi próxima película cuanto antes. Siempre tengo hambre de dirigir.

-¿Qué ganó en estos años apartado de Hollywood?

-Supongo que de joven era mejor intérprete de acción. Sin embargo, con el tiempo, he ganado en experiencia y, como actor, soy más fácil de dirigir.

-¿Ha alcanzado la madurez a los sesenta?

-¿He aprendido a relajarme. Con la edad uno se aburre, se relaja. Supongo que la distensión viene con la vejez, aunque espero ser mejor intérprete. En esta profesión uno da dos pasos adelante y uno hacia atrás. Yo di dos hacia atrás. Lo que me ocurrió no fue bueno. He pagado mis pecados y, por una razón u otra, ahora estoy aquí, hablando de mi oficio. Es el camino que me ha tocado vivir.

-¿Le cuesta encontrar buenas historias?

-Se escriben guiones brillantes pero muy pocos se ruedan. En Hollywood se hacen cada vez menos películas y lo que hacen carece de sustancia. Hay demasiados personajes volando para golpearse unos a otros. Me parece bien, porque hay audiencia para esos filmes, pero miles de historias maravillosas nunca verán la luz porque no son rentables.

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