Carmen Machi: «La vanidad no es mala, una necesita mirarse al espejo y gustarse»

Machi viste el hábito en esta función. /David Ruano
Machi viste el hábito en esta función. / David Ruano

La actriz abre el curso teatral del Cervantes con 'La autora de las Meninas', una obra que reflexiona sobre el ego y sobre la «falta de cariño» a la cultura

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

España, año 2037. La crisis financiera se agrava, la Comunidad Europea desaparece, vuelven a circular pesetas y para tapar deudas el Estado recurre a la única riqueza que le queda: vender patrimonio artístico, empezando por 'Las Meninas' de Velázquez. Un futuro negro pero, «¡tampoco tan descabellado!». «Cuando hago la función tengo la sensación de que la realidad supera a la ficción», añade Carmen Machi, que este fin de semana abre la temporada teatral del Cervantes con 'La autora de las Meninas', una comedia de Ernesto Caballero, director del Centro Dramático Nacional (sabado a las 20.00 h; domingo, a las 19.00 h. 18 euros).

En ese panorama tan desesperanzador, ella da vida a una monja copista a la que encargan una réplica del famoso cuadro. «Y ya vestir el hábito te lleva a crear al personaje casi al 50%», apunta. Una humilde artesana del pincel a la que, de repente, una súbita fama transforma. Y no es extraño que suceda. Como reconoce Machi, «es fácil que se te vaya la cabeza cuando el éxito te acompaña».

«La vanidad forma parte del artista y no es mala. Una necesita mirarse al espejo y gustarse, porque si no te quieres a ti no avanzas. Pero si la vanidad no la gestionas bien, si te crees que es otra cosa y te sientes un ser superior, ahí sí que eres un imbécil y lo que podía ser constructivo se convierte en egocentrismo», argumenta la intérprete.

Reconoce que los actores están rodeados de personas que les cuidan «demasiado». «Pero el cuidado es para que las cosas salgan bien, no para que tú estés entre algodones. Si no diferencias, puede que te confundas y te creas que eres Dios. Pero no, esto dura lo que dura y aquí hay que trabajar duro», señala.

Carmen Machi mantiene la vanidad a raya al entender la profesión como «una manera de ganarse la vida para comer». «La fama es casi un daño colateral que no me esperaba, que tienes que gestionar de alguna manera para que no se convierta en lo prioritario. Ser famoso es un horror, en el sentido de que puede invadir tu terreno artístico y quedarse en un segundo plano», admite alto y claro.

En lo personal, 'La autora de las Meninas' reflexiona sobre ese peligro de creerse lo que uno no es. En lo general, Ernesto Caballero envía un mensaje envenenado a los políticos de hoy: esa realidad futura que retrata puede ocurrir porque «hay una falta de cariño hacia la cultura por parte del Gobierno que da miedo y tristeza». Ella no quiere quedarse en la mera queja. «Porque más que quejarse hay que hacer y por medio del teatro hacemos. El teatro siempre tiene una carga política potentísima y eso da mucho miedo. Como actriz siento que mi pequeña aportación la hago», concluye.

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