Ángelo Néstore: «Estamos rodeados de intelectuales misóginos»

Néstore recibió en 2017 el Premio Hiperión de poesía./MARTÍN DE ARRIBA
Néstore recibió en 2017 el Premio Hiperión de poesía. / MARTÍN DE ARRIBA
Festival de Teatro

Su obra ‘Esto no es un monólogo, es una mujer’ es un «antihomenaje» a Gloria Fuertes que sube el debate sobre el feminismo a las tablas

FERNANDO MORGADOMálaga

Ángelo Néstore (Lecce, Italia, 1986) atiende a este periódico en un descanso entre clases. Es, además de poeta, traductor, actor y gestor cultural, profesor en la Universidad de Málaga. En su expansión hacia otras disciplinas, hoy estrena en el ciclo Anverso/Reverso del Teatro Echegaray ‘Esto no es un monólogo, es una mujer’, su particular revisión de la figura de Gloria Fuertes.

¿Cuál fue su primer contacto con la obra de Gloria Fuertes?

–Fue hace diez años, cuando llegué a España. Además de los clásicos, no conocía a ningún autor español, y me di cuenta de que apenas se estudiaba a mujeres escritoras. Lo primero que me cautivó de Fuertes fue su biografía y su fuerte vínculo con la ciudad de Málaga. Entonces empecé a investigar y descubrí a una autora eclipsada por su producción infantil, que se paseaba por Madrid en bici y con corbata y que fue una gran promotora de los ideales feministas en una época difícil.

¿Cree que se ha hecho justicia a su figura en el año del centenario de su nacimiento?

–Por un lado, creo que sí, pero precisamente en el monólogo critico esta costumbre de convertir a los artistas en fenómenos mediáticos cuando se cumple un aniversario. Luego nos olvidamos de ellos. De ahí nace la obra. La propia Gloria Fuertes escribió : «No participo en homenajes póstumos, no admito eso de ignorar a los vivos y atender a los muertos». Por eso, más que un homenaje, mi monólogo es un antihomenaje basado en la idea de que a ella no le habría gustado.

A propósito del aniversario, Javier Marías creó polémica al afirmar que Gloria Fuertes no le parecía una gran poeta. ¿Qué opina al respecto?

–Tristemente, estamos rodeados de intelectuales misóginos. No me refiero a Marías en particular, pero ese tipo de afirmaciones deben ser una alarma. Al menos Marías ha sido sincero, ha dado una opinión. Eso no me parece tan grave como la misoginia oculta o el machismo encubierto.

2017 ha sido también el año de la eclosión de un nuevo feminismo, que ha alzado su voz en manifestaciones y discursos. ¿Le animó esta reacción a escribir su monólogo?

–Realmente no. Trabajo desde una perspectiva feminista desde hace muchos años. Es verdad que ahora está en auge, pero eso solo me ayuda a trabajar de una forma más visible. Si hubiese escrito la obra hace tres o cuatro años seguramente no habría tenido tanta aceptación. Me parece muy bien que surja una nueva ola de feminismo, pero debemos ser conscientes de que aún no es suficiente. Es un problema que la sociedad arrastra desde hace miles de años y no es posible solucionarlo en tres días.

¿No le da la impresión de que las redes sociales pueden dar una falsa impresión de que el feminismo ha conquistado mucho más de lo que lo ha hecho en realidad?

–Totalmente. Las redes sociales nos dan la falsa idea de estar abiertos al mundo. Es fácil tener seguidores que comulguen con tus ideas sobre feminismo, pero eso crea una burbuja que explota cuando salimos al mundo real. Pero hay que salir y hay que hablar de feminismo en todas partes, también en el teatro. Por eso me animé a escribir una obra que se puede malinterpretar.Reflexionar y luchar con lo inmediato es complicado. Yo soy partidario de que el feminismo tiene que estar en lo normativo, pero sin que esto lo vacíe de contenido.

¿Y cuál debe ser la posición del hombre con respecto al feminismo?

–Sinceramente, tengo sentimientos encontrados en este sentido. Creo que el feminismo debe ser un movimiento que englobe a todo el mundo, porque al fin y al cabo es una política. Por otro lado, creo que nosotros, como hombres biológicos, tenemos ciertos privilegios, por lo que son necesarios espacios feministas que los hombres apoyen desde fuera.

Poesía, teatro, interpretación, traducción... ¿Le queda alguna disciplina por explorar?

–Por ahora es suficiente (risas). El 24 de enero estreno en el Contenedor Cultural de la UMA ‘Lo inhabitable’, una pieza basada en mis dos libros de poesía. Quiero enseñar mi poesía a través de las artes escénicas pero sin caer en el recital, explorar las posibilidades que se agotan en el artefacto del libro.

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