Diario Sur

El secreto mejor guardado de Jaime Ordóñez

Jaime Órdoñez, en el Castillo de Gibralfaro, sostiene la claqueta del rodaje.
Jaime Órdoñez, en el Castillo de Gibralfaro, sostiene la claqueta del rodaje. / Francis Silva
  • El actor rueda en Gibralfaro su debut en la dirección, ‘El berrido de los silencios’, que parodia películas clásicas al estilo de ‘Top secret’

  • La comedia filmará en unos días el desembarco de Normandía en las playas de Torrox y recreará una selva en el Jardín de la Concepción

Cuatro misiles tierra-aire apuntando al cielo. Fusiles de asalto, rifles de francotirador y cajas con el suficiente armamento como para conquistar el castillo de Gibralfaro. ¡Esto es la guerra! Esa es la misión que se ha marcado el actor Jaime Ordóñez que acaba de retomar su debut en la dirección, ‘El berrido de los silencios’, con una nueva fase de rodaje de esta comedia disparatada en la que ha rescatado el pasado guerrero del recinto amurallado que corona la capital malagueña. Aunque lleva rodando la película varios años, el intérprete ha mantenido en la intimidad la filmación como si fuera un homenaje al título que vio de adolescente y que ha inspirado su ópera prima: ‘Top Secret’ (1984).  Aquella trama sobre un rockero en tierra de nazis que parodiaba numerosas películas de Hollywood tiene aquí su adaptación con este filme que también llevará al surrealismo y la caricatura escenas de conocidos títulos. Ayer mismo, la fortificación de Gibralfaro se convertía en la prisión militar en la que arrancaba ‘Doce del Patíbulo’, aunque en la secuencia de Ordóñez también se dejan caer referencias a ‘Depredador’ y ‘Malditos bastardos’.

«Estamos rodando la escena del reclutamiento de unos soldados que son criminales, pero que pueden ganarse su libertad si encuentran a la hija de una senadora», explica Ordóñez que descubre en sus palabras no sólo el homenaje a la belicosa ‘Doce del patíbulo’, sino también al argumento de un clásico de los asesinos en serie, ‘El silencio de los corderos’, que se parafrasea en el título provisional de la película: ‘El berrido de los silencios’. Esa trama de la joven secuestrada buscada por la detective Clarice Starling es una de las líneas argumentales del filme de Ordóñez, que también pone tras la pista de la desaparecida a un jefe del FBI y su ayudante, y al descacharrante comando militar que estos días está reclutando en la ‘cárcel’ de Gibralfaro.

Apoyo aéreo

«Todos buscan a la chica como si fuera una carrera disparatada por ser el primero y que recuerda a la cinta de Stanley Kramer ‘El mundo está loco, loco, loco’», explica Ordóñez sobre aquella cinta de los años sesenta, que el director y guionista debutante mezcla con ese otro referente cinéfilo que vio en su juventud: ‘Top Secret’. «La película tenía en mente desde hace muchos años, incluso antes de que se rodara ‘Spanish movie’, aunque este tipo de cine sigue sin hacerse en España», sostiene el autor, que añade un detalle del hilarante guión que está rodando cuando ve a uno de los actores echarse el arma al hombro para rodar. «Él es el francotirador del comando , pero es un tipo muy especial porque es ciego», apostilla con una mirada divertida.

El rodaje en el Castillo de Gibralfaro, que se ha desarrollado durante tres días con el apoyo de Málaga Film Office, se trasladará a otros escenarios, como el Jardín de La Concepción o las playas de Torrox. En el espacio botánico, Ordóñez recreará una selva, mientras que en el litoral de la Axarquía tiene previsto rodar una de las escenas más ambiciosas de la película: el desembarco de Normandía al estilo de Spielberg en ‘Salvar al soldado Ryan’. «Tendremos hasta escenas subacuáticas, pero nuestro asalto será más castizo... con hidropedales», explica sin poder evitar la sonrisa que, cambia por completo, cuando se acuerda de la colaboración del Ayuntamiento torroxeño en la película, así como de numerosas entidades privadas que le permitirá rodar con más de un centenar de personas.

«Lo estamos haciendo sin presupuesto y con patrocinios privados que se están volcando en esta rara forma de hacer cine, pero que nos permiten todos estos medios», dice repasando con mirada de capitán los fusiles, misiles y soldados entregados a la causa del humor. «Mi ejército va a tener hasta apoyo aéreo en el desembarco en Torrox... aunque en lugar de cazas será una avioneta con un cartel que diga: ‘Ánimo muchachos’», adelanta el cineasta, que vuelve a mostrar esa sonrisa traviesa. La propia de esta comedia modesta, pero de altos vuelos.