Diario Sur

«Me gusta disfrutar, no voy de director atormentado»

Enrique García eligió una entrevista junto al mar, por si «había que zambullirse».
Enrique García eligió una entrevista junto al mar, por si «había que zambullirse». / Ángel de los Ríos
  • Enrique García decidió dedicarse al cine por 'Psicosis', pero sin duda sus películas le deben mucho a su otra pasión: el cómic

Si le dejas, es capaz de dirigir la entrevista. «Dispara desde ahí, que salga la Equitativa en la foto». A Enrique García le sale de dentro. El realizador malagueño, ya tiene un nuevo guión en el que trabajar. Entre pregunta y pregunta, va desgranando el hilo argumental con pasión. «Pero, esto es ‘off the record’», dice en voz baja. Decidió dedicarse al cine por ‘Psicosis’, pero sin duda sus películas le deben mucho a su otra pasión: el cómic.

Le podría decir que se me ha olvidado el papel de las preguntas, porque considero que se puede hacer una entrevista usted solo.

¡Ostras! Apañados vamos. Pero, si quieres lo intento. Siempre me dicen que tengo que acortar mis respuestas. Sé dónde empiezo, pero nunca donde termino.

No, no le voy a dar ese placer. Pero sí es cierto que le he dado a elegir el lugar de la cita. Y no lo ha dudado: la playa.

Si me haces una entrevista de verano tiene que ser cerca del mar. Si paso mucho calor puedo zambullirme. ¿Que hayamos venido a La Malagueta? Bueno, al fin y al cabo es Málaga, la playa de Málaga. Y no nos engañemos, por ponérselo fácil al entrevistador que viene en bici. ¿Te imaginas que quedamos en Marbella y te hago ir allí?

¿Las historias de la Malagueta no le darían para una película?

Siendo un sitio de Málaga, seguro. De hecho, rodé un corto en 2001 llamado ‘Ada se va’ que recorre toda la ciudad. Una historia en la que en una apuesta obliga al protagonista a correr por la capital buscando a su chica. Y fue muy bonito porque salen muchos sitios que ya no existen, como la antigua estación. Y todo eso tirándonos a la calle a rodar en pleno agosto sin permisos. Una comedia preciosa.

Ya que me habla de comedia, ¿usted siempre está de buen humor o eso es fachada?

Procuro siempre ver el vaso medio lleno. ¡Hasta que me lo vuelquen! Por naturaleza siempre soy optimista y me cuesta menos reírme que enfadarme. Pero a veces me pongo serio.

Un poco como Bruce Banner...

¡Con los rayos gamma! Pues sí. Soy quisquilloso dependiendo en qué campo me mueva.

¿Entonces es detrás de las cámaras donde se pilla sus cabreos?

Nooo, en la dirección suelo disfrutar porque me considero un privilegiado haciendo lo que me gusta. Disfruto contando historias y pudiendo emocionar a la gente con lo que creo. Me entristece no disfrutarlo y no voy de director atormentado. ¿Sabes lo que me mosquea? Mirar la cuenta bancaria.

Venga, pues sigamos el hilo de los cómics. En vez de recomendar un libro para la playa...

¿Para llevarte a la playa? Pues uno cortito. Pero es que yo siempre voy a recomendar ‘La Broma Asesina’, de Batman. Es una historia muy extrema, negra y oscura, con una moraleja muy divertida. ¡Ah! Y estoy loco por comprarme el nuevo de Mortadelo y Filemón, ‘El Tesorero’. Tiene buena pinta.

¿Qué le falta ya por hacer? ¿Escribir el libro?

Me encantaría, pero me parece que hay que tener una disciplina, un tiempo y un temple que no tengo. Quiero saber que lo que voy a escribir merece la pena. Acabaría escribiendo de mí mismo pero camuflado. O de algo muy ajeno, como cuando a Antonio Banderas le encargaron dirigir ‘Locos en Alabama’, una historia que poco tenía que ver con él sino que se zambullía en la América profunda.

Muchas preguntas pero en ninguna se moja: ¿A quién mandaría 321 días a ‘Michigan’?

A Míchigan merecen ir todos los que se mienten a sí mismos. Y conozco unos cuantos.

¿Quiénes son esos?

Los que se acogen a las leyes para hacer valer las letras pequeñas y sobre todo los que sacan leyes injustas que nos amordazan.

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