Jeremy Wilson: «Lawrence de Arabia no es el de la película»

Jeremy Wilson, ayer, en el Ayuntamiento de Málaga, antes de la entrevista.
Jeremy Wilson, ayer, en el Ayuntamiento de Málaga, antes de la entrevista. / Alvaro Frías
  • El biógrafo del mítico militar galés rechaza la imagen que el filme de David Lean popularizó del personaje y destaca su perfil humanista y como arqueólogo

Lawrence de Arabia le debe mucho al cine. Más de medio siglo después del estreno de la inmortal película de David Lean, su mito se sigue asociando a la imagen del actor Peter O’Toole con turbante, vestuario árabe y a lomos de un camello. Pero la leyenda no se corresponde con la realidad. «Lawrence de Arabia no es el de la película», asegura el historiador inglés Jeremy Wilson, presidente del centro de estudios sobre el militar, que dibuja a un personaje menos beligerante y más romántico, cuyos ideales le llevaron a cierto desencanto y que mantuvo además una particular relación con las artes y con la arqueología.

El autor de ‘Lawrence of Arabia: la biografía autorizada de T.E. Lawrence’ (1990), que participa desde hoy en el Seminario de Viajeros Románticos que organiza la Casa de Gerald Brenan, asegura que la película de 1962 es «extraordinaria», pero que la cinta es también producto de su tiempo. Así, en el personaje se nota la mano del guionista Robert Bolt, «un pacifista convencido que retrató a un Lawrence destrozado por la guerra y alcoholizado, cuando eso no pasó», explicó ayer a SUR Jeremy Wilson, que añadió que la película introducía pasajes de ficción que no se sostienen desde el punto de vista «histórico».

Frente a esa recreación, el biógrafo muestra un perfil muy diferente de Thomas Edward Lawrence, que desde pequeño recorría con su padre castillos y restos de antiguas construcciones, lo que despertó su pasión por la arqueología y la arquitectura medieval. De hecho, su tesis, que leyó en 1910, fue un estudio sobre ‘La influencia de las Cruzadas en la arquitectura militar europea’. Y es que más que el guerrero inmortalizado por el cine, Lawrence de Arabia fue un humanista, aficionado a la lectura de poesía y a las excavaciones en Oriente Medio, en las que desarrolló su interés por la cultura y la lengua árabe.

El historiador británico y presidente del Centro de Estudios de Lawrence de Arabia resalta que la personalidad del militar se pude reconstruir a partir de las numerosas cartas personales que envío a su familia y que muestran a ese hombre interesado por las artes, la arquitectura y el mundo árabe. De hecho y, antes de que estallara la Gran Guerra, se convirtió en un defensor de la teoría del ‘salvaje noble’ que, frente a los que pensaban que los europeos eran superiores al resto de culturas y razas del planeta, pensaba que los pueblos que no habían tenido contacto con la civilización «habían desarrollado una inteligencia superior». Con la guerra encontró la oportunidad de unirse al pueblo beduino cuando fue enviado por el ejército británico como agente de enlace durante la rebelión árabe contra los turcos. «Al luchar con ellos consiguió todo lo que había soñado», considera Jeremy Wilson, que añade que la experiencia también le llevó a una desilusión: «Se dio cuenta de que los ‘salvajes nobles’ cometían los mismos errores que el resto de humanos».

Pero su experiencia también le dejó claro que la civilización occidental no se podía considerar superior a la árabe. «Salió de la guerra convencido de que este pueblo estaba capacitado para el autogobierno», señala el historiador, que añade que las naciones europeas se resistieron a esa independencia que se desencadenaría en la zona en las décadas siguientes.