Camacho: «A la España democrática le falta el relato que sí ha sabido hacer la Cataluña ficticia»

El periodista y articulista Ignacio Camacho./SUR
El periodista y articulista Ignacio Camacho. / SUR

El periodista y articulista presenta hoy en Málaga su último libro, ‘Cataluña, la herida de España’. Y avisa: «No descarto que continúe este esperpento»

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

En estos tiempos convulsos como los que ahora recorren España desde el epicentro catalán cada vez son más necesarias las voces de periodistas capaces no sólo de mantener el espíritu crítico, sino de utilizar la imprescindible visión global de las cosas en favor de un relato real y objetivo. Un relato construido desde la verdad y no desde el regate corto de esa otra (pos)verdad que parece impregnarlo todo. Y ese primer campo es donde juegan periodistas como Ignacio Camacho (Sevilla, 1957), que ahora lleva a las páginas del libro ‘Cataluña, la herida de España’ (Editorial Almuzara) la reflexión en torno al ‘procés’ y la manera en que esas heridas han terminado por abrir en canal a la sociedad catalana.

La presentación

Título del libro.
‘Cataluña, la herida de España: Mitos y claves de la revolución independentista’ (Editorial Almuzara).
Autor.
Ignacio Camacho, periodista y columnista de ‘Abc’.
Lugar.
Salón de Actos de Unicaja (plaza de la Marina, 3).
Fecha y hora.
Hoy miércoles, 13 de diciembre, a las 19.30 horas
Presenta.
Manuel Castillo, director de SUR.

De esas conclusiones y de sus efectos a corto, medio y largo plazo hablará esta tarde el periodista y articulista en un acto organizado en el marco de los Encuentros de ‘Abc’ en Málaga, presentado por el director de SUR, Manuel Castillo, y que tendrá como escenario el salón de actos de Unicaja (plaza de la Marina). En este panorama incierto, Camacho parte de una premisa clara: «A la España democrática le ha faltado el relato que sí ha sabido construir la Cataluña ficticia».

Ese juego de fuerzas desigual ha hecho, por ejemplo, que el Estado «haya llegado tarde a la búsqueda de soluciones porque no supo medir la fuerza del ‘procés’», sostiene el articulista de ‘Abc’, cuya visión del problema catalán dista mucho de la de esa otra mayoría social y política que pensaba que los independentistas no llegarían tan lejos. «Lo que pasó en octubre –reflexiona Camacho en relación al referéndum– estaba escrito literalmente. Y no porque ahora se hayan incautado las agendas de sus impulsores, es que estaba en una hoja de ruta de 2015 y en otro documento del año pasado». Es decir, que a su juicio hubo tiempo para afrontar los efectos de un proceso «que tiene su origen hace 30 años y que se ha intensificado en los últimos dos». Y además añade: «Lo único que no se le puede reprochar al nacionalismo catalán es que no haya cumplido con todo lo que iba anunciando». Otra cosa es que desde el Gobierno no se haya sabido ‘leer’ y que decisiones como la de la convocatoria de elecciones autonómicas no sea más que el resultado de una «solución rápida y precipitada».

En este sentido, Camacho no se muestra muy esperanzado en que el día después del 21D se abra un escenario distinto al actual en Cataluña, o al menos con una mayoría constitucionalista suficiente como para cortar ese relato «victimista y ficticio, casi mitológico, del nacionalismo». A esta ventaja alimentada desde hace años por parte de los que quieren partir España se suma además una situación que sobre la que alerta el articulista, quien no descarta «que esto termine con un esperpento». O en otro más, porque cabe la posibilidad «del nombramiento de un presidente que está huido de la justicia o en la cárcel», sostiene Camacho al referirse a las situaciones procesales de Carles Puigdemont y de Oriol Junqueras.

«Hartos del agravio»

A pesar de las heridas, el periodista rescata una reacción paralela por parte de españoles «hartos del agravio» y que ha cristalizado en un resurgir de «la conciencia española, que siempre hemos sacado poco a relucir pero que ahora ha renacido de manera espontánea». Y más allá de esos políticos que parecen ir a remolque de los ciudadanos, Camacho suma a esta estrategia colectiva de despertar social la misión del periodista: «No hay que ser militante, como sí han hecho otros profesionales catalanes, pero sí luchar por la verdad. Eso es irrenunciable, así como el papel de los medios españoles por defender la Constitución».

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