Diario Sur

Sesión de carcajadas contra el racismo

Lucien Jean-Baptiste y Aïssa Maïga, ayer, en la sede de la Alianza Francesa en Málaga :: francis silva
Lucien Jean-Baptiste y Aïssa Maïga, ayer, en la sede de la Alianza Francesa en Málaga :: francis silva
  • «Todos somos adoptados», proclama el director Lucien Jean-Baptiste, que sigue la estela de otras cintas galas que retratan las diferencias culturales desde el humor

  • El Festival de Cine Francés acoge el estreno de 'Il a déjà tes yeux', una comedia sobre una pareja negra que adopta a un bebé blanco

El cine francés ha encontrado en la comedia una manera de exorcizar sus propios fantasmas. La conflictividad social y política del país galo, que se ha manifestado en los últimos años en las diferencias raciales, religiosas, ideológicas, geográficas o costumbristas, han encontrado en el humor diferentes títulos que han usado esa desigualdad para promover un mensaje de entendimiento, como es el caso de la saga 'Bienvenidos al norte', 'Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?' o 'Intocable'. El Festival de Cine Francés de Málaga acogió ayer la heredera de este particular subgénero, 'Il a déjà tes yeux' (Ya tiene tus ojos), una comedia que contrapone mundos diferentes a partir de la adopción de una pareja negra de un bebé rubio y de brillante iris azul. «Mi intención era retratar el racismo y reflexionar sobre la diferencia, pero, como ya hizo Chaplin o la comedia italiana de los 70, la mejor forma de tratar temas serios y llegar al gran público es hacerlo con el humor», explicó ayer a SUR Lucien Jean-Baptiste, que dirige y protagoniza la película.

'Il a déjà tes yeux' es una película de encargo que este director e hijo de inmigrantes de las Antillas francesas hizo suya. «Había dirigido 'La première étoile' (La primera estrella) sobre una familia antillana que iba a esquiar por primera vez y cuando me hablaron de este guión sobre la adopción le añadí mi propia experiencia», explica el cineasta, que añade que el espíritu del filme es transmitir que «la diferencia no debe producir desigualdad de oportunidades».

Como dice un personaje de la película, «todos somos adoptados», una frase que repite el propio Lucien Jean-Baptiste, que añade que ese debate sobre la integración no sólo está presente en Francia, sino en todo el mundo con la inmigración de ciudadanos de Oriente Media que huyen de la guerra para llegar a Europa o el discurso de Donald Trump de levantar muros con México. «Y esta película tiene varios niveles de lectura, ya que la puedes ver como una comedia familiar y divertida o como una cinta necesaria», explica el director, que también encabeza el reparto de la película junto a la actriz Aïssa Maïga.

Seducida por el proyecto

Nominada al premio César por 'Bamako' y con una amplia filmografía que incluye la cinta de Michel Haneke 'Caché', la interprete de origen senegalés y maliense se sintió cercana a esta historia de encuentro multicultural, pero también «seducida por un guión divertido y conmovedor». Y aunque Hitchcock recomendó que en los rodajes no se usaran ni animales ni niños, lo cierto es que los oscuros ojos de Maïga se iluminan cuando afirma que la filmación con el pequeño Benjamin fue una «delicia». «Lloró cuando tenía que llorar y rió cuando tenía que reir», tercía el propio director, que añade que la película tiene un lenguaje universal al tratar las diferencias de las familias, las discusiones sobre el nombre del bebé, las cuitas sobre el bautismo y, por supuesto, «el papel de la suegra».

El filme tuvo una gran acogida en el pasado Festival de Angulema (Francia), donde el público «se río y se emocionó a partes iguales», asegura el director que se queda con la frase que le dijeron algunos de los espectadores al terminar la proyección: «Gracias por esta película».