Chiquito, el cantaor de atrás

Carrete y Gemma Soriano, ayer, en el Tablado de Pepe López, donde se grabó la entrevista para el documental. /Fernando González
Carrete y Gemma Soriano, ayer, en el Tablado de Pepe López, donde se grabó la entrevista para el documental. / Fernando González

TVE rueda un documental sobre el humorista que retrata al artista antes y después del éxito

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Bajar las escaleras de la Taberna de Pepe López es como viajar en el tiempo. Sigue conservando el sabor de cuando se llamaba El Jaleo. Y si se afina el oído no es difícil escuchar el eco de los zapateados y quejíos que han hecho de este templo del flamenco un mito de Torremolinos. Por su tablao han pasado todos los grandes. Y sus paredes guardan fotos añejas de esa memoria. No hay que buscar mucho para encontrar a Chiquito de la Calzada. Tocando palmas y acompañando con su voz a otras figuras. Cuando se arrancaba con un chiste entre número y número. El artista representaba el papel de 'El cantaor de atrás', que es precisamente el título del documental que TVE graba estos días en Málaga para descubrir el pasado de Gregorio Sánchez, aquel flamenco que estaba llamado a convertirse en uno de los grandes humoristas de nuestro país.

«Desde un punto de vista intelectual, puede parecer que Chiquito no hizo una gran aportación, pero su fenómeno sociológico se sustentó precisamente en su capacidad para crear un lenguaje hasta el punto de que piden que palabras suyas como 'fistro' figuren en el diccionario de la RAE», explica Gemma Soriano, codirectora junto a Manel Arranz, del documental 'El cantaor de atrás', que emitirá el programa 'Imprescindibles' de TVE coincidiendo con el primer aniversario de la muerte del humorista el próximo noviembre. Previamente, en el mes de septiembre, Televisión Española y La Térmica organizarán un homenaje en Málaga, en el que se estrenará este documental en una jornada en la que también se convocará un 'speaker corner' para que todo el que quiera recuerde durante un minuto al maestro del humor.

Más sobre Chiquito

Mientras Arranz y el equipo de técnicos termina el montaje de luces en el tablao de Pepe López, el bailaor José Losada 'Carrete' recibe los últimos toques de maquillaje para su intervención en el filme. «Yo lo quería mucho y me lo he gastado todo con él», comienza a contar el artista, que tira de memoria para decir que pasaron 35 años juntos en el escenario. Lo que se dice «toda una vida», asegura Carrete, que no tarda en recordar la gira que los llevó a Dinamarca. «Dormíamos en la misma habitación y tuve allí una novia, por lo que un día le dije que se metiera debajo de la cama y cuando yo estaba con ella sacó una mano, la tocó y no veas la que se montó», recuerda con sonrisa burlona.

Carrete rememora todas aquellas aventuras que compartieron cuando Chiquito era el cantaor de atrás. «Cantaba bien... vamos que hacía el avío, pero como artista tenía una gracia que era lo que lo hacia único», explica Carrete, que añade que su amigo y colega era un juerguista -«como yo», aclara-, pero era también muy «obediente», «disciplinado» y capaz de llenar el escenario con su carisma. «La diferencia es que yo regresaba a casa todas las noches sin un duro y él no gastaba ni para un café porque se lo daba todo a Pepita -su mujer-», rememora el bailaor, que junto a José Mercé y Mariquilla, recuerda sus vivencias con Chiquito en el documental.

Humoristas como Buenafuente, Joaquín Reyes y Manolo Sarria, y críticos como Mariola Cubells, Jordi Costa, Gonzalo Rojo y Héctor Márquez también analizan al humorista y su fenómeno en este documental que bucea particularmente en el Chiquito de la Calzada que vivía de tablao en tablao. «La gente del flamenco te descubre que su humor tenía el compás, lo que unido a su talento explica su éxito», señala Gemma Soriano sobre este cantaor de atrás que ya en los 60 y 70 utilizaba el «fistro» en sus actuaciones. «Lo que significa esa palabra es que estábamos 'fritos' porque estábamos 'enmayaos' de pasar hambre», cierra Carrete que recuerda que, antes del éxito, Chiquito vivía al día. O más bien, a la noche.

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