«Chéjov era un neurocirujano del alma»

Tejón cosechó un gran éxito como protagonista de 'Iván-off'. :: sur/
Tejón cosechó un gran éxito como protagonista de 'Iván-off'. :: sur

El Teatro Cervantes acoge mañana la única representación de la particular visión de la obra del dramaturgo ruso 'Tres hermanas' Raúl Tejón Actor y director de teatro

FERNANDO MORGADO MÁLAGA.

Raúl Tejón (Madrid, 1975) se muestra orgulloso de los caminos por los que le ha llevado su madurez como intérprete. Tras protagonizar éxitos como 'Iván-off' y participar en series y largometrajes, dio el salto a la dirección con un texto de Antón Chéjov, un autor que ha marcado su carrera y con el que repite con '3 hermanas'. Una mirada actual para un drama que cuenta con un reparto excepcional en el que destacan Carles Francino, Ana Fernández y Silvia Marty.

-¿Qué diferencia a su adaptación de 'Tres hermanas'?

-Creo que es una adaptación bastante fiel de la obra original, lo que he hecho ha sido traducir códigos a un lenguaje que podamos entender todos como ciudadanos del siglo XXI. Hoy por hoy los mismos conflictos se siguen produciendo con la misma potencia, pero he cambiado la manera en la que los expresamos.

-¿Qué es lo que hace tan actual a Chéjov?

-Que era un neurocirujano del alma. Trabajaba con sutilezas, plasmaba un universo en una casa, una palabra hace que la historia gire en un sentido u otro... Vivió la mayor parte de su vida con la muerte al lado por culpa de la tuberculosis y eso creo que hizo que mirase al ser humano desde un lugar muy particular, sin juzgarlo nunca. En Shakespeare puedes identificar fácilmente a los malos, pero en Chéjov no hay esa diferencia. Mezcla los arquetipos de una manera muy disimulada y es muy bonito ver cómo hila las tramas.

-Ya debutó en la dirección de teatro con una adaptación de 'El jardín de los cerezos', de Chéjov. ¿Qué le ha llevado a repetir?

-Yo a Chéjov no me lo acabo nunca. Acabamos de hacer una sustitución en el reparto y trabajando un día con la nueva actriz vi de repente otro nuevo camino que se abría delante de nosotros. Seguramente si monto 'Tres hermanas' dentro de 15 años será totalmente distinto. Vuelvo a leer 'Ivanov' y me sigue poniendo los pelos de punta después de haber protagonizado la obra en 300 representaciones. Eso es lo maravilloso de Chéjov.

-Dice que 'Tres hermanas' ha supuesto un salto mortal en su carrera. ¿Por qué?

-Primero, porque me parece uno de los textos más críticos de Chéjov, y segundo, porque la adaptación y la producción es mía. En el camino he tenido ayudas como la de Carles Francino, Nacho Fresneda y Sabrina Praga, que trabajan conmigo codo con codo. Yo había dirigido obras, pero con un recorrido más corto, y de repente esto supone lanzar a diez actores, a un técnico y un gerente a una gira por toda España, lo cual da un poco de vértigo. Pero también creo que es el proceso natural después de haber experimentado como actor. Me apetece profundizar en muchos otros aspectos de esta profesión. Llegados a un punto hay que arriesgarse y ponerse delante del público y decir: «Así es como yo entiendo la vida y la interpretación». Y si resulto interesante, bien, y si no, tendré que reflexionar.

-¿Siente presión por repetir el éxito que supuso 'Iván-off'?

-No siento ni presión ni comparo. 'Iván-off' era un proyecto muy concreto del que yo era la cara visible porque interpretaba a Iván. Sí es cierto que este proyecto surge de un entendimiento por mi parte de la interpretación y de mis herramientas para enfrentarme nueve veces por semana a una depresión y salir airoso. Podemos decir que 'Tres hermanas' sale del empujón de Iván, pero no hay comparación porque esta es mi visión de la obra e 'Iván-off' no lo era.

-¿No ha tenido la tentación de reservarse un papel en su propia obra?

-No lo hice en 'El huerto de los guindos' ni lo he hecho ahora. No tengo esa capacidad porque como director me coloco en un sitio muy distinto con respecto a la obra. Para mí la dirección es algo más reflexivo que exige una mirada desde arriba, mientras que el proceso creativo como actor es totalmente lo contrario, un ejercicio de introspección con una visión mucho más limitada. Tal vez con el tiempo pueda encajar ambas posturas.

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