Mujeres en la ficción televisiva americana

Las protagonistas de la serie ‘SMILF’. /Sur
Las protagonistas de la serie ‘SMILF’. / Sur
Sur en Serie

Series como ‘SMILF’, ‘Girls’, ‘Insecure’ o ‘The Handmaid’s Tale’ retratan temas de y con mujeres que hasta hace poco tiempo apenas se trataban

MIGUEL ÁNGEL OESTE

La ficción serial y cinematográfica ha sido tradicionalmente masculina. Las representaciones de la figura femenina, salvo contadas excepciones, repetían los roles de género una y otra vez para reflejar preocupaciones relacionadas con la idea del patriarcado. Modos de representación que luego se podían ver reflejados en los comportamientos entre géneros. Obviamente, están las obligadas excepciones, pero incluso en esas excepciones el papel que representaba la mujer estaba vinculado al hombre y a su desarrollo en el sentido más amplio. Por ejemplo, si uno toma de referencia la película de William A. Wellman, ‘Una gran señora’ (1942), protagonizada por Barbara Stanwyck, comprueba que la vida de las mujeres se contaba en relación a la del hombre y no recíprocamente. La mujer siempre (o casi) estaba al servicio de él. Y según los géneros se perfilaban personajes característicos para ellas, como la mujer fatal en el noir, o la mujer que trata de cazar marido en determinadas comedias blancas. La mujer espera. El hombre es el héroe. Y si es la mujer quien acciona la acción de la historia será para conseguir la masculinidad deseada. No existía una preocupación por mostrar los problemas o sensibilidades femeninas. La mujer estaba casi silenciada.

Estrenos

Movistar Series. El 4 de marzo desembarca la segunda temporada de ‘The Good Fight’. El spin-off de ‘The Good Wife’, un drama legal que comenzaba un año después de la serie de la que se desprende, en concreto cuando Diane Lockhart dimite de su antiguo bufete para irse a vivir al sur de Francia y escribir sus memorias. Pero al saltar un escándalo financiero protagonizado por Henry Rindell, su asesor financiero y uno de sus mejores amigos, la deja sin sus ahorros, por lo que Diane decide volver a trabajar y se incorpora a una nueva firma en la que no se lo ponen nada fácil. El arranque de esta nueva temporada plantea un mundo en crisis, violento, con la tasa de homicidios de Chicago en aumento. En medio de esa locura, Diane (Christine Baranski), Lucca (Cush Jumbo), Maria (Rose Leslie) y el resto de la firma de abogados se encuentran bajo una amenaza psicológica cuando un cliente de otra firma mata a un abogado por cobrarle de más. Tras la aparición de un asesino imitador, la firma comienza a sospechar de sus propios clientes.

HBO. El 8 de marzo se estrena en España y Estados Unidos ‘Heathers (Escuela de asesinos)’, basada en la película homónima de Michael Lehmann de 1988. La serie está protagonizada por Grace Victoria Cox, James Scully, Melanie Field, Brendan Scannell, Jasmine Mathewsy y Shannen Doherty, que ya participó en la película en la película en la que se inspira esta ficción. Se trata de serie de corte adolescente de humor negro que gira alrededor de la historia de Veronica Sawyer, una joven que se enfrenta a un grupo de ‘Heathers’ que hará que su vida cambie para siempre.

Los grandes personajes de mujeres que defienden su independencia vendrán a partir de los 60 –Joanne Woodward en ‘Rachel, Rachel’, Liza Minnelli en ‘Cabaret’, Catherine Deneuve en ‘Tristana’, Jane Fonda en ‘Klute’, Ellen Burstyn en ‘Alicia ya no vive aquí’ o Sally Field en ‘Norma Rae’; mientras que en las teleseries hay que citar ‘La chica de la tele’. Detrás de las cámaras la presencia de mujeres era todavía más residual. Podemos citar a la actriz Ida Lupino, que dirigió ‘El autoestopista’ (1953), pero no era frecuente. Los años han virado esta tendencia. Ahora se cuentan historias ligadas a preocupaciones femeninas independientemente de lo masculino. El papel de las mujeres va cambiando en el cine y las series al mismo tiempo que se transforma en la sociedad y en la vida real. Pero esto ha empezado a cambiar de un modo más visible a partir de la ficción televisiva de los últimos años, no ya de manera más o menos puntual, sino más bien como una marea que parece haber contribuido a que la realidad aflore.

La realidad desigual

Una de las indudables virtudes de la ficción serial es su capacidad para poner un espejo a la realidad, casi a la manera de Balzac o Stendhal. Una forma de diseccionarla y escarbar en sus fangos que se traslada a las teleseries como respuesta a una realidad coja, desigual, que sirva para rechazar acciones y automatismos que se consideran normales porque llevan produciéndose durante mucho tiempo. Las series vienen a cuestionar eso. Entablan conexiones con el tiempo y los ambientes presentes para criticarlos. Esto es, lo estético se posiciona contra posturas ominosas, acosos de todo tipo y condición, sumisiones y machismo mejor o peor entendido. La imagen de la mujer ha sido construida también, por supuesto, desde estas ficciones audiovisuales, por la fuerza de arrastre que tienen en la correspondencia con lo que se supone el papel femenino respecto al varón. Esto, claro (y menos mal), ya no es así. Lo que ponen de manifiesto las series de televisión es que la mujer no es un ser disminuido, no está ahí para dar placer al hombre, para paliar o aguantar sus frustraciones, la violencia, para reforzar su virilidad, para vivir en función de o sometida a él. Las teleseries se preocupan por lo femenino, por un terreno que ha comenzado a explotarse desde distintos ángulos, pero con los pies anclados en la realidad.

El puñetazo que Frankie Shaw da a su acosador en el episodio tres de ‘SMILF’ amplifica la voz femenina y feminista contra el acoso sexual y de cualquier tipo. La mujer ya no es el soporte de las tortas. No es un saco para el hombre. Y no es accesorio el juego metaficcional-crítico del último episodio de la temporada de ‘SMILF’ con el tema de Woody Allen. Se trata de un posicionamiento estético frente a una realidad consentida durante siglos. O el final de ‘Big Little Lies’ con todas las mujeres ayudando a tirar al maltratador coge la realidad y a la vez adquiere iconicidad. Series como ‘I Love Dick’, ‘Girls’, ‘Weeds’, ‘The Handmaid’s Tale’, ‘The Marvelous Mrs Maisel’, entre otras muchas, vienen a replantear los mecanismos tradicionales de patriarcado audiovisual, por encima incluso del movimiento ‘Me Too’ (Yo también) que cobró fuerza desde que se hicieron públicos los abusos de Harvey Weinstein y la reacción en cadena que vino después. O, dicho con otras palabras, la ficción televisiva ha sido una de las primeras expresiones en plantar cara desde una óptica maisntream a las posiciones de poder que socialmente se han establecido.

Lo estético como diatriba

Lo estético como diatriba para establecer un nuevo marco de relación entre hombres y mujeres. Esto no se limita a las representaciones de lo femenino y sus preocupaciones, también se extrapola al apartado creativo. Mujeres como Lena Dunham, Shonda Rhimes, Jenji Kohan, la propia Shaw y un largo etcétera resitúan los posicionamientos fijados por ese poder que no es neutro, que tiene género.

No solo las series, también otras expresiones de la cultura popular como los cómics llevan un tiempo dando protagonismo a cabeceras protagonizadas por féminas, algo impensable hace apenas unas décadas. Por lo demás, el papel creciente de la mujer en la ficción seriada a través de personajes femeninos centrales que no se subordinan a los masculinos puede ser (y es) una vía efectiva que tenga su eco y beneficios en la realidad. Un espejo en el que se encuentran referentes y un modelo más equilibrado en el diálogo con la vida.

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