Dani Rovira: «He tenido que asumir que soy famoso para ser feliz»

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El actor Dani Rovira, durante la lectura ayer en el Alameda de su primer relato como autor. / Ñito Salas

  • El actor confiesa que ha superado el «luto por la pérdida del anonimato» y presenta su primer relato, en el que se mete en la piel de un perro de la protectora de Monda

La llamada y la invitación surgió de Dani Rovira (Málaga, 1980). Antes de la última gala solidaria de ‘Improviciados’ –que se celebró ayer– quería presentar algo «muy personal». Su debut como escritor con un relato corto que escribió el pasado verano, ‘Carta a mi mejor amigo’, en el que se mete en la piel de Turco, un mastín que ve la vida desde sus cuatro patas. Ayer, por boca de Rovira, conocimos los pensamientos de ese perro que echa de menos a su dueño después de que sufriera un ictus. Protección de los animales y lucha contra enfermedades, dos actividades que están íntimamente unidas a la vida de este actor que, antes de la presentación se vio con SUR, para hablar de este paso como autor que parece el primero de otros que vendrán. Y también para repasar los últimos Goya y los próximos, anunciar la fundación que ha creado con Clara Lago o explicar su ausencia del pasado Festival de Málaga. Y de su propia vida y del «luto por la pérdida del anonimato» que ha tenido que superar con la arrolladora popularidad que le llegó hace dos años con ‘Ocho apellidos vascos’. «Ya formo parte de ese tipo de personas famosas, por lo que he tenido que asumirlo para ser feliz».

Con este debut en el relato, Rovira dice que ha vencido el «miedo» de este estreno como autor. Pero un rato después, en una de las salas pequeñas del Teatro Alameda y rodeado de voluntarias –«es que la mayoría son chicas», constata– de las protectoras de Monda y Málaga, se le ve disfrutar, emocionarse y contagiar esas sensaciones cuando revive en su voz las cuitas de Turco, el perro que narra la historia del hombre que lo recogió y que acabó convirtiendo su casa en un refugio para canes abandonados. Ese hombre es Antonio Serrano, creador de la protectora de Monda Palevlas, donde tenía adoptados hasta medio centenar de animales cuando hace unos meses sufrió un infarto cerebral.

«A raíz de toda la vorágine de ‘Ocho apellidos vascos’, reflexioné y me dije que esto que me estaba pasando era la hostia, pero que también podía usarse para ayudar a otros», explica Rovira, que también ha llevado esa filosofía a su primer cuento perruno, ‘Carta a mi mejor amigo’, del que se han publicado 4.500 ejemplares que se entregarán de forma gratuita con la segunda edición del libro ‘Agujetas en las alas’, un volumen de comentarios, greguerías y microrrelatos que el malagueño lanzó el año pasado. Sus ingresos por esta nueva remesa se destinaran al refugio de Palevlas que pasa por un momento delicado, mientras su promotor se recupera del ictus.

Mientras lo cuenta, a Dani Rovira se le ve cansado. «Es que con el cine ya no tengo tantas actuaciones en directo y después de diez galas en Málaga me he quedado casi sin voz», reconoce mientras le da vueltas con la cucharilla a un café sólo que no necesita beber para animarse cuando habla de que va a crear una fundación.

Cuente.

En los tres últimos años, Clara Lago, que es mi compi en el Alameda –y en su vida–, y yo y lo donamos todo con estas galas. Pero como personas físicas que somos, hay un montón de dinero que se lo lleva Hacienda. Por eso, si hacemos algo solidario y positivo para la sociedad, vamos a legalizarlo.

¿Y como se llamará?

Fundación Ocho Tumbado.

¿Por qué?

El ocho es un número que tiene mucho significado para los dos y, además, si esta cifra la tumbas es un número que tiende al infinitivo, lo que nos parecía un concepto maravilloso.

«Desinstalaré Twitter»

Una familia ha reconocido a Rovira y paramos la entrevista para una foto. De vuelta hablamos de su carrera y de los proyectos. Y de algún pasaje del pasado que no quedó claro. El malagueño transmite serenidad y honestidad. Una sensación que confirma cuando se le habla del tuit del pasado febrero en el que lamentó que la segunda gala de los Goya no había «merecido la pena» presentarla. «Hubo un cambio con ese tuit. Ahí exploté. Me venían hostias por todos lados», confiesa el malagueño que tenía decidido no volver a conducir la fiesta del cine español. No fue su única crisis a comienzos de este año. También comenzó a tener dudas sobre el anunciado proyecto que lo convertirá en Superlópez. «Estuve a punto de rechazar la película por lo que pudiera llegar a decir la gente», explica el actor y ahora narrador que, con más calma y durante un retiro veraniego en una casita perdida de León, meditó sobre el ofrecimiento de presentar por tercera ocasión los Goya.

«Me paré, me planteé el reto y llegué a la conclusión de que no puedo hacer las cosas por lo que vaya a decir la gente ya que, haga lo que haga, siempre habrá alguien al que no le parecerá bien», explica un convencido Dani Rovira que, como asiduo practicante del contacto cercano de las redes sociales, ya tiene el antídoto para lo que pueda pasar. «Cuando termine la próxima gala de los Goya, me desinstalaré el Twitter para no asomarme por allí durante cuatro o cinco semanas», anuncia. «Ya lo hice mientras rodaba ‘100 metros’ el pasado febrero y fui feliz», apostilla.

«Echar el culo para atrás»

Un aspecto que no se entendió es que no viniera al Festival de Málaga a presentar la película ‘El futuro ya no es lo que era’. ¿Que pasó?

A toro pasado lo puedo explicar. Desde verano preguntamos cuando se iba a estrenar. Mandamos cinco o seis correos a la productora y no nos contestaron. Entonces surgió el reto solidario de Freno al Ictus y participar en la Titan Desert. Volvimos a llamar y dijimos que me había comprometido con esto y fue entonces cuando nos dijeron que habíamos entrado en la selección del Festival de Málaga. Y yo soy una persona de palabra. Cuando me comprometo con algo, me comprometo. Fue una falta de comunicación por parte de la productora Zebra. Pero como la película resultó fallida, la sensación fue que Dani había echado el culo para atrás.

Bueno, su compañera de reparto Carmen Maura criticó su ausencia.

Habría que leer la entrevista entera. Después llegó la promoción del estreno y me lo hice yo solito, porque Carmen tenía sus compromisos y ya está. Dentro de las seis películas que he hecho, no es de lo mejor como actor. De esto se aprende a elegir mejor los proyectos. Después he aclarado las cosas con el Festival de Málaga y puede ser que el próximo año hagamos algo con la fundación.

Se acerca la hora de presentar el libro y apuramos el café. Nos ha quedado hablar de las albóndigas del restaurante de su barrio, los Hermanos Rodríguez, del que se ha convertido en asiduo el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, desde que Rovira se lo recomendó en los Goya. El actor confiesa que el ministro es un «caballero y un tipo muy listo». Y descubre que todo este ruido culinario también ha tenido un beneficio social: «Sabes lo mejor de todo esto, pues que desde entonces han metido a tres personas en el bar porque no daban abasto».

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