El director y productor Bryan Singer niega haber abusado de un menor

OSKAR BELATEGUI MADRID.

La marea de acusaciones de abuso sexual iniciada con Harvey Weinstein ha ahogado a uno de los directores más poderosos y exitosos de Hollywood. Bryan Singer (Nueva York, 1965) deslumbró a la crítica en 1995 con 'Sospechosos habituales', un 'thriller' que le reportó su primer Oscar como actor de reparto a Kevin Spacey, desde entonces uno de sus mejores amigos. Después adaptó a Stephen King en la desasosegante 'Verano de corrupción' y se convirtió en multimillonario al hacerse cargo de la franquicia 'X-Men', de la que ha dirigido cuatro entregas. El director de 'Superman Returns' y 'Walkiria' es asimismo un prolífico productor televisivo responsable de series como 'House', 'Battle Creek' y 'Legend'.

Su prestigio y poder se tambalean ahora tras las acusaciones de presunto abuso de un menor por unos hechos que se remontan a 2003. César Sánchez Guzmán acusa al director de haberle violado en un yate cuando tenía 17 años. Según su testimonio, Singer obligó al joven a practicarle sexo oral y después le penetró. El director ha negado «categóricamente» las acusaciones y se «defenderá vehementemente de esta demanda hasta el final», según afirma en un comunicado.

Abiertamente gay, Bryan Singer era noticia en las últimas semanas por sus espantadas del rodaje de 'Bohemian Rhapsody', una cinta que narra la vida del cantante de Queen Freddie Mercury. El estudio 20th Century Fox despedía el pasado lunes al realizador, que había excusado sus largas ausencias por la enfermedad de sus padres. Singer ya se enfrentó en 2014 a una acusación por presunto abuso de un menor en 1999.

Fiestas sórdidas

El denunciante, Michael F. Egan, declaró ante los medios que fue «violado numerosas veces» cuando tenía 15 años en una mansión de Los Ángeles donde se celebraban habitualmente «sórdidas fiestas» en las que los invitados, relacionados con la industria de Hollywood, estaban desnudos y mantenían relaciones sexuales con adolescentes. La demanda de Egan, que tenía el mismo abogado que ahora representa a Sánchez Guzmán, fue desestimada.

Según la nueva víctima, Singer le indicó al joven que era productor de Hollywood y que podría ayudarle a entrar en la industria si no decía nada sobre lo ocurrido. El yate donde sucedieron los hechos era propiedad de Lester Waters, un millonario inversor en el mundo de la tecnología «que frecuentemente organizaba fiestas para jóvenes homosexuales en la zona de Seattle», según el texto.

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