El astado rondeño que toreó a Franco

Fotograma de ‘Ferdinand’, la nueva adaptación dirigida por Carlos Saldanha, con la ambientación de la Serranía de Ronda y el Tajo al fondo ./Sur
Fotograma de ‘Ferdinand’, la nueva adaptación dirigida por Carlos Saldanha, con la ambientación de la Serranía de Ronda y el Tajo al fondo . / Sur

‘Ferdinand’ es un toro que ganó un Oscar. Pero sus pocas ganas de embestir provocó que la dictadura prohibiera el filme. Hoy viernes llega a las pantallas su nueva versión

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Entre un trapo colorao y unas amapolas, lo tiene claro. Prefiere los pétalos rojos a la tela. Y es que el aspecto descomunal de ‘Ferdinand’, un toro criado en la Serranía de Ronda’, no tiene nada que ver con su mansedumbre, sus buenos sentimientos y sus ganas de disfrutar del campo. Su historia, que se basa en el relato infantil ‘La historia de Ferdinand’ (1936), con la firma del norteamericano Munro Leaf y las ilustraciones de Robert Lawson, llega a la gran pantalla este viernes por primera vez en formato largometraje, aunque ya fue adaptado hace décadas en un famoso corto. Entonces se tituló ‘Ferdinand, el toro’ ( 1938) y fue una producción de Disney que se convirtió en un clásico tras llevarse el Oscar de animación al año siguiente. No obstante, ni el libro ni la película fueron igual de bien recibidos en España. Yla censura hizo el resto.

El director Carlos Saldanha (’La edad de hielo’) visitó la ciudad del Tajo para plasmar con fidelidad la ambientación del cuento original de Munro Leaf

El momento histórico tuvo mucho que ver con la lectura que se hizo de la obra. Yes que el relato infantil de Leaf se publicó en Estados Unidos meses antes de que estallara la Guerra Civil española. La popularidad del relato en el mundo anglosajón no tardó en ser contestado desde el bando del alzamiento de Franco, que tachó de pacifista la historia de Ferdinand y su posterior adaptación cinematográfica de Disney. Hasta le vieron tintes republicanos al toro, por lo que el personaje se convirtió en un símbolo antifranquista y estuvo prohibido toda la dictadura. Su relato no pudo publicarse hasta la llegada de la democracia en los años 70.

La película

Título:
‘Ferdinand’.
Dirección:
Carlos Saldanha
Guión:
Ron Burch, David Kidd, Don Rhymer, Robert L. Baird, Tim Federle y Brad Copeland, según el relato original de Munro Leaf.
Estreno:
Hoy, viernes, 22 de diciembre 2017.

El buen rollo del inocente astado rondeño no solo toreó al dictador español hasta provocar su irritación, sino que también fue rechazado en la Alemania nazi hasta el punto de que muchos de los ejemplares allí publicados fueron quemados al ser considerados por el Gobierno de Hitler «propaganda democrática degenerada». Una polémica internacional y política a la que Ferdinand permaneció completamente ajeno en su apacible campiña serrana. Y como él, los millones de lectores infantiles que se divertían con las aventuras de esta encantadora res que tomó su denominación del rey Fernando el Católico, el único nombre español que le sonaba al escritor Munro Leaf. Algo que, de haberlo sabido, tampoco le habría hecho mucha gracia al bando franquista.

Convertirlo en largometraje

Con la polémica política convertida en Historia del siglo XX, el cineasta brasileño Carlos Saldanha se interesó por este relato y se hizo con los derechos para su adaptación después de divertir a millones de espectadores con las sagas ‘La edad de hielo’ y ‘Río’. Con el apoyo financiero de la productora Blue Sky Studios –filial de la norteamericana Fox–, el cineasta se propuso convertir este relato breve en un largometraje con un ‘ejército’ de seis argumentistas y guionistas que han mantenido la trama central: un toro gigante que crece en la Serranía de Ronda y que, en lugar de bravura, desarrolla una mansedumbre absoluta hasta el punto de ser incapaz de hacerle daño a una mosca. Su descomunal medida hace que lo confundan con una fiera, por lo que es comprado para participar en una corrida en Las Ventas frente a la figura del momento.

Hasta aquí coincide con el relato original de Munro Leaf, aunque Saldanha le aporta humor y aventura al relato con la creación de nuevos personajes. Como los cuatro toros que acompañan a Ferdinand en su viaje, Guapo, Valiente, Bones y Angus; la cabra loca Lupe o tres traviesos erizos a los que no les gusta un pincho que los confundan con ardillas.

Una gran peripecia para todos los públicos que el fin de semana pasado ya se estrenó en Estados Unidos en competencia directa con la última entrega de ‘Star Wars’. Hoy, viernes 22, llega a España y, aunque el pacifismo del toro Fernando ya no tiene una lectura política, sí que lo tiene desde el punto de vista animalista ya que su negativa a embestir se sitúa en la línea de la corriente antitaurina que va en aumento en los últimos años y que pide el fin de las corridas de toros. El actor español Miguel Ángel Silvestre (‘Sin tetas no hay paraíso’ y ‘Sense 8’), que pone precisamente voz en la versión inglesa al torero de la película, ha asegurado al respecto que «no apoya» las corridas, aunque asegura que la cinta tiene «muchas capas» y el mensaje del filme es el respeto por la diferencia.

En los escenarios naturales

En este sentido, el propio director Carlos Saldanha es consciente del debate sobre las corridas, pero afirma que el mensaje del filme es que «a veces las apariencias engañan» y que lo importante es «ser tú mismo» y no «cómo te vean los demás por fuera». El cineasta tuvo claro además que quería atrapar en la animación la esencia de la cultura española y visitó las dos ciudades en la que se ambienta la película, Ronda y Madrid.

1938. Imagen de la primera versión cinematográfica de ‘Ferdinand, el toro’, que fue prohibida en España.
1938. Imagen de la primera versión cinematográfica de ‘Ferdinand, el toro’, que fue prohibida en España. / Sur

«Aunque la historia no es necesariamente sobre España, los personajes viven allí, y yo sentía que tenía que retratar el país de una manera fidedigna», explica Saldanha, que paseó por el Tajo y la serranía rondeña junto a su director de arte, Tom Cardone, que se encargó de fotografiar, anotar y tomar apuntes de todo lo que visitó y vio. Unos escenarios que son fácilmente reconocibles tras esta historia inmortal de un toro que no quería embestir.

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