‘La mirada viajera’ rescata el aire cosmopolita de la pintura rusa

Aires españoles en ‘La mirada viajera’. /Francis SIlva
Aires españoles en ‘La mirada viajera’. / Francis SIlva

La primera exposición temporal del año en el museo malagueño despliega las obras de autores rusos sobre países de todo el mundo

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

«Todo el mundo piensa que Rusia es un país cerrado, pero no es verdad». Lo sostenía ayer la vicedirectora del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo, Evgenia Petrova, comisaria no sólo de la exposición anual sobre el realismo socialista, sino también de su complemento en las salas de Tabacalera: ‘La mirada viajera’, que toma el pulso a la producción de autores rusos sobre (y desde) países de todo el mundo.

'La mirada viajera'

Muestra
Más de un centenar de obras de distintos artistas.
Cosmopolitismo
El proyecto reúne piezas de artistas rusos realizadas en (y sobre) países de todo el mundo, desde Oriente hasta África, pasando por Europa.

Un aperturismo que encontró uno de sus máximos exponentes en el Grand Tour que los jóvenes pudientes europeos del siglo XIX emprendían durante meses por todo el continente como parte de su formación. Una práctica que alcanzó al extremo oriental del mapa y que encuentra una plasmación evidente en los cuadros reunidos en Tabacalera hasta el próximo mes de septiembre.

«Italia, Francia, Egipto, Palestina, Japón, China, Marruecos y Estados Unidos… es difícil encontrar un país que no visitaran los artistas rusos una vez abiertas las puertas. En esta exposición, a partir de los fondos del Museo Ruso, se muestra una cuidada selección de su trabajo», ilustra Petrova en el texto que acompaña a la primera exposición temporal del año en la Colección del Museo Ruso.

En la muestra destacan sobre el resto los cuadros surgidos de la experiencia norteamericana de Aleksanr Deineka. Sólo sus ‘Concierto de negros’, ‘Filadelfia. Plaza antigua’, ‘Joven negro’ y ‘Camino a Mount Vernon’ (todos ellos de 1935) bien merecen la visita a la nueva propuesta estrenada ayer del Museo Ruso.

El estudio para la pintura de 1876 ‘Traslado de Alfombra Sagrada en El Cairo’ de K.E. Makovsky brilla en la sección inicial dedicada a los países de Oriente Medio. La potente influencia italiana –en particular, veneciana– destaca a través de Fiódor Möller (‘El beso’, 1839), Mijail Scotti (‘Tres napolitanos’, en torno a 1840) y Alexandr Mordinov (‘Vista del Gran Canal de Venecia’, 1853), entre otros.

El romanticismo de Viktor Vasnetsov recala en los suburbios parisinos en ‘Acróbatas (fiestas en los alrededores de París, 1877) y sin salir del país vecino Ilia Repin firma su notable ‘Mujer negra’ (1875). Y no se libra el tipismo patrio de los toreros y damas en el balcón en los cuadros de Piotr Konchalovski, Aleksandr Golovin y Klimet Redkó.

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