Del cantante de 'Ne me quitte pas' al pintor del 'Guernica'

Del cantante de 'Ne me quitte pas' al pintor del 'Guernica'
Albas y ocasos

Tal día como hoy nacía Jacques Brel, que tras una década de éxitos musicales se marchó a recorrer el mundo en un velero, y moría el malagueño Pablo Ruiz Picasso

MARÍA TERESA LEZCANO

Tal día como hoy nacía Jacques Brel, que tras una década cosechando éxitos musicales se marchó a recorrer el mundo en un velero, y moría Pablo Picasso, directamente catapultado a la inmortalidad artística por un edema pulmonar.

Jacques Brel. 8/4/1929--9/10/1978

Ocho de abril de 1929. Nace en un pueblo cercano a Bruselas Jacques Romain Georges Brel, benjamín de una familia de industriales dedicados a la cartonería de la que huyó, por sentirse industrial y familiarmente acartonado, a París donde interpreta en cabarets y music halls sus primeras canciones hasta que se ve musicalmente arrollado por el éxito, llegando a ser contratado en giras que tenían más actuaciones anuales que el propio año que las giraba, La Valse a Mille Temps. Tras más de una década cosechando éxitos como quien recoge setas en un bosque lluvioso, y agotado por el ritmo de los conciertos y la intromisión en sus pulmones de un cáncer que acabaría matándolo tres años después – «Dans le port d´Amstederdam/ Y a des marins qui meurent/ Pleins de bière et de drames/ Aux premières lueurs» – , Brel se marcha a recorrer el mundo en su velero L´Askoy.

Aunque cuando llega a las Islas Marquesas está tan agotado que decide amarquesarse localmente en aquel entorno salvajemente hipnótico donde nadie le conoce ni le pide autógrafos, cambiando el velero por un bimotor Beechcraft que convierte en un avión-taxi gratuito para transportar a sus conciudadanos de la isla Hiva-Oa hasta la relatividad simultáneamente cercana y lejana de Tahiti, que se encuentra a cinco horas de vuelo, «Veux-tu que je te dise/ Gémir n´est pas de mise/ Aux Marquises».

En Julio de 1978, habida cuenta que las células de su tejido pulmonar se habían amotinado en sucesivas e irreversibles metástasis que ya devoraban sin cuartel a quien sería considerado como «el belga más grande», Brel fue trasladado a Francia aún oficialmente vivo aunque ya orgánicamente condenado, y poco después cadavéricamente repatriado a las Islas Marquesas, donde comparte posteridad vecinal de parterre mortuorio con la otra celebridad ectoplásmicamente empadronada en el cementerio de Autona, el pintor Paul Gauguin. Ne Me Quitte Pas.

Pablo Picasso. 25/10/1881-- 8/4/1973

Cuarenta y cuatro años después del nacimiento bruselense de Jacques Brel, moría en su casa provenzal Notre-Dame-De-Vie, también conocida como el Antro del Minotauro», Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomucemo Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso, quien a sus noventa y un años había dejado la lista del santoral temblando y el mundo del arte temblando aún más debido a la orfandad generacional.

Tras haber transitado por períodos pictóricos azules y rosas, Picasso se dio un baño cromático en el primitivismo ibérico, que secó con una toalla-lienzo de protocubismo y unas máscaras africanas transformadas en Señoritas de Aviñón, las cuales a su vez lo llevaron a pensar junto a su amigo Georges Braque: ¿y si inventáramos el cubismo? Y dicho y hecho: que si dale brocha a la perspectiva múltiple, Pablo; que si que desdóblame esa geometría, Georges; que si mandemos el fauvismo invasor a tomar viento policromo y lancémonos al monocromismo de baja luminosidad; que si tu cubismo se está volviendo muy analítico, Pablito; que si el tuyo demasiado hermético, Jorgito; que si esa naturaleza muerta está demasiado muerta, Pablete; que si ese collage se te descola y hasta se te descoca, Jorgín; que si a que te clavo una vanguardia afilada en la abstracción; que si a que no hay huevos de bodegón…

Picasso se fue con el pincel y el estilo a otra parte y se zambulló alegremente en el Período Minotauro, durante el cual se puso a dibujar toros mitológicos y laberintos de aguafuerte hasta que la alemana Legión Cóndor, capitaneada por un primo del Barón Rojo – no la banda de hard rock cuyos componentes aún no habían sido siquiera concebidos, sino el aviador germano – y requerida por herr Franco, llenó el cielo de Guernica de escuadrillas de bombardeo experimental y al artista malagueño le fue encargado por parte del gobierno de la Segunda República Española un cuadro conmemorativo que Picasso simbolizó en un tríptico de 3,5 metros por alto por 7,80 de largo cuya tela apenas le cabía en el estudio y que elaboró con pintura vinílica mate de uso industrial por aquello de las inusuales proporciones. Como bien dijo su creador antes de que un edema pulmonar lo catapultara directamente a la inmortalidad artística: «Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera». Nada que añadir.

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