Banderas anuncia que cerrará pronto su proyecto de teatro privado en Málaga

Antonio Banderas ayer en Madrid
Antonio Banderas ayer en Madrid / J. R. Ladra

El actor, que fija el acuerdo para «los próximos días», se propone abrir dos salas, una para obras comerciales y otra para iniciativas emergentes

REGINA SOTORRÍO y MIGUEL LORENCI

Antonio Banderas fue tajante: «No renuncio en absoluto a hacer un proyecto para Málaga». La intención no es nueva, es una promesa que ha manifestado en varias ocasiones desde la fallida apuesta por el Astoria como centro cultural, pero lo que avanzó ayer iba más allá del mero compromiso: «En estos próximos días quiero ir –a Málaga– para cerrar el asunto». En una rueda de prensa en Madrid por la mañana y en una conexión vía Facebook Live por la tarde, el actor malagueño confirmó que está «a punto» de llegar a un acuerdo con ciertas personas –de las que no dio más detalles– para sacar adelante su teatro.

Lo hará, como ya dijo al renunciar al Astoria por el ambiente «tóxico», al margen de lo público. Banderas admitió que se sintió «humillado» e «insultado» por el trato de los políticos, pero eso no le impedirá volver a las tablas. «He hecho mucho cine, pero me siento un actor de teatro, al que le debo casi todo. Ha sido como una mujer a la que he querido mucho y he abandonado», entonó el mea culpa. Y la condición para retomar ese idilio con la escena era hacerlo «en el sector privado». «No trabajaré con dinero público, que viene muy envenenado», reiteró.

En la conversación ‘on line’ con sus fans, Banderas detalló que su proyecto contempla dos salas, una que acogerá «un teatro más comercial, de ‘mainstream’, y otra más de laboratorio donde puedan experimentar los chavales jóvenes». Este último será también plató de televisión, donde se podrá hacer teatro rodado para la pequeña pantalla.

Se desconoce de momento emplazamiento y socios, aunque añadió que, «si la cosas van bien», el nuevo centro de artes escénicas abrirá sus puertas «relativamente pronto». Para Banderas, es su forma de aportar un «granito de arena al ambiente cultural de la ciudad». «Me hace mucha ilusión ahora específicamente. Y no porque necesite esa retirada en mi tierra, sino porque Málaga ha crecido de forma exponencial. Está muy bien el olor a ‘aftersun’, pero está mejor el olor a cultura. Tenemos un ramillete de los mejores museos del mundo, pero eso es arte pasivo y yo quiero hacer teatro», argumentó.

Banderas ha dejado claro en numerosas ocasiones su deseo de implicarse en las artes escénicas de la ciudad con gestos como el que el pasado junio le llevó a clausurar la gala de fin de curso de la Escuela Superior de Artes Escénicas de Málaga (ESAEM). En el Cervantes, el actor recibió el emotivo homenaje de jóvenes promesas que se han formado en este centro privado, que ha bautizado su teatro con el nombre del intérprete.

Málaga fue una constante en su charla por Facebook. Recordó su olor a «azahar y mar», los versos del poeta Manuel Alcántara que decoran la terraza de su ático («A la sombra de una barca/ me quiero tumbar un día,/ echarme todo a la espalda/ y soñar con la alegría») y se reafirmó en su intención de retirarse en casa. «De mi tierra me gusta todo, la echo de menos todos los días. La comida, los amigos, los museos, el pasearme por ella... Todo. De todas formas, trato de desarrollar una especie de cariño crítico, porque si no es muy tonto todo. Hay cosas que son mejorables, pero eso es fantástico. Lo mejor de las ciudades y de las personas es que somos imperfectos y eso significa que tenemos mucha capacidad de mejora», declaró.

Con un saludable aspecto, sonriente, entusiasta y vital, quitó hierro a sus recientes problemas de salud. «Me encuentro muy bien, con las mismas fuerzas y habilidades que tenía antes del arrechucho», dijo minimizando la crisis cardíaca que le llevo al quirófano y que le impuso un parón. «Fue una angina de pecho; no tan grave como un infarto. Me pusieron unos hierros por ahí y todo está estupendo», se felicitó. Es más: «Cada mañana rezo un Padrenuestro, corro siete kilómetros y me tomo las pastillas».

Málaga es uno de sus mil frentes abiertos. El penúltimo ha sido convertirse en empresario digital, como socio e imagen de una red social para gestionar el talento y el trabajo de actores y modelos a escala global. Se llama Vibuk y su presentación fue la excusa para verle ayer por Madrid. Además, quiere dirigir, producir, escribir, diseñar, componer música... «Canto, bailo, me gusta la fotografía, toco el piano y la guitarra, estoy en la universidad, diseño, produzco, dirijo y escribo mucho», enumeró. Es, como diría horas después, «un hombre muy renacentista». Con una salvedad: «Soy un tarugo con los ordenadores y me compré mi primer celular hace tres años», confesó.

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