«Va por ti, pecador de la pradera»

Foto: A. Cabrera Vídeo: Pedro J. Quero

El parque que lleva su nombre en la zona Oeste sirvió de escenario para recordarlo y, de paso, contar sus célebres chistes

SANTIAGO MOLINA

El viento se levantaba en el Parque Gregorio Sánchez-Chiquito de la Calzada. Auguraba frío y ausencia pero el reducto de la luz del sol y la ganas de despedirlo de muchos malagueños no impidieron que Chiquito volviese a hacer reír. A sacar una sonrisa y carcajadas a los asistentes que se iban a agolpando a medida que las agujas del reloj se acercaban a las cinco. Lo que parecía un acto vecinal acabó siendo un aplauso multitudinario a la sonrisa más entrañable de la ciudad de Málaga. La conversión de un hombre humilde en mito. El parque, el que lleva su nombre en la zona Oeste, junto a la chimenea Mónica, fue el escenario del homenaje. Lo que surgió como una convocatoria para darle ánimos y que se recuperara («lanzaremos el mayor #jarl de la historia») pasó a ser un encuentro en su memoria.

Poco antes de las cinco se oía de unos altavoces: «Era un niño tan feo que tenía las orejas como un ropero abierto y le dice al padre que lo lleve al circo. El padre responde: «Quien quiera verte que venga a casa»». Y aparecieron las risas. El recuerdo a don Gregorio iba creciendo como Chiquito mejor sabía, con alegría. El homenaje, organizado por el humorista Tomás García, adquiría color con el repertorio de chistes.

Unos vecinos de los bloques contiguos se asomaban y escuchaban atentos; otros decidían bajar y acercarse al gran semicírculo que se había formado. Varios de los asistentes habían acudido a la capilla ardiente y al funeral.

Tomás García traía consigo un globo en forma de corazón con la palabra ‘pecador’ escrita. A él se sumaron Ángel Rielo y Manu Sánchez. Le dedicaron palabras elogiosas. Todas coincidían en una cosa: la bondad de Chiquito. La humildad con que la llevó una fama que él nunca había buscado. Tomás García afirmó que Chiquito era el «Dalí del humor». Sus míticas frases resurgieron en todo el público con un gran: «¡Va por ti!», «Pecador de la pradera», «No puedo, no puedo» y un «Hasta luego, Lucas». Al final del acto y con los ojos enrojecidos, apuntó que «Chiquito es eterno. Volveremos a decir sus frases».

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