El ‘christmas’ picassiano del millón de euros

Acuarela realizada en 1895 por Picasso como una felicitación navideña/Ñito Salas
Acuarela realizada en 1895 por Picasso como una felicitación navideña / Ñito Salas

La felicitación del pintor a su maestro Muñoz Degrain, entre las obras más cotizadas del Museo de Málaga

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Está en la última sala. Y en la pared del fondo. Coronando el recorrido expositivo. Aunque su pequeño tamaño no llama mucho la atención. Es un dibujo de un hombre. Y aunque no lo parezca, estamos ante una de las piezas más cotizadas de la colección del Museo Málaga. Y no solo porque lleva la firma de Pablo Ruiz Picasso, sino porque se trata de un retrato muy temprano en la producción del pintor, es una obra original y, particularmente, un dibujo absolutamente único. ‘El viejo de la manta’ es el título de este cuadro que, en realidad, es un ‘christmas’ que el joven artista mandó en la Navidad de 1895 a su maestro Antonio Muñoz Degrain. Un destinatario para el que el autor dibujó a ese personaje anciano que no era otro que el padre del propio Picasso, José Ruiz Blasco, durante un incómodo catarro.

Aunque no existe una cifra de venta de esta pieza al pertenecer a una colección pública y, por tanto, se encuentra fuera del mercado artístico, diferentes fuentes consultadas coinciden en que esta singular felicitación navideña supera el millón de euros de cotización al tratarse precisamente de una obra precoz realizada cuando el pintor tenía apenas 14 años y en la que se aprecia además cierto toque humorístico y cómplice al retratar el joven autor a su padre enfermo, una vez que se habían mudado de la templada Málaga a la lluviosa ciudad de La Coruña, donde José Ruiz Blasco ganó la plaza de profesor de Dibujo del Instituto de Enseñanza Secundaria.

La singular acuarela, que fue enviada desde La Coruña en 1895, forma parte de las primeras donaciones que recibió la pinacoteca hace ahora un siglo

«La obra la centra un magnífico retrato realista de perfil de su padre, envuelto en una amplia manta casera de cuadros y con el típico gorrito a la turca que empleaban los burgueses para cubrir la cabeza del frío en casa», explica el conservador del Museo de Málaga José Ángel Palomares, que destaca la relación de amistad que unía al hijo de Ruiz Blasco con el pintor valenciano afincado en Málaga Antonio Muñoz Degrain. «De hecho en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes a las que se presentó el joven Picasso, se declaró alumno de Muñoz Degrain», explica el experto.

Esta vinculación entre el discípulo de 14 años y el maestro levantino queda patente no solo en el dibujo de José Ruiz pasando un resfriado a la gallega, sino en la propia dedicatoria que escribió el autor en el extremo derecho de la obra y en la que se puede leer: «A mi querido D. Antonio / Muñoz Degrain le / manda el regalo de pascua su afectuoso / P. Ruiz Picasso / 12-95». El conservador José Ángel Palomares se imagina la sonrisa del destinatario al recibir esta particular felicitación navideña cargada de «sorna y de guasa», que no dudó en guardar en su colección a la vista de «las magníficas dotes plásticas que demostraba tan pequeña obra».

Detalle de la dedicatoria con el texto «A mi querido D. Antonio / Muñoz Degrain le / manda el regalo de pascua su afectuoso / P. Ruiz Picasso / 12-95».
Detalle de la dedicatoria con el texto «A mi querido D. Antonio / Muñoz Degrain le / manda el regalo de pascua su afectuoso / P. Ruiz Picasso / 12-95». / Ñito Salas

Un valor artístico y personal que hizo que el pintor Antonio Muñoz Degrain incluyera esta obra en la donación al Museo de Málaga que realizó el 16 de agosto de 1916. Un momento en el que Picasso ya había dejado España para instalarse en Francia y había revolucionado el arte contemporáneo con ‘Las señoritas de Avignon’ (1907). Poco más de un siglo después, esa donación es una de las más valiosas de la pinacoteca malagueña que el pasado año volvía a abrir sus puertas en el renovado palacio de la Aduana.

La obra incluye unafirma casi imperceptible con la castellanización del apellido del pintor: «Picazo»

Sobre la época de la pieza, Palomares contextualiza que, entre los años 1894 y 1895, Picasso comenzó una producción de obras al óleo bastante considerable y fue al final de este periodo en el que realizó esta «rápido apunte a la acuarela» con forma de felicitación navideña. Por su parte, la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, Rosario Camacho, sostiene que Picasso cambió la técnica de su pincel en esta obra, ya que no responde al estilo más moderno del resto de creaciones de esos años, apostando por un «realismo académico» que satisfacía tanto a su padre como al maestro Muñoz Degrain.

Búsqueda de su marca

La obra también guarda una última lectura que suele pasar inadvertida. Así, además de la dedicatoria, la acuarela navideña incluye una segunda firma del autor en el ángulo superior izquierdo: «Picazo». Es casi una marca al agua poco perceptible que llama la atención ya que es «la grafía del apellido materno empleada por la familia en la castellanización de Picasso, y que él suprime a favor de la firma ‘P. Ruiz Picasso’», explica José Ángel Palomares, que añade que su firma seguiría en evolución hasta la supresión definitiva de su nombre y del apellido paterno por el definitivo «Picasso», la marca por la que fue mundialmente (re)conocido.

Todas estas características de la acuarela convierten la felicitación navideña ‘El viejo de la manta’ en una excepcionalidad dentro de la producción picassiana y, por tanto, en una de las piezas de la colección del Museo de Málaga más solicitadas por otras instituciones expositivas. Y en estas fechas, una pieza extraordinaria para escribir un reportaje como éste y desear Feliz Navidad.

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